ECR 196.9 · Volumen 3
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
«¿Cuándo vamos a ir a ver a esta Mamá, Señor?» pregunta con ojos anhelantes Yabés.
«Esta tarde, cuando la veas, ¿qué le vas a decir?».
«¿Estaría bien: “Te saludo, Madre del Salvador”?».
«Muy bien» confirma Jesús mientras le acaricia.
«Pero, ¿no vamos a ir hoy al Templo?» pregunta Felipe.
«Iremos antes de salir para Betania. Y tú, ¿estarás aquí tranquilo, no?».
«Sí, Señor».
La mujer de Jonás (el arrendatario del olivar), que lentamente se ha ido acercando, dice: «¿Por qué no le llevas contigo? Lo está deseando...».
Jesús la mira fijamente y con insistencia, aunque sin decir nada.
La mujer comprende, y lo manifiesta: «¡Comprendo!... Creo que tengo todavía un pequeño manto, de Marcos. Voy a buscarlo» y, ligera, se ausenta.
Yabés, tirándole a Juan de una manga, dice: «¿Serán severos los maestros?» a lo que Juan, confortándole, contesta: «¡No, hombre, no! No tengas miedo. Y, además, no es hoy. En pocos días, con la Madre, sabrás más que un doctor».
Los demás, que lo han oído, sonríen por la preocupación de Yabés.
«Pero, ¿quién va a presentarle haciendo las veces de padre?» pregunta Mateo.
«Yo. ¡Es natural! A menos que le quiera presentar el Maestro» dice Pedro.
«No, Simón, no lo haré Yo. Te dejo este honor».
«Gracias, Maestro. Pero... vas a estar presente también Tú?».
«Ciertamente. Todos estaremos presentes: es “nuestro” niño...».
Vuelve María de Jonás con un manto color morado oscuro que todavía está en buenas condiciones. ¡Qué color! Ella misma lo dice: «Marco no lo quiso usar nunca porque no le gustaba el color».
¡Mira tú éste! ¡Es atroz! Y el pobre Yabés, con esa tez suya tan aceitunada, dentro de ese morado violento, parece un ahogado. Pero él no se ve... y se siente feliz con ese manto con que cubrirse como una persona mayor...
«La comida está lista, Maestro. La criada ha sacado ya del asador el cordero».
«Vamos, entonces».
Y, bajando del lugar en que se encuentran, entran en la amplia cocina para comer.
Detalle
Jesús acaba de hablar de la Virgen María.