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Notas del tema

Familia y parentesco de Jesucristo

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Comodidad de lectura

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ECR 51.1

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Judas Tadeo es un hombre apuesto, en la plenitud de la hermosura viril. Es alto — si bien no tanto como Jesús —, de robustez bien proporcionada, moreno, como lo era San José de joven, de color aceitunado, no térreo; sus ojos tienen algo en común con los de Jesús, porque son de tono azul pero con tendencia al violáceo. Tiene barba cuadrada y morena, cabellos ondulados, menos rizados que los de Jesús, morenos como la barba.

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Descripción física de Jude

ECR 51.1-2

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Vengo de Cafarnaúm. He ido allí en barca, y he venido también en barca para llegar antes. Me envía tu Madre. Dice: “Susana se casa mañana. Te ruego, Hijo, que estés presente en esta boda”. María participa en la ceremonia y con Ella mi madre y los hermanos. Todos los parientes están invitados. Sólo Tú estarías ausente. Los parientes te piden que complazcas en esto a los novios».

51.2 Jesús se inclina ligeramente abriendo un poco los brazos y dice: «Un deseo de mi Madre es ley para mí. Pero iré también por Susana y por los parientes. Sólo... lo siento por vosotros...». y mira a Pedro y a los otros. «Son mis amigos» explica a su primo. Y los nombra comenzando por Pedro. Por último dice: «Y éste es Juan», y lo dice de una forma muy especial, que mueve a Judas Tadeo a mirar más atentamente, y que hace ruborizarse al predilecto. Jesús termina la presentación diciendo: «Amigos, éste es Judas, hijo de Alfeo, mi primo hermano, según dice la usanza, porque es hijo del hermano del esposo de mi Madre; un buen amigo mío en el trabajo y en la vida».

«Mi casa está abierta para ti como para el Maestro. Siéntate». Luego, dirigiéndose a Jesús, Pedro dice: «¿Entonces? ¿Ya no vamos contigo a Jerusalén?».

«Claro que vendréis. Iré después de la fiesta. Únicamente que ya no me detendré en Nazaret».

«Haces bien, Jesús, porque tu Madre será mi huésped durante algunos días. Así hemos quedado, y volverá a mi casa también después de la boda»: esto dice el hombre de Cafarnaúm.

«Entonces lo haremos así. Ahora, con la barca de Judas, Yo iré a Tiberíades y de allí a Caná, y con la misma barca volveré a Cafarnaúm con mi Madre y contigo. El día siguiente después del próximo sábado te acercas, Simón, si todavía quieres, e iremos a Jerusalén para la Pascua».

«¡Sí que querré! Incluso iré el sábado para oírte en la sinagoga».

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Judas vino a Jesús para invitarle a las bodas de Caná. Le dijo:

ECR 51.3-4

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¿Ya predicas, Jesús?» pregunta Judas.

«Sí, primo».

«¡Y qué palabras! ¡No se oyen en boca de otros!».

Judas suspira. Con la cabeza apoyada en la mano y el codo sobre la rodilla, mira a Jesús y suspira. Parece como si quisiera hablar y no se atreviera.

Jesús le provoca para que hable: «¿Qué te pasa, Judas? ¿Por qué me miras y suspiras?».

«Nada».

«No. Nada no. ¿Ya no soy el Jesús que tú estimabas? ¿Aquel para quien no tenías secretos?».

«¡Sí que lo eres! Y cómo te echo de menos, a ti, maestro de tu primo más mayor...».

«¿Entonces? Habla».

«Quería decirte... Jesús... sé prudente... tienes una Madre... que aparte de ti no tiene nada... Tú quieres ser un “rabí” distinto de los demás y sabes, mejor que yo, que... las castas poderosas no permiten cosas distintas de las usuales, establecidas por ellos. Conozco tu modo de pensar... es santo... Pero el mundo no es santo... y oprime a los santos... Jesús... ya sabes cuál ha sido la suerte de tu primo Juan... Le han apresado y si todavía no ha muerto es porque ese repugnante Tetrarca tiene miedo del pueblo y del rayo divino. Asqueroso y supersticioso, como cruel y lascivo. ¿Qué será de ti? ¿Qué final te quieres buscar?».

«Judas, ¿me preguntas esto tú, que conoces tanto acerca de mi pensamiento? ¿Hablas por propia iniciativa? No. ¡No mientas! Te han mandado — no mi Madre, por supuesto — a decirme esto...».

Judas baja la cabeza y calla.

«Habla, primo».

«Mi padre... y con él José y Simón... sabes... por tu bien... por afecto hacia ti y María... no ven con buenos ojos lo que te propones hacer... y... y querrían que Tú pensaras en tu Madre...».

51.4

«¿Y tú qué piensas?».

«Yo... yo».

«Tú te debates entre las voces de arriba y de la Tierra. No digo de abajo, digo de la Tierra. También vacila Santiago, aún más que tú. Pero Yo os digo que por encima de la Tierra está el Cielo, por encima de los intereses del mundo está la causa de Dios. Necesitáis cambiar de modo de pensar. Cuando sepáis hacerlo seréis perfectos».

«Pero... ¿y tu Madre?».

«Judas, sólo Ella tendría derecho a recordarme mis deberes de hijo, según la luz de la Tierra, o sea, mi deber de trabajar para Ella, para hacer frente a sus necesidades materiales, mi deber de asistencia y consolación estando cerca de mi Madre. Y Ella no me pide nada de esto. Desde que me tuvo, Ella sabía que habría de perderme, para encontrarme de nuevo con más amplitud que la del pequeño círculo de la familia. Y desde entonces se ha preparado para esto. No es nueva en su sangre esta absoluta voluntad de donación a Dios. Su madre la ofreció al Templo antes de que Ella sonriera a la luz. Y Ella — me lo ha dicho las innumerables veces que me ha hablado de su infancia santa teniéndome contra su corazón en las largas noches de invierno, o en las claras de verano llenas de estrellas — y Ella se ofreció a Dios ya desde aquellas primeras luces de su alba en el mundo. Y más aún se ofreció cuando me tuvo, para estar donde Yo estoy, en la vía de la misión que me viene de Dios. Llegará un momento en que todos me abandonen. Quizás durante pocos minutos, pero la vileza se adueñará de todos, y pensaréis que hubiera sido mejor, por cuanto se refiere a vuestra seguridad, no haberme conocido nunca. Pero Ella, que ha comprendido y que sabe, Ella estará siempre conmigo. Y vosotros volveréis a ser míos por Ella. Con la fuerza de su amorosa, segura fe, Ella os aspirará hacia sí, y, por tanto hacia mí, porque Yo estoy en mi Madre y Ella en mí, y Nosotros en Dios. Esto querría que comprendierais vosotros todos, parientes según el mundo, amigos e hijos según lo sobrenatural. Tú, y contigo los otros, no sabéis quién es mi Madre. Si lo supierais, no la criticaríais en vuestro corazón por no saberme tener sujeto a Ella, sino que la veneraríais como a la Amiga más íntima de Dios, la Poderosa que todo lo puede en orden al corazón del Eterno Padre, que todo lo puede en orden al Hijo de su corazón. Ciertamente iré a Caná. Quiero hacerla feliz. Comprenderéis mejor después de esta hora».

Se le ve a Jesús majestuoso y persuasivo.

Judas le mira atentamente. Piensa. Dice: «Yo también, sin duda, iré contigo, con estos, si me aceptas... porque siento que dices cosas justas. Perdona mi ceguera y la de mis hermanos. ¡Eres mucho más santo que nosotros!...».

«No guardo rencor a quien no me conoce. Ni siquiera a quien me odia. Pero me duele por el mal que a sí mismo se hace.»

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Santiago de Alfeo se menciona muy brevemente en 51.4. En este extracto, Judas expresa las aprensiones de su familia sobre el comportamiento de Jesús en nombre de todos los parientes de Jesús.

ECR 51.3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Jesús... ya sabes cuál ha sido la suerte de tu primo Juan... Le han apresado y si todavía no ha muerto es porque ese repugnante Tetrarca tiene miedo del pueblo y del rayo divino. Asqueroso y supersticioso, como cruel y lascivo. ¿Qué será de ti? ¿Qué final te quieres buscar?

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Judas, en nombre de su familia que no aprobaba el comportamiento de Jesús, dijo:

ECR 51.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

51.5 ¿Qué tienes en esa bolsa?».

«La túnica que tu Madre te manda. Mañana será una gran fiesta. Ella piensa que su Jesús la necesita para no causar mala impresión entre los invitados. Ha estado hilando incansable desde las primeras luces hasta las últimas, diariamente, para prepararte esta túnica. Pero no ha ultimado el manto. Todavía le faltan las orlas. Se siente desolada por ello».

«No hace falta. Iré con éste, y aquél lo reservaré para Jerusalén. El Templo es más que una boda».

«Ella se alegrará».

«Si queréis estar para el alba en el camino que lleva a Caná, os conviene levar anclas en seguida. La Luna sale, la travesía será buena» dice Pedro.

«Vamos entonces. Ven, Juan. Te llevo conmigo. Simón Pedro, Santiago, Andrés, ¡adiós! Os espero el sábado por la noche en Cafarnaúm. ¡Adiós!, mujer. Paz a ti y a tu casa».

Salen Jesús con Judas y Juan. Pedro los sigue hasta la orilla y colabora en la operación de partida de la barca.

Y la visión termina.

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Judas se acercó a Jesús en las bodas de Caná y le preguntó:

ECR 52

El Evangelio como me ha sido revelado

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María ve la casa de bodas de Caná y ve llegar a María al lugar. Ella está ayudando a preparar el lugar para la fiesta. La novia llega por fin, y se produce un cambio en la visión: la mística ve a Jesús, que se dirige a Caná. Sale para complacer a su Madre y llega a la casa. Saluda a los novios y a los invitados, y se sienta con Juan y Judas de Alfeo. Él y María comieron y hablaron poco. Entonces la Virgen se dio cuenta de que se les había acabado el vino, y todo sucedió como en el Evangelio. Jesús realiza su primer milagro, y luego, cuando la atención se vuelve hacia él, dice a todos que den gracias a María.

A continuación, se nos dan dos dictados. Uno se refiere a la famosa frase: "Madre, ¿qué hay ahora entre tú y yo?" y el otro al hecho de que fue María quien obtuvo el primer milagro de Cristo. El Señor nos pide que le demos gracias por todas las gracias que nos obtiene. En cuanto al famoso "desde ahora", Jesús explica que antes era todo de María, pero ahora es todo del Padre, como Siervo de Dios. Los lazos entre Madre e Hijo se rompen para estrecharse aún más y, después de su misión, el Salvador volverá a serlo todo para su Madre.

ECR 52.2

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Después veo a dos mujeres, con largos vestidos y un manto que hace también de velo. Vienen por el camino y luego por el sendero. Una es más anciana: cincuenta años aproximadamente, y viste de oscuro: un color pardo-marrón como de lana natural. La otra está vestida de un color más claro: un vestido amarillo pálido y manto azul, y aparenta unos treinta y cinco años. Es muy hermosa, esbelta, y tiene un porte lleno de dignidad, a pesar de ser toda gentileza y humildad. Cuando está más cerca, noto el color pálido del rostro, los ojos azules y los cabellos rubios que pueden verse sobre la frente bajo el velo. Reconozco a María Santísima. Quién pueda ser la otra, que es morena y más anciana, no lo sé. Hablan entre ellas. La Virgen sonríe. Cerca ya de la casa, alguien, encargado de ver quiénes iban llegando, lo comunica, y salen a su encuentro hombres y mujeres — todos vestidos de fiesta — que las acogen con gran alegría, especialmente a María Santísima.

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María Valtorta describe una casa, y luego ve la llegada de la Virgen a esta casita. De hecho, María ha ido a ayudar en los preparativos de las bodas de Caná.

ECR 52.3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

52.3 María, agasajada por un anciano que la acompaña — parece el dueño de la casa —, sube la escalera exterior y entra en una amplia sala que parece ocupar toda o buena parte de la planta alta. (...)

María escucha benignamente a todos; después, se quita el manto y ayuda, bondadosa, a terminar los preparativos del banquete. La veo ir y venir, poniendo en orden los divanes, derechas las guirnaldas de flores, mejorando el aspecto de los fruteros, comprobando si en las lámparas hay aceite. Sonríe y habla poquísimo y en voz muy baja, pero escucha mucho y con mucha paciencia.

Un gran rumor de instrumentos musicales viene del camino (real­mente poco armónicos). Todos, menos María, corren afuera. Veo entrar a la novia, toda emperifollada y feliz, rodeada de parientes y amigos, al lado del novio, que ha sido el primero en salir presuroso a su encuentro.

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María ha ido a ayudar en los preparativos de las bodas de Caná.

Palabras clave

ECR 52.4

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

52.4 Y en este momento la visión sufre un cambio. Veo, en vez de la casa, un pueblo. No sé si es Caná u otra aldea cercana. Y veo a Jesús con Juan y otro, que me parece que es Judas Tadeo (pero podría equivocarme respecto al segundo). Por lo que respecta a Juan, no me equivoco. Jesús está vestido de blanco y tiene un manto azul marino. Al oír el sonido de los instrumentos, el compañero de Jesús pregunta algo a un hombre de condición sencilla y transmite la respuesta a Jesús.

«Vamos a darle una satisfacción a mi Madre» dice entonces Jesús sonriendo. Y se encamina por las tierras, con sus dos compañeros, hacia la casa. Me he olvidado de decir que tengo la impresión de que María es o pariente o muy amiga de los parientes del novio, porque se ve que los trata con familiaridad.

Cuando Jesús llega, la persona de antes, puesta como centinela, avisa a los demás. El dueño de la casa, junto con su hijo, el novio, y con María, baja al encuentro de Jesús y le saluda respetuosamente. Saluda también a los otros dos. El novio hace lo mismo.

Detalle

María ve los preparativos de la boda en Caná.