ECR 167.7
Notas de la palabra clave
Sabiduría
Comodidad de lectura
ECR 170.9
El Evangelio como me ha sido revelado
ECR 170.11
El Evangelio como me ha sido revelado
Traducción en curso
ECR 171.2
El Evangelio como me ha sido revelado
Traducción en curso
ECR 179.3 · Volumen 3
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
«No te rebajes demasiado, Simón».
«No me estoy rebajando, es que me conozco».
«Es la más difícil de las sabidurías. »
Palabras clave
ECR 179.4 · Volumen 3
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
En el pueblo elegido deberían encontrarse por todas partes espíritus preparados para recibir a este Mesías en cuya espera se consumieron de ansiedad los Patriarcas y los Profetas; a este Mesías que por fin ha venido, precedido y acompañado por todos los signos profetizados; a este Mesías cuya figura espiritual se delinea cada vez más clara a través de los milagros visibles, en los cuerpos y en los elementos, y de los milagros invisibles en las conciencias que se convierten, y en los gentiles que se vuelven al Dios verdadero. Y, sin embargo, no es así. Precisamente en los hijos de este pueblo la prontitud para seguir al Mesías se ve fuertemente obstaculizada, y, además, aunque duela decirlo, a medida que se sube a las clases más altas, más obstaculizada está. No lo digo para escandalizaros, sino para induciros a orar y a reflexionar.
¿Por qué sucede esto? ¿Por qué gentiles y pecadores avanzan más por mi camino?, ¿por qué acogen lo que Yo digo, y los otros no? Porque los hijos de Israel están anclados; es más, incrustados como madreperlas al banco en que nacieran. Porque están saturados, henchidos de su sabiduría, que los ha engordado, y no saben abrir camino a la mía desprendiéndose de lo superfluo para hacer espacio a lo necesario. Los otros no padecen esta esclavitud: son pobres paganos, o pobres pecadores, desancorados como naves a la deriva; son pobres, que no tienen tesoros propios, sino que sólo poseen fardos de errores y pecados de los que se desprenden con gozo en cuanto logran comprender la Buena Nueva y prueban su dulzura corroborante, bien distinta del desagradable revoltijo de sus pecados.
ECR 179.8 · Volumen 3
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
Olvidarse del bien realizado es sabiduría; demuestra humildad y confianza en Dios.
ECR 179.9 · Volumen 3
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
«Sean justos vuestros corazones recíprocamente, como justo era el hombre al que lloráis. No deis impronta humana a lo sobrehumano: la muerte y la elección para una misión. El alma del justo no ha sufrido turbación al ver la ausencia del hijo en el entierro de su cadáver; es más, la seguridad sobre el futuro de su Elías le ha dado paz. No turbe el pensamiento del mundo la gracia de la elección. Si el mundo se ha podido quedar sorprendido al no ver a éste junto al féretro paterno, los ángeles han exultado al verle al lado del Mesías. Sed justos. Y a ti, madre, que esto te consuele; has educado sabiamente y tu hijo ha sido llamado por la Sabiduría. Os bendigo a todos. La paz os acompañe ahora y siempre».
Detalle
Mensaje de Jesús a unos hermanos que están enfadados con su hijo menor porque siguió a Jesús en vez de ir con ellos a enterrar a su padre.
ECR 194.5 · Volumen 3
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
«Todos los niños de corazón hablan igual».
«Sí, porque sus palabras provienen de una única sabiduría.»
ECR 195.1-2 · Volumen 3
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
luego, tras haber vagado muchos años, ya enloquecido por este conocimiento, he encontrado al Hombre, al Santo».
«Yo no conozco otra sabiduría sino la de Israel».
«Si es así, ya tienes con qué salvarte; pero ahora tienes también la ciencia, o mejor, la sabiduría, de Dios».
«Es lo mismo».
«¡No, no! Sería como comparar un día neblinoso con uno lleno de sol».
«En definitiva, ¿quieres darme lecciones? Pues yo no me siento con ganas de ello».
«¡Déjame hablar! Al principio, hablaba a los niños: se distraían; luego a los espectros: me maldecían; luego a los pollos: eran mucho mejores que los dos primeros grupos, mucho mejores; ahora hablo conmigo mismo, porque todavía no puedo hablar con Dios. ¿Por qué quieres impedírmelo? Tengo la vista reducida a la mitad, la vida quebrada por el esfuerzo hecho en las minas, el corazón enfermo desde hace muchos años: deja, al menos, que mi mente no se vuelva estéril».
«Jesús es Dios».
«Lo sé, lo creo; más que tú, porque yo he renacido por obra suya, tú no. Pero, aunque Él sea el Bueno, es siempre Él, o sea, Dios, y ese pobre desgraciado que soy yo no se atreve a tratarle con la familiaridad con que tú le tratas. Le habla mi alma, pero los labios no se atreven; el alma... y creo que Él siente cómo llora de amor agradecido y penitente».
195.2
«Es verdad, Juan. Siento tu alma — Jesús entra en la conversación; Judas se pone colorado de vergüenza y el hombre de Endor de alegría —. Es verdad, siento tu alma, como siento también el trabajo de tu mente. Bien has hablado. Cuando estés formado en mí, sacarás mucho beneficio de haber sido maestro y atento alumno. Habla, habla, aun contigo mismo...».
Detalle
Juan de Endor habló con Judas y le dijo: