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Notas del tema

Atributos de Jesucristo

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Comodidad de lectura

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ECR 54.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Ningún hombre es perfecto. Pero Yo soy perfecto porque el que os habla es el Verbo del Padre. Parte de Dios, su Pensamiento que se hace Palabra, Yo tengo la Perfección en mí. Y tal me debéis creer, si creéis que Yo soy el Verbo del Padre.

Detalle

Jesús habló y dijo:

ECR 54.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Yo quiero ser llamado el Hijo del hombre, porque me anonado cargándome todas las miserias del hombre, para llevarlas — mi primer patíbulo — y anularlas después (“llevarlas”, no “tenerlas”). ¡Qué peso, amigos! Pero lo porto con alegría. Mi alegría es portarlo, porque, siendo el Hijo de la humanidad, haré a la humanidad hija de Dios.

ECR 54.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¡Oh, amigos!, ¿y quién es perfecto sino Dios?».

«¡Tú lo eres!».

«En verdad os digo que no por mí soy perfecto, si creéis que Yo soy un profeta. Ningún hombre es perfecto. Pero Yo soy perfecto porque el que os habla es el Verbo del Padre. Parte de Dios, su Pensamiento que se hace Palabra, Yo tengo la Perfección en mí. Y tal me debéis creer, si creéis que Yo soy el Verbo del Padre. Y, no obstante, ¿lo veis, amigos?, Yo quiero ser llamado el Hijo del hombre, porque me anonado cargándome todas las miserias del hombre, para llevarlas — mi primer patíbulo — y anularlas después (“llevarlas”, no “tenerlas”). ¡Qué peso, amigos! Pero lo porto con alegría. Mi alegría es portarlo, porque, siendo el Hijo de la humanidad, haré a la humanidad hija de Dios. Como el primer día».

Detalle

Siendo parte de Dios, su Pensamiento hecho Verbo, tengo la perfección en mí. En una nota de la segunda edición, está escrito: "parte no debe entenderse como "porción", sino como "pertenencia". A diferencia del hombre, que pertenece a Dios no por naturaleza, sino por semejanza (nota 167,9), Jesús pertenece a Dios por naturaleza: es decir, es Dios como el Padre (dirá en 487,4: "Yo soy suyo, parte y todo con él"). Por eso su perfección no reside en el hecho de que sea profeta (como ha dicho más arriba), sino en que es Dios-Hombre. La parte humana del Dios-Hombre se completó exhaustivamente con su victoria sobre las tentaciones (como él mismo dirá en 80,10 y como queda claro al final de la nota a 174,9). Los discursos de Jesús en los capítulos 487 y 506 sobre las dos naturalezas, divina y humana, son fundamentales.

Hijo del hombre es el más frecuente de los títulos dados a Jesús y que Jesús se da a sí mismo. Su significado general se da en 343,4; pero su sentido mesiánico se encuentra aquí, así como, por ejemplo, en 126,3 y 603,1.

ECR 54.7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Yo quisiera preguntar una cosa...».

«¿Qué, Andrés?».

«Juan me ha hablado del milagro hecho en Caná... Teníamos gran esperanza de que hicieras uno en Cafarnaúm... y has dicho que no hacías un milagro sin haber cumplido antes la Ley. ¿Por qué, entonces, en Caná? Y, ¿por qué aquí y no en tu tierra?».

«Toda obediencia a la Ley es unión con Dios y por tanto aumento de nuestra capacidad. El milagro es la prueba de la unión con Dios, de la presencia benévola y complaciente de Dios. Por ello he querido cumplir con mi deber de israelita antes de comenzar la serie de prodigios».

«Pero la Ley no te obligaba a ti».

«¿Por qué? Como Hijo de Dios, no; como hijo de la Ley, sí. Israel, por ahora, sólo me conoce como esto segundo... Incluso más adelante casi todo Israel me conocerá sólo así, más aún, como menos todavía. Pero no quiero escandalizar a Israel y obedezco a la Ley».

«Eres santo».

«La santidad no dispensa de la obediencia. Más aún, la perfecciona. Además de todo, hay que dar ejemplo. ¿Qué dirías de un padre, de un hermano mayor, de un maestro, de un sacerdote que no dieran buen ejemplo?».

«¿Y Caná entonces?».

«Caná era el gozo de mi Madre que había que llevar a cabo. Caná es el anticipo que se debe a mi Madre. Ella es la Anticipadora de la Gracia. Aquí honro a la Ciudad Santa, haciendo de ella, públicamente, la iniciadora de mi poder de Mesías. Allí, en Caná, sin embargo, honraba a la Santa de Dios, a la Toda Santa. Por Ella el mundo me tiene. Es justo que para Ella sea mi primer prodigio en el mundo».

ECR 55.4

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

¿Sabes qué es el corazón de tu Jesús? ¿Has visto alguna vez el mar, el verdadero mar? ¿Sí? Pues bien, ¡mi corazón es mucho más amplio que el ancho mar! Y en él hay lugar para todos, para toda la humanidad. Y el más pequeño tiene, como el más grande, un lugar. Y el pecador, como el inocente, encuentra amor en él. A éstos les encargo una misión. Seguro. ¿Me quieres prohibir el darla? Yo os he elegido, no vosotros. Por tanto puedo, libremente, juzgar cómo emplearos. Y si a éstos les dejo aquí con una misión — que también puede ser una prueba, como puede ser misericordia el espacio de tiempo dejado al Iscariote — ¿puedes reprochármelo? ¿Sabes si a ti no te reservo una más grande? ¿Y no es la más hermosa la de oír que te digo: “Tú vendrás conmigo”?».

ECR 55.4

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Os ruego a todos: no discutáis nunca por los méritos o por los puestos. Habría podido nacer rey; he nacido pobre, en un establo. Podría haber sido rico; he vivido del trabajo, y ahora de la caridad. Y, no obstante, creedlo amigos, no hay nadie más grande que Yo a los ojos de Dios; que Yo que estoy aquí: siervo del hombre».

«¿Siervo Tú? ¡No, jamás!».

«¿Por qué, Pedro?».

«Porque yo te serviré».

«Aunque me sirvieras como una madre sirve a su pequeñuelo, Yo he venido para servir al hombre. Seré su Salvador. ¿Qué servicio puede ser comparado a éste?».

ECR 58.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¿Pero seremos nosotros solos tus apóstoles?».

«¿Celoso, Pedro? No. No lo seas. Vendrán otros, y en mi corazón habrá amor para todos. No seas avaro, Pedro. Tú no sabes todavía Quién es el que te ama. ¿Has contado alguna vez las estrellas? ¿Y las piedras del fondo de este lago? No. No podrías. Pues aún menos podrías contar los latidos de amor de que es capaz mi corazón. ¿Has podido alguna vez contar cuántas veces este mar puede besar la orilla con su ósculo de ola en el curso de doce lunas? No. No podrías. Pues aún menos podrías contar las olas de amor que de este corazón se derraman para besar a los hombres. Estáte seguro, Pedro, de mi amor».