Ir al contenido

Notas del tema

Temas de la A a la Z

Página 2 de 297

Comodidad de lectura

Aa

ECR 3.9

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

(...) No hace falta ser vírgenes para ser castos (...). Los tálamos castos tienen por custodios a los ángeles, y de tales tálamos provienen hijos buenos que de la virtud de sus padres hacen norma para su vida.

ECR 3.10

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Ahora no se desean hijos, pero no se desea tampoco la castidad. Por lo cual Yo digo que se profana el amor y se profana el tálamo.

Palabras clave

ECR 4.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Por la alegría de tener una Madre, he aquí que susurro una arcana palabra en las sombras del Templo que contenía las esperanzas de Israel, del Templo que ya estaba en la frontera de su vida. En efecto, un nuevo y verdadero Templo, no ya portador de esperanzas para un pueblo, sino certeza de Paraíso para el pueblo de toda la tierra, y por los siglos de los siglos hasta el fin del mundo.

Detalle

En un dictado, Jesús habla del próximo nacimiento de su Madre y se detiene en el Templo de Jerusalén.

ECR 4.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

4.6 ­Tú has visto la generación continua de las almas por Dios. Piensa ahora cuál debió ser la belleza de esta alma que el Padre había soñado antes de que el tiempo fuera, de esta alma que constituía las delicias de la Trinidad, Trinidad que ardientemente deseaba adornarla con sus dones para donársela a sí misma. ¡Oh, Todo Santa que Dios creó para sí, y luego para salud de los hombres! Portadora del Salvador, tú fuiste la primera salvación; vivo Paraíso, con tu sonrisa comenzaste a santificar la tierra.

¡Oh, el alma creada para ser alma de la Madre de Dios!... Cuando, de un más vivo latido del trino Amor, surgió esta chispa vital, se regocijaron los ángeles, pues luz más viva nunca había visto el Paraí­­­so. Como pétalo de empírea rosa, pétalo inmaterial y preciado, gema y llama, aliento de Dios que descendía a animar a una carne de forma muy distinta que a las otras, con un fuego tan vivo que la Culpa no pudo contaminarla, traspasó los espacios y se cerró en un seno santo.

Detalle

Este pasaje muestra que María fue efectivamente creada en un momento dado, hace 2000 años (no fue creada desde toda la eternidad, aunque está eternamente en la mente de Dios).

Anotación

Viste la continua generación de almas por parte de Dios. En la visión del 25 de mayo de 1944. Ver Los cuadernos de 1944.

Como el pétalo de una rosa celeste, un pétalo inmaterial y precioso que era una joya y una llama, que descendió para animar la carne de una manera muy diferente a la otra carne. En la edición antigua está escrito: Como un pétalo de rosa celeste, un pétalo inmaterial y precioso que era una joya y una llama, que era el aliento de Dios, que bajó a animar la carne de un modo distinto al de los demás. Sobre la parte "Aliento de Dios" (alito di Dio). La expresión fue corregida por Maria Valtorta en una copia mecanografiada. Inicialmente, había escrito "Parte de Dios" (parte di Dio).

ECR 4.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

En abril, la tierra de Palestina parecía un enorme jardín. Fragancias y colores deleitaban el corazón de los hombres. Sin embargo, aún ignorábase la más bella Rosa. Ya florecía para Dios en el secreto del claustro materno, porque mi Madre amó desde que fue concebida, mas sólo cuando la vid da su sangre para hacer vino, y el olor de los mostos, dulce y penetrante, llena las eras y el olfato, Ella sonreiría, primero a Dios y luego al mundo, diciendo con su superinocente sonrisa: “Mirad: la Vid que os va a dar el Racimo para ser prensado y ser Medicina eterna para vuestro mal está entre vosotros”.

He dicho que María amó desde que fue concebida. ¿Qué es lo que da al espíritu luz y conocimiento? La Gracia. ¿Qué es lo que quita la Gracia? El pecado original y el pecado mortal. María, la Sin Mancha, nunca se vio privada del recuerdo de Dios, de su cercanía, de su amor, de su luz, de su sabiduría. Ella pudo por ello comprender y amar cuando no era más que una carne que se condensaba en torno a una alma inmaculada que continuaba amando.

ECR 4.7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Piensa cómo el hecho de llevar en las entrañas a una criatura exenta de la Mancha que priva de Dios le da a la madre — que, no obstante, la concibió en modo natural, humano — una inteligencia superior, y la hace profeta, la profetisa de su hija, a la que llama “Hija de Dios”. Y piensa lo que habría sido si de los Primeros Padres inocentes hubieran nacido hijos inocentes, como Dios quería.

Éste, ¡oh, hombres que decís que vais hacia el “superhombre”, y que de hecho con vuestros vicios estáis yendo únicamente hacia el super-demonio!, éste habría sido el medio que conduciría al “superhombre”: saber estar libres de toda contaminación de Satanás, para dejarle a Dios la administración de la vida, del conocimiento, del bien; no deseando más de cuanto Dios os hubiera dado, que era poco menos que infinito, para poder engendrar, en una continua evolución hacia lo perfecto, hijos que fueran hombres en el cuerpo y, en el espíritu, hijos de la Inteligencia, es decir, triunfadores, es decir, fuertes, es decir, gigantes contra Satanás, que habría mordido el polvo muchos miles de siglos antes de la hora en que lo haga, y con él todo su mal».

Detalle

Jesús habla de Ana llevando a María en su seno.

ECR 5.1.3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

­Veo a Ana saliendo al huerto-jardín. Va apoyándose en el brazo de una pariente (se ve porque se parecen). Está muy gruesa y parece cansada — quizás también porque hace bochorno, un bochorno muy parecido al que a mí me hace sentirme abatida.

A pesar de que el huerto sea umbroso, el ambiente es abrasador y agobiante. Bajo un despiadado cielo, de un azul ligeramente enturbiado por el polvo suspendido en el espacio, el aire es tan denso, que podría cortarse como una masa blanda y caliente. Debe persistir ya mucho la sequía, pues la tierra, en los lugares en que no está regada, ha quedado literalmente reducida a un polvo finísimo y casi blanco. Un blanco ligeramente tendente a un rosa sucio. Sin embargo, por estar humedecida, es marrón oscura al pie de los árboles, como también a lo largo de los cortos cuadros donde crecen hileras de hortalizas, y en torno a los rosales, a los jazmines o a otras flores de mayor o menor tamaño (que están especialmente a lo largo de todo el frente de una hermosa pérgola que divide en dos al huerto hasta donde empiezan las tierras, ya despojadas de sus mieses). La hierba del prado, que señala el final de la propiedad, está requemada; se ve rala. Sólo permanece la hierba más verde y tupida en los márgenes del prado, donde hay un seto de espino blanco silvestre, ya todo adornado de los rubíes de los pequeños frutos; en ese lugar, en busca de pastos y de sombra, hay unas ovejas con su zagalillo.

Joaquín, con otros dos hombres como ayuda, está dedicado a las hortalizas y a los olivos. A pesar de ser anciano, es rápido y trabaja con gusto. Están abriendo unas pequeñas protecciones de las lindes de una parcela para proporcionar agua a las sedientas plantas. Y el agua se abre camino borboteando entre la hierba y la tierra quemada, y se extiende en anillos que, en un primer momento, parecen como de cristal amarillento para luego ser anillos oscuros de tierra húmeda en torno a los sarmientos y a los olivos colmados de frutos.

Lentamente, Ana, por la umbría pérgola, bajo la cual abejas de oro zumban ávidas del azúcar de los dorados granos de las uvas, se dirige hacia Joaquín, el cual, cuando la ve, se apresura a ir a su encuentro.

«¿Has llegado hasta aquí?».

«La casa está caliente como un horno».

«Y te hace sufrir».

«Es mi único sufrimiento en este último período mío de embarazo. Es el sufrimiento de todos, de hombres y de animales. No te sofoques demasiado, Joaquín».

«El agua que hace tanto que esperamos, y que hace tres días que parece realmente cercana, no ha llegado todavía. Las tierras arden. Menos mal que nosotros tenemos el manantial cercano, y muy rico en agua. He abierto los canales. Poco alivio para estas plantas cuyas hojas ya languidecen cubiertas de polvo. No obstante, supone ese mínimo que las mantiene en vida. ¡Si lloviera!...». Joaquín, con el ansia de todos los agricultores, escudriña el cielo, mientras Ana, cansada, se da aire con un abanico (parece hecho con una hoja seca de palma traspasada por hilos multicolores que la mantienen rígida). (...)

­Se apresuran, porque las nubes, impulsadas por un viento alto, galopan y aumentan en el cielo mientras la llanura se oscurece y tirita por efectos de la tormenta que se está acercando. Llegando al umbral de la puerta, un primer relámpago lívido surca el cielo. El ruido del primer trueno se asemeja al redoble de un enorme bombo ritmado con el arpegio de las primeras gotas sobre las abrasadas hojas.

Entran todos. Ana se retira. Joaquín se queda en la puerta con unos peones que le han alcanzado, hablando de esta agua tan esperada, bendición para la sedienta tierra. Pero la alegría se transforma en temor, porque viene una tormenta violentísima con rayos y nubes cargadas de granizo. «Si rompe la nube, la uva y las aceitunas quedarán trituradas como por rueda de molino. ¡Pobres de nosotros!».

Anotación

Rosas, jazmines y otras flores. En consonancia con las demás descripciones de la casa. Los jazmines, plantas del sur, florecen de junio a septiembre u octubre, como las rosas.

Sólo en el borde, donde hay un seto de espinos silvestres ya tachonados con los rubíes de sus bayas. Las bayas de espino, de color marrón rojizo a rojo coral, maduran a principios de otoño y duran hasta bien entrado el invierno.

Afortunadamente, contamos con el abundante caudal de la primavera. Hay varias referencias a este hilo de agua que José desviará para alimentar una alberca (véase, por ejemplo, EMV 14,3; EMV 25,6; EMV 26,2; EMV 37,1; etc.).

Si la nube estalla, las uvas y las aceitunas serán aplastadas como bajo una piedra de molino. En Provenza, las aceitunas se recogen hacia octubre.

ECR 5.1

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«El agua que hace tanto que esperamos, y que hace tres días que parece realmente cercana, no ha llegado todavía. Las tierras arden. Menos mal que nosotros tenemos el manantial cercano, y muy rico en agua. He abierto los canales. Poco alivio para estas plantas cuyas hojas ya languidecen cubiertas de polvo. No obstante, supone ese mínimo que las mantiene en vida. ¡Si lloviera!...». Joaquín, con el ansia de todos los agricultores, escudriña el cielo, mientras Ana, cansada, se da aire con un abanico (parece hecho con una hoja seca de palma traspasada por hilos multicolores que la mantienen rígida).

La pariente dice: «Allí, al otro lado del Gran Hermón, están formándose nubes que avanzan velozmente. Viento del norte. Bajará la temperatura y dará agua».

«Hace tres días que se levanta y luego cesa cuando sale la Luna. Sucederá lo mismo esta vez». Joaquín está desalentado.

(...) [Están de camino a casa cuando una tormenta azota la región, luego se calma].

­Se produce un último rayo; tan violento, que lanza contra las paredes a los tres hombres. En la parte delantera de la casa, en el suelo del huerto, queda como recuerdo un agujero negro y humeante. Luego, de repente, cesa la tormenta. De detrás de la puerta de Ana viene un vagido (parece el lamento de una tortolita en su primer arrullo). Mientras, un enorme arco iris extiende su faja semicircular por toda la amplitud del cielo. Surge, o por lo menos lo parece, de la cima del Hermón (la cual, besada por un filo de sol, parece de alabastro de un blanco-rosa delicadísimo), se eleva hasta el más terso cielo septembrino y, salvando espacios limpios de toda impureza, deja debajo las colinas de Galilea y un terreno llano que aparece entre dos higueras, que está al Sur, y luego otro monte, y parece posar su punta extrema en el extremo horizonte, donde una abrupta cadena de montañas detiene la vista.

Anotación

El Gran Hermón o Monte Hermón (2.814 metros sobre el nivel del mar), visible desde Nazaret, se encuentra a 95 km en dirección noreste.

Al mismo tiempo, un inmenso arco iris se extiende en semicírculo por todo el cielo. Emerge, o al menos parece emerger, de la cima del monte Hermón, que, bajo la caricia del sol, aparece de un color alabastro del más delicado blanco rosáceo. Desde Nazaret (alt +400/450m), si damos la espalda al sol poniente (azimut 278° esa tarde) para poder observar un arco iris, tenemos el monte Hermón (+2800m) a la izquierda, el lago de Tiberíades (-200m), la llanura y las colinas de Galilea (0 a +100m) enfrente, y los montes Ebal (+938m) y Garizim (+868m) a la derecha.

En circunstancias favorables, el arco iris puede ser doble, e incluso excepcionalmente triple.

La física nos dice que un arco iris sólo puede verse por la mañana o al atardecer. Cubre un campo de 80° a 84,8° si es simple, y de 102° a 107,4° si es doble.

Un simple transportador colocado sobre un mapa de Palestina, punto cero en Nazaret y perpendicular al acimut 278°, puede verificar la extraordinaria verosimilitud de esta descripción: sería falsa en cualquier otra época del año, dada la orientación del sol al atardecer.

ECR 5.3-4

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

5.3 ­Se apresuran [Ana, Joaquín y sus acompañantes], porque las nubes, impulsadas por un viento alto, galopan y aumentan en el cielo mientras la llanura se oscurece y tirita por efectos de la tormenta que se está acercando. Llegando al umbral de la puerta, un primer relámpago lívido surca el cielo. El ruido del primer trueno se asemeja al redoble de un enorme bombo ritmado con el arpegio de las primeras gotas sobre las abrasadas hojas.

Entran todos. Ana se retira. Joaquín se queda en la puerta con unos peones que le han alcanzado, hablando de esta agua tan esperada, bendición para la sedienta tierra. Pero la alegría se transforma en temor, porque viene una tormenta violentísima con rayos y nubes cargadas de granizo. «Si rompe la nube, la uva y las aceitunas quedarán trituradas como por rueda de molino. ¡Pobres de nosotros!».

(...) Declina el día antes de tiempo por la furia de la tormenta, que es violentísima. Agua torrencial, viento, rayos... de todo, menos el granizo, que ha ido a caer a otro lugar.

Uno de los peones, sintiendo esta violencia, dice: «Parece como si Satanás hubiera salido de la Gehena con sus demonios. ¡Mira qué nubes tan negras! ¡Mira qué exhalación de azufre hay en el ambiente, y silbidos y voces de lamento y maldición! Si es él, ¡está enfurecido esta noche!».

El otro peón se echa a reír y dice: «Se le habrá escapado una importante presa, o quizás Miguel de nuevo le habrá lanzado el rayo de Dios, y tendrá cuernos y cola cortados y quemados».

Pasa corriendo una mujer y grita: «¡Joaquín! ¡Va a nacer de un momento a otro! ¡Todo ha ido rápido y bien!». Y desaparece con una pequeña ánfora en las manos.

5.4 ­Se produce un último rayo; tan violento, que lanza contra las paredes a los tres hombres. En la parte delantera de la casa, en el suelo del huerto, queda como recuerdo un agujero negro y humeante. Luego, de repente, cesa la tormenta. De detrás de la puerta de Ana viene un vagido (parece el lamento de una tortolita en su primer arrullo). Mientras, un enorme arco iris extiende su faja semicircular por toda la amplitud del cielo. Surge, o por lo menos lo parece, de la cima del Hermón (la cual, besada por un filo de sol, parece de alabastro de un blanco-rosa delicadísimo), se eleva hasta el más terso cielo septembrino y, salvando espacios limpios de toda impureza, deja debajo las colinas de Galilea y un terreno llano que aparece entre dos higueras, que está al Sur, y luego otro monte, y parece posar su punta extrema en el extremo horizonte, donde una abrupta cadena de montañas detiene la vista.

«¡Qué cosa más insólita!».

«¡Mirad, mirad!».

«Parece como si reuniera en un círculo a toda la tierra de Israel, y... ya... ¡fijaos!, ya hay una estrella y el Sol no se ha puesto todavía. ¡Qué estrella! ¡Reluce como un enorme diamante!...».

«¡Y la Luna, allí, ya llena y aún faltaban tres días para que lo fuera! ¡Fijaos cómo resplandece!».

Detalle

Una sequía ha azotado duramente la región. Ahora una tormenta se cierne sobre Nazaret.

Anotación

Uno de los criados se percata de esta violencia. Es José, el futuro esposo de María. Cf. EMV 577.7.

Satanás parece haber salido de la Gehenna con sus demonios. Gehenna, del hebreo Gehinnon o Valle de Hinnom, situado al sur de Jerusalén, cerca de la Puerta de los Alfareros. Un lugar de hedor y putrefacción. Para los judíos, el Valle de Gehinnon era el emblema del infierno.

"Una gran presa habrá escapado de él, o Miguel lo habrá golpeado con un nuevo rayo de Dios, y sus cuernos y su cola habrán sido cortados y quemados". Esta alusión al Arcángel Miguel abatiendo a Lucifer está tomada de una tradición rabínica inmemorial. Ejemplo: "En cuanto a Miguel, Gabriel, Rafael y Fanuel, serán confirmados en aquel día; y serán los encargados de arrojar al horno a todos los ángeles rebeldes" (Libro de Enoc, capítulo 53, nº 6). Esta tradición se menciona en Judas 1:9 en relación con la Ascensión de Moisés (un apócrifo) y especialmente en Apocalipsis 12:7-13.