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Lugares en El Evangelio como me fue revelado

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ECR 210.3 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Vamos a darles a las discípulas la satisfacción de ir a ver la tumba de Abraham, su árbol y la tumba de Jesé y... ¿qué más habíais dicho?».

«Se dice que aquí vivió Adán y murió asesinado Abel...».

«Las consabidas leyendas sin sentido!...» dice Judas rezongando.

«Dentro de un siglo se dirá que lo de la gruta de Belén y muchas otras cosas son una leyenda.»

Anotación

Complacemos a las discípulas yendo a ver la tumba de Abraham, su árbol : La tumba de los patriarcas: La encina de Mambré, cerca de Hebrón (Génesis 13:18). Cerca de allí, Abraham adquirió la cueva de Macpela, donde enterró a su esposa Sara (Génesis 23:19). Él mismo fue enterrado allí (Génesis 25:8-9). Véanse los textos bíblicos a continuación.

La tumba de Jesé: En Hebrón se honra la tumba de Jesé, padre de David, y de su abuela Rut la moabita, esposa de Booz.

Se dice que es el lugar donde vivió Adán y donde fue asesinado Abel ... Son tradiciones judías (a veces embellecidas) de las que se hacen eco los Padres de la Iglesia (san Jerónimo, Orígenes, san Amboise, etc.).

Libro del Génesis 13, 18

Gn 13, 18 : Abram levantó sus tiendas y vino a vivir en los robles de Mambré, que están en Hebrón; y allí edificó un altar a Yahvé.

Libro del Génesis 23, 19

Gn 23, 19 : Después de esto, Abraham enterró a su mujer Sara en la cueva de Macpela, frente a Mambré, que es Hebrón, en la tierra de Canaán.

Libro del Génesis 25, 8-9

Gn 25, 8-9 : Abraham murió en una vejez feliz, anciano y lleno de días, y se reunió con su pueblo. 9 Isaac e Ismael, sus hijos, lo enterraron en la cueva de Macpela, en el campo de Efrón, hijo de Seor el hitita, que está frente a Mambré.

ECR 211

El Evangelio como me ha sido revelado

Detalle

Título del capítulo: Regreso a Hebrón. Discursos y milagros en el jardín de la casa de Juan el Bautista.

Fecha de la visión: Sábado 7 de julio de 1945.

Calendario: domingo 9 de abril 28 (27 Nissan 3788)

Lugar (mapa) : En Hebrón

Ciclo: Apostolado en Judea

Resumen: Hebrón ha cambiado desde el año anterior, porque el pueblo ha oído hablar de los milagros de Jesús y sus habitantes se han puesto a pensar. Tras una breve mención de Doras, Juana de Kouza y Sciammai, el antiguo maestro de Aglaé, el grupo apostólico se entera de que el jefe de la sinagoga quiere recibir al Maestro. Jesús accede y se dirigen a la casa de Juan el Bautista. Cristo asegura al sacerdote que no le guarda rencor por haberle expulsado el año pasado, pues entonces era un desconocido y, además, pensaba que hacía lo correcto. Desde entonces, Juan el Precursor les había animado a acudir al Señor, y ahora querían hacerlo, sobre todo porque tenían enfermos entre ellos. Así que Jesús les dijo que los reunieran, y cuando lo hubo hecho, los curó. Luego comenzó a hablar.

El tema principal de su discurso eran los siervos de Dios. Muchos de ellos tienen ahora ídolos en su vida, y por eso puede florecer el mal, como en el caso de Herodes, que encarcela a Juan el Bautista y pronto le dará muerte. Estos siervos idólatras ya no saben hablar el lenguaje de Dios, incluidos los sacerdotes del Templo. En cambio, quieren permanecer en sus tinieblas y dejarse comprar por el poder y el maldito dinero. Pero, como enseña Cristo, no hay dinero para comprar conciencias. Al contrario, siempre hay tiempo para ponerse al servicio de Dios, y Jesús invita al pueblo de Hebrón a no defraudar a su Juan, sino a prepararse para la Redención. Es más, el Salvador promete que no guarda rencor por la mala acogida que recibió hace unos meses. Cualquiera puede seguirle, sólo pide buena voluntad.

Se produce un último milagro cuando llega un hombre tullido que parecía una S. Lo cura, luego Jesús va a casa del jefe de la sinagoga y la visión termina.

Contenido del capítulo: 211,1: En un año cambió la opinión de los habitantes de Hebrón. Han sido evangelizados. 211.2: La casa del Bautista está en un estado terrible. 211.3: El jefe de la sinagoga pide perdón por el pasado. El Bautista suplica por Jesús. Los signos del Mesías. 211.4: Múltiples curaciones. 211.5: Persecuciones contra el Bautista y el Mesías. 211.6: Lo que dice la carta de Jeremías (Baruc 6) sobre los ídolos. 211.7 : Los ídolos humanos del Templo. Eunucos espirituales. 211.8 : No defraudes a tu Juan. No te guardo rencor. 211.9 : Curando a Masala, el hombre de S.

Edición antigua: Tomo 3, capítulo 73.

ECR 211.1-2 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Están todos en un bosquecillo de las cercanías de Hebrón. Conversan, sentados en círculo, mientras comen.

Judas, ahora que está seguro de que María irá a ver a su madre, ha vuelto a sus mejores disposiciones de espíritu, y trata de borrar con mil atenciones el recuerdo de sus malhumores para con sus compañeros y las mujeres. Debe haber ido él al pueblo para comprar. Está contando que lo ha encontrado muy cambiado respecto al año anterior: «La noticia de la predicación y milagros de Jesús ha llegado hasta aquí. La gente ha empezado a recapacitar sobre muchas cosas. ¿Sabes, Maestro, que en esta zona hay una propiedad de Doras? También la mujer de Cusa posee aquí, por estos montes, unas tierras y un castillo propio, de su dote. Se ve que un poco ella y otro poco los campesinos de Doras han preparado el terreno, porque debe haber aquí alguno de los de Esdrelón. Doras ordena que guarden silencio, pero ellos... ¡yo creo que ni ante el tormento callarían! Ha causado estupor la muerte del fariseo, ¿sabes?, así como la excelente salud de Juana, que vino aquí antes de la Pascua. ¡Ah, y también te ha sido útil el amante de Áglae. ¿Sabes que ella se escapó poco después de haber pasado nosotros por aquí? Bueno pues él ha sido un demonio para con muchos inocentes, para vengarse. Así que la gente al final ha pensado en ti como en un vengador de los oprimidos, y desea tu presencia. Quiero decir los mejores...».

«¡Vengador de los oprimidos? Sí, lo soy, pero sobrenaturalmente. Ninguno de los que me ven con el cetro y la segur en la mano, como rey y justiciero según el espíritu de la tierra, juzga con acierto. Sí, claro que he venido a liberar de las opresiones: la del pecado — la más grave —, la de las enfermedades y el desconsuelo; como también de la ignorancia y del egoísmo. Muchos aprenderán que no es justa la tiranía porque el destino le haya colocado a uno arriba; y que, más bien, se debe usar de las posiciones privilegiadas para elevar al que está abajo».

«Lázaro lo hace, y también Juana; pero son dos contra centenares...» dice Felipe lleno de desconsuelo.

«Los ríos, en el nacimiento, no tienen la anchura que presentan en el estuario; son unas gotas, un hilo de agua... pero luego... hay ríos que en la desembocadura parecen mares».

«¡El Nilo, ¿no?! Tu Madre me contaba cosas de cuando fuisteis a Egipto. Siempre me decía: “Créeme: es un mar, un mar verde-azul. ¡Verle durante las crecidas es realmente un sueño!”. Y me hablaba de las plantas que parecían nacer del agua, y de esa abundancia de hierba que parecía nacer también del agua cuando se retiraba...» dice María de Alfeo.

«Pues os digo que, de la misma forma que el Nilo en su nacimiento es un hilo de agua y luego se transforma en un verdadero gigante, esto que ahora es sólo un hilito (Juana, Lázaro, Marta) inclinado con amor y por amor hacia los más pequeños llegará a ser una multitud: ¡cuántos!, ¡oh, cuántos!». Jesús parece como si estuviera viendo a estos que serán misericordiosos para con sus hermanos... y sonríe, absorto en su visión.

211.2

Judas confía que el arquisinagogo quería venir con él, pero que no se ha atrevido a tomar por sí solo la decisión: «¿Te acuerdas, Juan, cómo nos rechazó el año pasado?».

«Sí... pero vamos a decírselo al Maestro».

Le preguntan a Jesús, y responde que entrarán en Hebrón (si desean su presencia y los llaman, se detendrán un tiempo; si no, pasarán sin detenerse). «Así veremos también la casa de Juan el Bautista. ¿De quién es ahora?».

«Creo que de quien quiere. Samay se marchó y no ha vuelto. Ha quitado el mobiliario y la servidumbre. Los habitantes de la ciudad, para vengarse de sus vejaciones, han abierto una brecha en el muro de protección y ahora la casa es de todos; al menos el jardín. Se reúnen allí para venerar a su Juan. Se dice que Samay ha sido asesinado. No sé por qué motivo... parece que por una cuestión de mujeres...».

«¡Alguna trama podrida de la corte, sin duda!» masculla Natanael entre dientes.

Anotación

Judas, ahora que está seguro de que María irá con su madre, ha vuelto a un mejor estado de ánimo. Judas estaba de un humor terrible en laEMV 210.

Incluso la mujer de Kuzah tiene tierras y un castillo aquí, en estas montañas, que le pertenecen personalmente, como parte de su dote. Probablemente el castillo de Béther.

La muerte del viejo fariseo dejó atónito al pueblo. Cf. la dramática muerte de Doras en EMV 126.10.

Igual que la excelente salud de Juana. Cf. la curación de Juana de Kouza en EMV 102.7.

Judas confió que el jefe de la sinagoga quería venir con él, pero que no se atrevía a tomar esta decisión por su cuenta: "¿Recuerdas, Juan, cómo nos echó el año pasado?". Cf. EMV 77.8.

ECR 211.2 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Judas confía que el arquisinagogo quería venir con él, pero que no se ha atrevido a tomar por sí solo la decisión: «¿Te acuerdas, Juan, cómo nos rechazó el año pasado?».

«Sí... pero vamos a decírselo al Maestro».

Le preguntan a Jesús, y responde que entrarán en Hebrón (si desean su presencia y los llaman, se detendrán un tiempo; si no, pasarán sin detenerse). «Así veremos también la casa de Juan el Bautista. ¿De quién es ahora?».

«Creo que de quien quiere. Samay se marchó y no ha vuelto. Ha quitado el mobiliario y la servidumbre. Los habitantes de la ciudad, para vengarse de sus vejaciones, han abierto una brecha en el muro de protección y ahora la casa es de todos; al menos el jardín. Se reúnen allí para venerar a su Juan. Se dice que Samay ha sido asesinado. No sé por qué motivo... parece que por una cuestión de mujeres...».

«¡Alguna trama podrida de la corte, sin duda!» masculla Natanael entre dientes.

Anotación

Sobre el jefe de la sinagoga, véaseEMV 77.8.

ECR 211.3-4 · Volume 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Se alzan y se ponen en camino en dirección a Hebrón, hacia la casa de Juan el Bautista. Cuando les falta poco para llegar, se ve venir hacia ellos a un grupo compacto de gente de la ciudad. Se acercan un poco vacilantes, curiosos, cohibidos. Pero Jesús los saluda con una sonrisa, lo cual hace que se sientan más seguros. El grupo entonces se escinde, con lo cual deja ver al arquisinagogo irrespetuoso del año anterior.

«¡Paz a ti!» saluda inmediatamente Jesús. «¿Nos permites detenernos en tu ciudad? Vienen conmigo mis discípulos predilectos y las madres de algunos de ellos».

«Maestro, ¿pero no nos guardas rencor, al menos a mí?».

«¿Rencor? No lo conozco, ni sé por qué motivo debería sentirlo?».

«El año pasado fui violento contigo...».

«Fuiste violento con el Desconocido, creyéndote en el derecho de serlo. Luego viste claro y te arrepentiste de lo que habías hecho. Mira, son cosas pasadas, y, de la misma forma que el arrepentimiento anula la culpa, el presente anula el pasado; ahora, para ti, Yo ya no soy el Desconocido. ¿Qué sentimientos tienes, pues, respecto a mí en este momento?».

«De respeto, Señor. De... deseo de...».

«¿Deseo? ¿Qué quieres de mí?».

«Quiero conocerte más de lo que te conozco».

«¿Cómo? ¿De qué forma?».

«A través de tu palabra y de tu obra. Nos ha llegado noticia de ti, de tu doctrina y poder; se ha dicho incluso que contribuiste a la liberación de Juan... Significa que no le odiabas, que no tratabas de suplantar a nuestro Juan. Él mismo no ha negado que por ti volvió a ver el valle del santo Jordán. Hemos ido a verle y le hemos hablado de ti. Nos ha dicho: “No sabéis lo que habéis rechazado. Debería maldeciros, pero os perdono porque Él me ha enseñado a perdonar y a ser manso. No obstante, si no queréis ser anatemas ante el Señor y ante mí, su siervo, amad al Mesías. Y no dudéis. Su testimonio es éste: espíritu de paz, amor perfecto, sabiduría que supera a cualquier otra, doctrina celestial, mansedumbre absoluta, poder sobre todas las cosas, humildad total, castidad angelical. No podréis equivocaros: cuando respiréis paz ante un hombre que se dice Mesías, cuando bebáis amor (el amor que emana de Él), cuando paséis de vuestras tinieblas a la Luz, cuando veáis la redención de los pecadores y la curación de los cuerpos, decid: ‘¡Éste es verdaderamente el Cordero de Dios!’ ”. Pues bien, nosotros sabemos que tus obras son las que dice nuestro Juan; por tanto, perdónanos, ámanos, danos eso que el mundo espera de ti».

«Estoy aquí para esto. Vengo de muy lejos para dar también a la ciudad de Juan lo que ofrezco en todos los lugares en que se me recibe. ¿Qué deseáis de mí? Hablad».

«Nosotros también tenemos enfermos y somos ignorantes, especialmente en lo que concierne al amor y a la bondad. Juan, en su amor total a Dios, tiene mano férrea y palabra de fuego; quiere doblegar a todos como un gigante comba un tallito de hierba; muchos se desaniman porque el hombre es más pecador que santo. ¡Es difícil ser santo!... Se dice que Tú no sometes, sino que elevas; que no cauterizas, sino que aplicas bálsamos; que no trituras, sino que acaricias. Se sabe que eres paternal con los pecadores, que dominas las enfermedades, cualesquiera que sean, sobre todo las del corazón. Los rabíes ya no lo saben hacer».

211.4

«Traedme a vuestros enfermos; luego reuníos en este jardín que fue elevado a templo por la Gracia que en él habitó, y que después quedó abandonado y fue profanado por el pecado».

Los hebronitas se esparcen en todas las direcciones, como golondrinas; se queda el arquisinagogo, que atraviesa con Jesús y sus discípulos la cerca del jardín, para ir a la sombra de una vasta pérgola recubierta de una maraña de rosas y parras que han crecido según su beneplácito. Regresan pronto, trayendo a un paralítico recostado en una camilla, a una joven ciega, a un mudito y a otros dos enfermos de no sé qué que vienen apoyándose en los que los acompañan.

ECR 211.5 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

No es lícito acusar si no se conoce, ni juzgar sin haber oído al acusado. Mas, hoy día, a las acusaciones y condenas debidas a culpas supuestas en todos, o a culpas imaginadas, se ha añadido una nueva serie: la que se dirige y se pronuncia contra los que se presentan en nombre de Dios. Durante los siglos pasados, se ha repetido contra los Profetas; ahora es contra el Precursor del Cristo y contra el Cristo.

Ya lo habéis visto. Juan, atraído con engaño fuera del territorio de Siquem, espera la muerte en las prisiones de Herodes, porque nunca se doblegará ante ninguna mentira ni amaño alguno; de todas formas, se podrá troncar su vida, cortarle la cabeza, mas no podrán quebrar su honestidad, ni separar su alma de la Verdad, a la que él ha servido fielmente en sus más distintas formas (divinas, sobrenaturales o morales). De la misma forma, se persigue al Cristo, con furia doble, diez veces mayor, porque Él no se limita a decir: “No te es lícito” a Herodes, sino que, con vehemencia, va diciendo, en nombre de Dios y por el honor de Dios, esto mismo por todos aquellos lugares donde entra y encuentra pecado o sabe que hay pecado, sin excluir a ninguna categoría.

ECR 212

El Evangelio como me ha sido revelado

Detalle

Título del capítulo: Una ola de amor por Jesús, hablando con Yutta en la casita de Isaac.

Fecha de la visión: Domingo 8 de julio de 1945. En 212.8, comentario del 9 de julio de 1945.

Calendario: lunes 10 abril 28 (27 Nissan 3788) según maria-valtorta.org | jueves 13 abril 28 según Valtorta.fr.

Localización (mapa): Yutta

Ciclo: Apostolado en Judea

Resumen: Jesús es rodeado por todo el pueblo de Yutta, que lo rodea con afecto. Jesús se alegra por ello, y María cede a sus reflexiones. Declara que Jesús se refugia en los corazones de las almas fieles, y éstas se ven embargadas por un amor ardiente, que es alegría y sufrimiento al mismo tiempo. Es la fiebre del Amor que las consume, que las hace vivir y morir al mismo tiempo, antes de devolverlas a su estado normal, que las sume en la humildad. María se sorprende finalmente de su interludio, más largo de lo que esperaba, y vuelve a centrarse en la visión. A continuación, Jesús es recibido por Sara, que no permite que nadie tenga la dicha de tener al Maestro cenando en su casa.

A continuación, Jesús da una charla sobre la idolatría basada en el libro de Jeremías. Explica que los corazones se han convertido en desiertos, donde no se encuentra a Dios, y que ahora hay un bosque de ídolos. Muchas personas tienen ahora en su interior becerros de oro, y es terrible no conocer a Dios. El hombre debe conocer a Dios por gratitud y por respeto a su propia inteligencia. Por gratitud, porque Dios ha devuelto la gracia al hombre por medio del Redentor, y su criatura recibe también todo lo que necesita para vivir. Por respeto a su propia razón, porque el hombre que falta a sus deberes para con Dios se deshonra a sí mismo, ya que sabe reflexionar y reconocer quién es su benefactor.

Distanciarse de Cristo es a la vez un bien y un mal. Un mal, porque no podemos escucharle como deseamos; un bien, porque aleja a las almas de una corrupción que intenta rodear a Jesús y sofocarle. Sin embargo, la soledad no impide que Dios hable en todas partes, y el Señor promete enviar muchos discípulos. También invita a seguirle a quienes lo deseen y, sobre todo, invita a todos a anunciar a Cristo con una vida honesta.

Maria Valtorta releyó lo que había escrito y sintió que estaba realmente por debajo de lo que había vivido.

Contenido del capítulo: 212,1: La acogida entusiasta de la multitud y la alegría de Jesús. 212,2: Bajo el efecto de este entusiasmo, María Valtorta profetiza: Cristo actúa en y a través de su pueblo fiel. 212,3: Su alegría espiritual era incontenible. 212.4: La casa de campo de Isaac se transformó en "capilla". 212.5: Comentario sobre Jeremías: El pecado de los grandes hombres de Israel. La idolatría de los hombres. 212.6: La necesidad de conocer a Dios por la gratitud. 212.7: La lejanía del Templo no es un impedimento para anunciar a Cristo. 212.8: María Valtorta piensa que su descripción del desbordamiento del amor se quedó corta ante la realidad.

Edición anterior: Tomo 3, capítulo 74

ECR 212.4 · Volume 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Jesús entra en Yuttá. Le llevan a la plaza del mercado, y de aquí a la mísera casucha en que Isaac se consumió durante treinta años. Le explican: «Aquí venimos a hablar de ti y a orar, como si fuera una sinagoga; la más auténtica, porque aquí hemos empezado a conocerte, aquí las oraciones de un santo te han llamado para venir a nosotros. Entra. Mira cómo lo hemos preparado».

La casita, que no más de un año antes se componía de tres cuartuchos — el primero, donde Isaac, enfermo, mendigaba; el segundo, un tabuco; el tercero, una cocinita que daba al patio —, ahora se ha transformado en una única estancia con bancos para las reuniones que allí se celebran. En el patio, en una barraquilla, están los pocos enseres y muebles de Isaac (cada objeto es una reliquia). Con la veneración de los habitantes de Yuttá, el patio presenta ahora un aspecto menos desolado, pues han puesto en él unas enredaderas que con sus flores cubren la rústica estacada y, siguiendo unas cuerdas que han sido extendidas en forma de red sobre el patio, forman un principio de enramada a la altura del techo bajo.

Jesús los elogia y dice: «Aquí podemos quedarnos. Sólo os pido una cosa, que alojéis a las mujeres y al niño».

«¡No, Maestro nuestro; jamás! Vendremos aquí, contigo, para que nos hables, pero Tú y los tuyos sois nuestros huéspedes. Concédenos la bendición de dar alojamiento a ti y a los siervos de Dios; lo único que sentimos es que no sean tantos como el número de casas...».

Jesús da su consentimiento y sale de la casita para ir a la de Sara, que no cede a nadie su derecho a invitar a Jesús y a los suyos a comer...

ECR 213

El Evangelio como me ha sido revelado

Detalle

Título del capítulo: En Kerioth, una profecía de Jesús y el comienzo de la predicación apostólica.

Fecha de la visión: Lunes 9 de julio de 1945.

Calendario: Sábado 15 de abril 28 (3 lyar 3788) según maria-valtorta.org, sábado 22 de abril 28 según Valtorta.fr

Localización (mapa): Kerioth

Ciclo: Apostolado en Judea

Resumen: Jesús está dentro de la sinagoga de Keriot. Se produce un alboroto, y Judas obtiene silencio golpeando las lámparas que hay sobre ellos. A continuación, Cristo hace leer al jefe de la sinagoga el capítulo cuarto del segundo libro de los Macabeos. Una vez hecho esto, Jesús tomó la palabra y explicó que iba a comenzar la predicación apostólica en la ciudad de su muy querido discípulo, porque el Maestro ya no era suficiente para satisfacer las necesidades de las multitudes y era más prudente que los apóstoles practicaran la palabra mientras el Señor estuviera todavía con ellos.

Así pues, Jesús no dio ninguna enseñanza pública, pero sí una profecía a los habitantes de Keriot, para que, cuando llegara la hora del crimen, recordaran que los amaba y que los defendía de una acusación injusta. Al fin y al cabo, su ciudad no es enemiga de Cristo.

Así que llegará un momento en que se hablará mal del verdadero Sumo Sacerdote y se atacará al Inocente. Un ser infame acudirá a los poderosos de Israel y entregará al Sumo Sacerdote a sus enemigos. Cristo ya ha hablado de su muerte y de las acciones de Judas en la noche del Jueves Santo. También predice el castigo eterno del traidor y el castigo de Israel. Exhorta a los habitantes de Kerioth a recordar sus palabras, para que cuando les digan que el Maestro es un malhechor, puedan responder que Jesús predijo todos estos acontecimientos y que la Víctima murió para expiar los pecados del mundo.

La sinagoga se vacía, mientras Judas se emociona hasta las lágrimas por el aprecio que Jesús siente por él. Pedro, por su parte, se asusta más ante la idea de hablar. Finalmente, llega el jefe de la sinagoga, regocijado por la elección de Judas, pero entristecido por el hombre indigno que le traicionará. Espera que Judas compense esta traición, y Judas promete que hará todo lo posible por hacerlo...

Contenido del capítulo: 213.1: Judas obtiene silencio en la sinagoga y Jesús hace leer 2 Macabeos,4. 213.2: Los apóstoles hablarán en mi lugar y os doy una profecía sobre Keriot. 213.3: Llegará el momento de una gran traición. Muerte del Sumo Sacerdote y castigo. 213,4: Kerioth admira la estima de Jesús por Judas, que se conmueve hasta las lágrimas. En Keriot habrá un favorito y un indigno.

Edición anterior: Tomo 3, capítulo 75

ECR 213.1 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

El interior de la sinagoga de Keriot. Es el lugar en que cayó muerto Saúl, tras haber visto la gloria futura del Cristo. Formando un grupo bien compacto, del que descuellan Jesús y Judas — los dos más altos; de rostro resplandeciente ambos, uno por su amor, el otro por la alegría de ver que su ciudad es constante en su fidelidad al Maestro y que se está rindiendo honor con pomposo homenaje —, están las personalidades de Keriot; luego, más distantes de Jesús, apretujados como granos dentro de un saco, están los habitantes de la ciudad, que llenan completamente la sinagoga, donde, a pesar de que estén abiertas las puertas, no se respira. Cierto es que, queriendo rendir homenaje, queriendo oír al Maestro, al final terminan creando todos una gran confusión y un rumor que no permite oír nada.

Jesús soporta y guarda silencio. Los otros, sin embargo, se inquietan, hacen aspavientos y gritan: «¡Silencio!». Pero el grito se pierde en el estrépito como un grito lanzado en una playa en tempestad.

Judas no se anda por las ramas. Se encarama en un alto escaño y traquetea las lámparas, que penden en forma de racimo: el metal hueco retumba, las sutiles cadenas se entrechocan y suenan como instrumentos musicales. La gente se calma. Por fin se le puede escuchar a Jesús.

Anotación

Veo el interior de la sinagoga de Kerioth, en el mismo lugar donde el muerto Saulo yacía en el suelo después de ver la futura gloria de Cristo. En EMV 78.