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Notas del tema

El misterio de la Redención y el sufrimiento

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Comodidad de lectura

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ECR 29.13

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Haz descansar a tu alma con la luz de esta alborada de Jesús para tener fuerza en las futuras crucifixiones que no te van a ser evitadas, porque te queremos aquí, y aquí se viene a través del dolor; porque te queremos aquí, y más alto se viene cuanto mayor ha sido la pena sobrellevada para obtener Gracia para el mundo.

ECR 31.9

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Obedecer salva siempre. Aunque no sea en todo perfecto el consejo que se recibe.

Tú has visto que nosotros obedecimos, y el fruto fue bueno. Verdad es que Herodes se limitó a ordenar el exterminio de los niños de Belén y de los alrededores. Pero, ¿no habría podido, acaso, Satanás llevar estas ondas de odio, propagarlas, mucho más allá de Belén, y persuadir a un simil delito a todos los poderosos de Palestina para lograr matar al futuro Rey de los judíos? Sí, habría podido. Y esto habría sucedido en los primeros tiempos del Cristo, cuando el repetirse de los prodigios ya había despertado la atención de las muchedumbres y el ojo de los poderosos. Y, si ello hubiera sucedido, ¿cómo habríamos podido atravesar toda Palestina para ir, desde la lejana Nazaret, a Egipto, tierra que daba asilo a los hebreos perseguidos, y, además, con un niño pequeño y en plena persecución? Más sencilla la fuga de Belén, aunque — eso sí — igualmente dolorosa.

La obediencia salva siempre, recuérdalo.

Detalle

María habla de la obediencia de la Sagrada Familia cuando Zacarías les aconsejó que se quedaran en Belén.

ECR 31.10

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Salvar un alma es predestinar al Cielo la propia. Pero salvar un alma sacerdotal es salvar un número grande de almas, porque todo sacerdote santo es una red que arrastra almas hacia Dios, y salvar a un sacerdote, o sea, santificar, santificar de nuevo, es crear esta mística red. Cada una de sus capturas es una luz que se añade a vuestra eterna corona.

ECR 31.10

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

31.10 El respeto al sacerdote es siempre señal de formación cristiana. ¡Ay — y Jesús lo ha dicho — ay de los sacerdotes que pierden su llama apostólica! Pero también ¡ay de quien se cree autorizado a despreciarlos!, porque ellos consagran y distribuyen el Pan verdadero que del Cielo baja. Este contacto los hace santos cual cáliz sagrado, aunque no lo sean. De ello deberán responder a Dios. Vosotros consideradlos tales y no os preocupéis de más. No seáis más intransigentes que vuestro Señor Jesucristo, el cual, ante su imperativo, deja el Cielo y desciende para ser elevado por sus manos. Aprended de Él. Y, si están ciegos, o sordos, o si su alma está paralítica y su pensamiento enfermo, o si tienen la lepra de unas culpas que contrastan demasiado con su misión, si son Lázaros en un sepulcro, llamad a Jesús para que les devuelva la salud, para que los resucite.

Lamadle, almas víctimas, con vuestro orar y vuestro sufrir. Salvar un alma es predestinar al Cielo la propia. Pero salvar un alma sacerdotal es salvar un número grande de almas, porque todo sacerdote santo es una red que arrastra almas hacia Dios, y salvar a un sacerdote, o sea, santificar, santificar de nuevo, es crear esta mística red. Cada una de sus capturas es una luz que se añade a vuestra eterna corona.

ECR 34.8

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

(...) Él es, este Hijo tuyo, el Salvador, el Cristo de Dios, y, por tanto, deberá, para salvar a la Tierra, cargar sobre sí mismo el peso del mal de la Tierra, uno de cuyos castigos es la muerte.

Detalle

María acaba de describir la adoración de los Magos.

Palabras clave

ECR 34.17-18

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Última, delicada, indicativa enseñanza.

Es María quien toma la mano de Jesús, que todavía no sabe bendecir, y la guía en el gesto santo.

Es siempre María la que toma la mano de Jesús y la guía. Y ahora sucede lo mismo. Ahora Jesús sabe bendecir, pero a veces su mano traspasada cae cansada y desesperanzada porque sabe que es inútil bendecir. Vosotros destruís mi bendición. Cae también indignada, porque vosotros me maldecís. Y entonces es María la que retira el desdén de esta mano besándola. ¡Oh, el beso de mi Madre! ¿Quién podría resistir a ese beso? Luego toma con sus finos dedos — finos, pero ¡cuán amorosamente imperiosos! — mi muñeca, y me fuerza a bendecir.

No puedo decir que no a mi Madre. Pero tenéis que ir a Ella para hacerla Abogada vuestra. Ella es mi Reina antes de ser vuestra Reina, y su amor por vosotros guarda indulgencias que ni siquiera el mío conoce. Y Ella, incluso sin palabras, sólo con las perlas de su llanto y con el recuerdo de mi Cruz — cuyo signo me hace trazar en el aire — toma la defensa de vuestra causa recordándome: “Eres el Salvador. Salva”.

34.18 He aquí, hijos, el “evangelio de la fe” en la aparición de la escena de los Magos. Meditad e imitad, para bien vuestro».

Detalle

Jesús habla de la visión de los Magos. Jesús era aún muy pequeño y María tuvo que guiarle para que hiciera un gesto de bendición.

ECR 35.8

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

No uséis mal la palabra, llamando “pasiones” a los vicios que os sacan del camino recto. Llamadlos sinceramente “vicios”, y, además, capitales.

Palabras clave