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Notas del tema

Elementos de la vida cristiana

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Comodidad de lectura

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ECR 215.3 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«El Rabí de Israel es uno sólo. Y viene precisamente a traer a los pobres la Buena Nueva; cuanto más pobres y pecadores son, más los busca y se acerca a ellos» (...).

«¡Entonces... no hará dinero!».

«No busca riquezas. Es pobre y bueno. Cuando logra salvar a un alma, su jornada está cumplida».

ECR 215.4 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Es el Mesías anunciado. Os conjuro, por vuestro bien: escuchadle. Habéis nombrado a Juan; pues bien, yo estaba con él y os puedo decir que él mismo nos indicó a Jesús cuando pasaba, diciendo: “He ahí al Cordero de Dios que quita los pecados del mundo”. Cuando Jesús entró en el Jordán para ser bautizado, se abrieron los Cielos y una Voz gritó: “Éste es mi Hijo predilecto en quien tengo puestas mis complacencias”, y el Amor de Dios descendió como una paloma y se colocó resplandeciente encima de su cabeza

Detalle

André habla del bautismo de Jesús.

Anotación

Sobre el bautismo de Jesús: Véase EMV 45.

ECR 215.4 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Él, nuestro Maestro, es el Santo entre los santos. Durante el día dedica su esfuerzo a adoctrinar; incansable, va de un lugar a otro buscando los corazones. Durante la noche ora por nosotros. No desprecia ni la mesa ni la amistad, pero no busca en ello ventaja propia; antes al contrario, lo hace para poderse acercar a aquellos a quienes de otra forma no sería posible acercarse. No rechaza ni a publicanos ni a meretrices, pero sólo para redimirlos. Signa su camino con curaciones y conversiones milagrosas, le obedecen el viento y el mar, pero no tiene necesidad de nadie para obrar prodigios, ni de invocar espíritus para conocer los corazones».

«Y, ¿con qué poder lo hace?... Has dicho que el viento y el mar le obedecen. Pero si son cosas que no tienen razón. ¿Cómo puede mandar sobre ellos?» pregunta el dueño de la posada.

«Respóndeme a esto, hombre: ¿tú qué crees, que es más difícil mandar sobre el viento y el mar o sobre la muerte?».

«¡Por Yeoveh!, ¡sobre la muerte no se tiene poder! Al mar se le puede echar aceite, se le puede hacer frente orientando adecuadamente las velas; se puede, prudentemente, no ir a navegar. Contra el viento se puede oponer los cierres de las puertas. Pero sobre la muerte no se tiene poder: no hay aceite que la aquiete, no hay vela que haga a nuestra navecilla tan rápida que pueda distanciar a la muerte, no hay cierres contra ella; cuando quiere venir pasa, a pesar de que estén echados los cerrojos. ¡No, no, nadie da órdenes a esta reina!».

«Pues, a pesar de todo, nuestro Maestro tiene poder sobre ella, y no sólo cuando está cercana, sino también cuando ya ha hecho presa. Un joven de Naím estaba ya para ser introducido en la horrenda boca del sepulcro, cuando Él dijo: “Te lo ordeno: álzate!”, y el joven volvió a la vida. Naím no está en los confines del mundo. Si vais, veréis».

«¿Así, sin más? ¿En presencia de todos?».

«En el camino, en presencia de toda Naím».

ECR 215.5 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Escuchad todos. ¿Entre vosotros no hay nadie que sufra o llore, por alguna enfermedad en la familia, o por dudas, remordimientos, tentaciones o ignorancia? Presentaos a Jesús, el Mesías de la Buena Nueva. Él estará aquí hoy; mañana irá a otro lugar. No desaprovechéis la Gracia del Señor ahora que pasa» dice Felipe, que se ha ido sintiendo cada vez más seguro.

ECR 216.1 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Una llanura martilleada por el Sol, que encandece los cereales maduros y extrae de ellos un olor que ya recuerda al pan. Huele a sol, a ropa lavada, a mieses en sazón... a verano.

Sí, cada estación — podría decir incluso cada mes y cada hora del día — tiene su olor, como también lo tiene cada lugar, para una persona de sentidos bien afinados y agudo espíritu de observación. El olor de un día invernal con viento cortante es muy distinto del olor suave de un día neblinoso de invierno, o del olor que la nieve esparce. Qué distinto de éstos es el olor de la primavera que llega, que anuncia su presencia antes de llegar, como un perfume que no es perfume, muy distinto del olor del invierno. Una buena mañana nos levantamos y... el aire tiene un olor distinto: es el primer suspiro de la primavera. Y así se va adelante: olores de los pomares en flor, luego olores de los jardines, de las mieses, hasta llegar a ese olor caliente de vendimia, pasando, como un intermedio, por el olor de la tierra después de una tormenta...

¿Y las horas? Sería necedad decir que el olor de la aurora es como el del mediodía, y éste como el de la tarde o el de la noche. El primero, fresco y virginal. El segundo, riente y lleno de vitalidad. El otro, cansado y saturado de todo lo que exhaló durante el día: sus olores. El último, el nocturno, es moderado, recogido, como si la tierra fuera una enorme cuna abierta para recibir el sueño de sus pequeñuelos.

¿Y los lugares? ¡Oh, el olor del litoral, tan distinto desde el alba a la tarde, del mediodía a la noche, de la tempestad a la calma, de las zonas de arrecife a las de playa baja! ¿Y el olor de las algas cuando quedan al aire después de las mareas, y parece como si el mar hubiera abierto sus entrañas para hacernos aspirar el olor acre de su fondo?: ¡qué distinto del de las llanuras de tierra adentro!, como éste lo es del de los lugares de colinas, y éste último del olor de los altos montes.

Grande es la infinitud del Creador, que ha imprimido una señal de luz o color o perfume o sonido o forma o altura en cada una de las infinitas cosas que ha creado. ¡Oh, belleza infinita del Universo — que no te veo sino... así, a través de las visiones y el recuerdo de lo que vi, amando a Dios y elevando a Él mi oración a través de tus obras y de la alegría que me producía el verlas —, cuán grande eres, potente, inagotable, exenta de monotonía! No, no eres monótono, ni inspiras monotonía, Universo de mi Señor; antes al contrario, el hombre al mirarte se renueva, se hace más bueno, más puro, se eleva, olvida... ¡Oh, deseo de mirarte continuamente y de olvidar lo bajo de los hombres, y amarlos en su alma y por su alma, para llevarlos a Dios!...

Así, siguiendo a Jesús, que va con sus apóstoles por esta llanura llena de mieses, me pongo de nuevo a divagar y me dejo apresar por la alegría de hablar de mi Dios en sus espléndidas obras; pues amor es, porque la criatura alaba en las criaturas aquello que en ellas ama, o, simplemente, alaba a las criaturas que ama. Lo mismo se da de la criatura al Creador: quien le ama le alaba, y cuanto más le ama más le alaba, por Él y por sus obras. Mas ahora impongo silencio a mi corazón para seguir a Jesús no como adoradora sino como fiel cronista.

Detalle

María Valtorta alaba al Creador en la Creación.

ECR 217.2 · Volume 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Yo no pido nada. Cumplo mi misión. Enseño a amar a Dios y repito el Decálogo porque está muy olvidado, y se aplica peor. Lo que quiero ofrecer es la Vida, la eterna; no le deseo a nadie la muerte corporal, y menos todavía la espiritual. La vida sobre la que te preguntaba si no te preocupaba perderla era la de tu alma, porque amo tu alma a pesar de que ella no me ame, y me apena el ver que la estás matando al ofender al Señor con el desprecio de su Mesías.

Detalle

Jesús habla con un fariseo que se le opone.