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Notas del tema

Tentaciones, discernimiento y lucha espiritual

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Comodidad de lectura

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ECR 24.7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Cuando la Bondad divina os dé una gracia, usad el bien recibido para dar gloria a Dios. No seáis como esos insensatos que de un objeto bueno se hacen un arma dañosa, o como los gastadores que de la abundancia acaban haciendo miseria.

ECR 24.8

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Me causáis demasiado dolor, hijos tras cuyos rostros veo aparecer al Enemigo, a aquel que arremete contra mi Jesús. ¡Demasiado dolor! Yo quisiera ser para todos el Manantial de la Gracia, pero hay demasiados entre vosotros que no quieren la Gracia. Pedís “gracias”, pero con el alma privada de Gracia. ¿Cómo podrá la Gracia socorreros si sois enemigos suyos?

ECR 24.9

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

24.9 El gran misterio del Viernes santo se aproxima. Todo en los templos le recuerda y le celebra. Pero es necesario que le celebréis y le recordéis en vuestros corazones, y que os deis golpes de pecho, como los que bajaban del Gólgota, y que digáis: “Éste es realmente el Hijo de Dios, el Salvador”, y que digáis: “Jesús, por tu Nombre, sálvanos”, y que digáis: “Padre, perdónanos”, y, en fin, es necesario decir: “Señor, yo no soy digno; pero, si Tú me perdonas y vienes a mí, mi alma quedará curada. Yo no quiero, no, no quiero pecar ya más, para no volver a enfermarme y para no ser de nuevo detestado por ti”.

Orad, hijos, con las palabras de mi Hijo. Decidle al Padre por vuestros enemigos: “Padre, perdónalos”. Invocad al Padre, que se ha apartado indignado por vuestros errores: “Padre, Padre, ¿por qué me has abandonado? Yo soy pecador, pero, si me abandonas, moriré. Vuelve, Padre santo, que yo me salve”. Poned vuestro eterno bien, vuestro espíritu, en manos del Único que lo puede conservar ileso del demonio: “Padre, en tus manos dejo mi espíritu”. Si humilde y amorosamente cedéis vuestro espíritu a Dios, Él ciertamente le guiará como hace un padre con su pequeñuelo; no permitirá que nada dañe vuestro espíritu.

Jesús, en sus agonías, oró para enseñaros a orar. Os lo recuerdo en estos días de Pasión.

Detalle

Cuando María dio este dictado, se acercaba el Viernes Santo.

ECR 25.11

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Hijos, es necesario esperar, orar, perdonar, para obtener que Dios intervenga en favor nuestro. Vivid también vosotros vuestra pasión, merecida por vuestras culpas. Yo os enseño a superarla y convertirla en gozo. Esperad sin medida, orad con confianza, perdonad para ser perdonados; el perdón de Dios será, hijos, la paz que deseáis.

ECR 26.8

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Humildad tan absoluta como la caridad. Saber reconocer que se ha cometido falta incluso con el simple pensamiento, y no tener ese orgullo, que es más nocivo que la culpa antecedente, de no querer decir: “He cometido un error”. Menos Dios, todos cometen errores. ¿Quién podrá decir: “Yo nunca cometo errores”? Y esa humildad aún más difícil de saber callar las maravillas de Dios en nosotros — cuando el darle gloria no requiera proclamarlas — para que el prójimo, que no tiene esos dones especiales de Dios, no se sienta menos. ¡Oh, si quiere Dios, si quiere, se manifestará en su siervo! Isabel me “vio” como yo era cuando llegó la hora, y mi esposo supo lo que yo real­mente era cuando le llegó la hora de saberlo.

Detalle

María establece las condiciones esenciales para agradar a Dios y acoger su venida continua a nuestros corazones.

Palabras clave

ECR 29.7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

El pecado de Eva era árbol de cuatro ramas: soberbia, avaricia, glotonería, lujuria. Y había que quebrar las cuatro antes de hacerle estéril en sus raíces.