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Notas del tema

Elementos de la vida cristiana

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Comodidad de lectura

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ECR 34.10

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

34.10 Dice Jesús:

(...) Estos Sabios de oriente no disponían de nada que los confirmara en la verdad; nada sobrenatural. Sólo tenían el cálculo astronómico y la propia reflexión perfeccionada por una vida íntegra. Y, con todo, tuvieron fe. Fe en todo: fe en la ciencia, fe en la conciencia, fe en la bondad divina.

En la ciencia, en cuanto que creyeron en el signo de la estrella nueva, que no podía sino ser “ésa”, la que la humanidad desde hacía siglos estaba esperando: el Mesías. En la conciencia, en cuanto que tuvieron fe en la voz de la misma, la cual, recibiendo “voces” celestes, les decía: “Esa estrella es la que signa la venida del Mesías”. En la bondad, en cuanto que tuvieron fe en que Dios no los engañaría, y en que, dado que su intención era recta, los ayudaría en todos los modos para alcanzar el objetivo.

Y lo lograron. Sólo ellos, entre tantos otros estudiosos de los signos, comprendieron ese signo, porque sólo ellos tenían en el alma el ansia de conocer las palabras de Dios con un fin recto, cuyo principal pensamiento consistía en dar en seguida a Dios honor y gloria.

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Cristo habla de la fe de los Magos. Véase EMV 34.1-9.

ECR 34.11

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Los Magos "tienen, cuando deciden el viaje, ninguna preocupación humana. Vosotros habríais hecho mil cavilaciones: “¿Cómo me las voy a arreglar para hacer un viaje tan largo por países y entre gentes de lenguas distintas? ¿Me van a creer, o, por el contrario, me encarcelarán por espía? ¿Qué ayuda me van a ofrecer cuando tenga que pasar desiertos, ríos, montes? ¿Y el calor? ¿Y el viento de los altiplanos? ¿Y las fiebres pantanosas de las zonas palúdicas? ¿Y las riadas dilatadas por las lluvias? ¿Y las comidas distintas? ¿Y el lenguaje distinto? Y... y... y”. Así razonáis vosotros. Ellos no razonan así. Dicen, con sincera y santa audacia: “Tú, ¡oh Dios!, lees nuestro corazón y ves qué fin perseguimos. Nos ponemos en tus manos. Concédenos la sobrehumana alegría de adorar a tu Segunda Persona hecha Carne para la salud del mundo”.

Ello es suficiente. Se ponen en camino desde las lejanas Indias. (Jesús me dice luego que con “Indias” quiere decir Asia meridional, donde ahora están Turquestán, Afganistán y Persia). Se ponen en camino desde las cadenas montañosas mongólicas, en cuyo espacio se mueven, libérrimos, sólo águilas y buitres, donde Dios habla con el fragor de los vientos y de los torrentes y escribe palabras de misterio en las inmensas páginas de los neveros. Se ponen en camino desde las tierras en que nace el Nilo, y discurre, vena verde-azul, hacia el corazón azul del Mediterráneo. Ni picos, ni zonas selvosas, ni arenas — océanos secos y más peligrosos que los marinos — detienen su paso. Y la estrella brilla sobre sus noches, negándoles el sueño. Cuando se busca a Dios, los hábitos animales deben ceder ante los anhelos impacientes y las necesidades suprahumanas.

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Jesús habla del viaje de los Magos

ECR 34.11

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Cuando se busca a Dios, los hábitos animales deben ceder ante los anhelos impacientes y las necesidades suprahumanas.

ECR 34.12

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Habituadas sus almas a la meditación, tenían una conciencia sensibilísima, afinada por una atención constante, por una aguda introspección, que había hecho de su interior un espejo en que se reflejaban las más ligeras sombras de los hechos cotidianos. Habían hecho de su conciencia una maestra, una voz que los advertía y les gritaba ante la más pequeña, no digo falta, sino mirada a la falta, a lo que es humano, a la complacencia de lo que es yo. Y por eso, cuando se ponen frente a esta maestra, frente a este espejo severo y nítido, saben que no les mentirá.

ECR 34.12

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

“¡Oh, qué dulce el sentir que en nosotros no hay nada que sea contrario a Dios; sentir que Él mira con complacencia al corazón del hijo fiel y lo bendice! Este sentir produce aumento de fe y confianza, y esperanza y fortaleza y paciencia. Es momento de tempestad, mas ésta pasará, porque Dios me ama y sabe que le amo, y me seguirá ayudando”: esto dicen quienes poseen esa paz que procede de una conciencia recta, reina de todas sus acciones.

ECR 34.13

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Los ojos del alma "saben leer en las cosas esa palabra no escrita por mano humana, sino grabada por el pensamiento de Dios".

ECR 34.13

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

[Los Magos] Se sienten nada respecto al Dios altísimo que ha creado el planeta en que viven, y que le ha hecho vario, colocando, cual Escultor infinito de obras inmensas, aquí, con un toque de su pulgar, una corona de suaves colinas, allá una cadena de cumbres y de picos semejante a vértebras de la tierra; de este cuerpo desmesurado cuyas venas son los ríos; pelvis, los lagos; corazones, los océanos; vestiduras, los bosques; velos, las nubes; ornatos, los glaciares de cristal; gemas, las turquesas y las esmeraldas, los ópalos y los berilos de todas las aguas que cantan, con las selvas y los vientos, el gran coro de alabanza a su Señor.

Palabras clave

ECR 34.17-18

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Última, delicada, indicativa enseñanza.

Es María quien toma la mano de Jesús, que todavía no sabe bendecir, y la guía en el gesto santo.

Es siempre María la que toma la mano de Jesús y la guía. Y ahora sucede lo mismo. Ahora Jesús sabe bendecir, pero a veces su mano traspasada cae cansada y desesperanzada porque sabe que es inútil bendecir. Vosotros destruís mi bendición. Cae también indignada, porque vosotros me maldecís. Y entonces es María la que retira el desdén de esta mano besándola. ¡Oh, el beso de mi Madre! ¿Quién podría resistir a ese beso? Luego toma con sus finos dedos — finos, pero ¡cuán amorosamente imperiosos! — mi muñeca, y me fuerza a bendecir.

No puedo decir que no a mi Madre. Pero tenéis que ir a Ella para hacerla Abogada vuestra. Ella es mi Reina antes de ser vuestra Reina, y su amor por vosotros guarda indulgencias que ni siquiera el mío conoce. Y Ella, incluso sin palabras, sólo con las perlas de su llanto y con el recuerdo de mi Cruz — cuyo signo me hace trazar en el aire — toma la defensa de vuestra causa recordándome: “Eres el Salvador. Salva”.

34.18 He aquí, hijos, el “evangelio de la fe” en la aparición de la escena de los Magos. Meditad e imitad, para bien vuestro».

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Jesús habla de la visión de los Magos. Jesús era aún muy pequeño y María tuvo que guiarle para que hiciera un gesto de bendición.