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Notas del tema

Camino hacia la santidad

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Comodidad de lectura

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ECR 27.3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Es un hombre; justo, pero hombre. Y ve como hombre, piensa como hombre. Sé compasiva con él, alma mía, y guíale a la visión de espíritu».

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Cuando te enfrentas a un alma impregnada de sentido común humano, puedes pensar para tus adentros.

ECR 27.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

La confianza es (...) obediencia; y Dios ama al obediente. La obediencia es signo de que nos reconocemos hijos suyos, de que le reconocemos como Padre; y un padre, cuando es verdadero padre, no puede hacer otra cosa sino amar. Dios es para nosotros Padre verdadero y perfecto.

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María explica qué es la confianza en tres puntos: confianza es amor, confianza es humildad, confianza es obediencia.

ECR 29.12

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

29.12 Y a pesar de todo no era suficiente para que la mujer pudiera poseer la paz que Eva había perdido. Esa paz os la procuré al pie de la Cruz, viendo morir a Aquel que tú has visto nacer. Y, cuando me sentí arrancar las entrañas ante el grito de mi Hijo, quedé vacía de toda feminidad de connotación humana: ya no carne sino ángel. María, la Virgen desposada con el Espíritu, murió en ese momento; quedó la Madre de la Gracia, la que os generó la Gracia desde su tormento y os la dio. La hembra, a la que había vuelto a consagrar mujer la noche de Navidad, a los pies de la Cruz conquistó los medios para venir a ser criatura del Cielo.

Esto hice yo por vosotras, negándome toda satisfacción, incluso las satisfacciones santas. De vosotras, reducidas por Eva a hembras no superiores a las compañeras de los animales, he hecho — basta con que lo queráis — las santas de Dios. Por vosotras subí, y, como a José, os elevé. La roca del Calvario es mi Monte de los Olivos. Ése fue mi impulso para llevar al Cielo, santificada de nuevo, el alma de la mujer, junto con mi carne, glorificada por haber llevado al Verbo de Dios y anulado en mí hasta el último vestigio de Eva, la última raíz de aquel árbol de las cuatro ramas venenosas, aquel árbol que tenía hincada su raíz en el sentido y que había arrastrado a la caída a la humanidad, y que hasta el final de los siglos y hasta la última mujer os morderá las entrañas. Desde allí, donde ahora resplandezco envuelta en el rayo del Amor, os llamo y os indico cuál es la Medicina para venceros a vosotras mismas: la Gracia de mi Señor y la Sangre de mi Hijo.

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María describe lo que tuvo que pasar para participar en la corredención de las mujeres. Superó el orgullo humillándose hasta lo más profundo de su ser. Venció la codicia de nuestros primeros padres renunciando por adelantado a su Hijo. Venció la codicia, tanto de conocimiento como de placer, aceptando conocer sólo lo que Dios quería que conociera. Y superó la lujuria, que es la gula llevada al extremo de la glotonería. Continúa su explicación a María:

ECR 29.13

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Haz descansar a tu alma con la luz de esta alborada de Jesús para tener fuerza en las futuras crucifixiones que no te van a ser evitadas, porque te queremos aquí, y aquí se viene a través del dolor; porque te queremos aquí, y más alto se viene cuanto mayor ha sido la pena sobrellevada para obtener Gracia para el mundo.

ECR 30.11

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

A quien tiene alma de niño Dios se le manifiesta, y le muestra sus misterios y permite que escuche las palabras divinas y de María. Y quien tiene alma de niño tiene también la santa intrepidez de Leví y dice: “Déjame besar el vestido de Jesús”. Se lo dice a María, porque es siempre María la que os da a Jesús. Ella es la Portadora de la Eucaristía. Ella es la Píxide Viva.

Quien va a María me encuentra a mí. Quien me pide a Ella de Ella me recibe. La sonrisa de mi Madre, cuando una criatura le dice: “Dame a tu Jesús para que yo le ame” — tan feliz se siente —, hace que el color del Cielo se cambie en un esplendor más vivo de júbilo.

Dile pues: “Déjame besar el vestido de Jesús, déjame besar sus llagas”. Atrévete incluso a más. Di: “Déjame reclinar mi cabeza en el Corazón de tu Jesús para sentirme así beata”.

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Jesús dio un dictado a María después de haber visto a los pastores adorando el pesebre. Dice:

ECR 30.11

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

A quien tiene alma de niño Dios se le manifiesta, y le muestra sus misterios y permite que escuche las palabras divinas y de María. Y quien tiene alma de niño tiene también la santa intrepidez de Leví y dice: “Déjame besar el vestido de Jesús”. Se lo dice a María, porque es siempre María la que os da a Jesús. Ella es la Portadora de la Eucaristía. Ella es la Píxide Viva.

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Jesús dio un dictado a María después de haber visto a los pastores adorando el pesebre. Dice:

ECR 31.8-9

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Descansa en la palabra de aquel que te guía. Cree y presta obediencia a su consejo. Obedecer salva siempre. Aunque no sea en todo perfecto el consejo que se recibe.

Palabras clave

ECR 31.9

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Obedecer salva siempre. Aunque no sea en todo perfecto el consejo que se recibe.

Tú has visto que nosotros obedecimos, y el fruto fue bueno. Verdad es que Herodes se limitó a ordenar el exterminio de los niños de Belén y de los alrededores. Pero, ¿no habría podido, acaso, Satanás llevar estas ondas de odio, propagarlas, mucho más allá de Belén, y persuadir a un simil delito a todos los poderosos de Palestina para lograr matar al futuro Rey de los judíos? Sí, habría podido. Y esto habría sucedido en los primeros tiempos del Cristo, cuando el repetirse de los prodigios ya había despertado la atención de las muchedumbres y el ojo de los poderosos. Y, si ello hubiera sucedido, ¿cómo habríamos podido atravesar toda Palestina para ir, desde la lejana Nazaret, a Egipto, tierra que daba asilo a los hebreos perseguidos, y, además, con un niño pequeño y en plena persecución? Más sencilla la fuga de Belén, aunque — eso sí — igualmente dolorosa.

La obediencia salva siempre, recuérdalo.

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María habla de la obediencia de la Sagrada Familia cuando Zacarías les aconsejó que se quedaran en Belén.

ECR 31.10

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

31.10 El respeto al sacerdote es siempre señal de formación cristiana. ¡Ay — y Jesús lo ha dicho — ay de los sacerdotes que pierden su llama apostólica! Pero también ¡ay de quien se cree autorizado a despreciarlos!, porque ellos consagran y distribuyen el Pan verdadero que del Cielo baja. Este contacto los hace santos cual cáliz sagrado, aunque no lo sean. De ello deberán responder a Dios. Vosotros consideradlos tales y no os preocupéis de más. No seáis más intransigentes que vuestro Señor Jesucristo, el cual, ante su imperativo, deja el Cielo y desciende para ser elevado por sus manos. Aprended de Él. Y, si están ciegos, o sordos, o si su alma está paralítica y su pensamiento enfermo, o si tienen la lepra de unas culpas que contrastan demasiado con su misión, si son Lázaros en un sepulcro, llamad a Jesús para que les devuelva la salud, para que los resucite.

Lamadle, almas víctimas, con vuestro orar y vuestro sufrir. Salvar un alma es predestinar al Cielo la propia. Pero salvar un alma sacerdotal es salvar un número grande de almas, porque todo sacerdote santo es una red que arrastra almas hacia Dios, y salvar a un sacerdote, o sea, santificar, santificar de nuevo, es crear esta mística red. Cada una de sus capturas es una luz que se añade a vuestra eterna corona.