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Notas del tema

Vida cotidiana y temas sociales

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Comodidad de lectura

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ECR 184.8 · Volume 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Si recogéis en vuestro seno una pequeña semilla de amor hacia nuestro santísimo Dios y vuestro prójimo, y actuáis guiados por el amor, no faltaréis contra ningún precepto del Decálogo; no mentiréis a Dios con una falsa religión (de prácticas y no de espíritu), ni al prójimo con conducta de hijos ingratos, de esposos adúlteros — o solamente demasiado exigentes —, de ladrones en las transacciones, de embusteros en la vida, de violentos hacia vuestros enemigos.

ECR 184.8

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Amad y seréis amados. Amad y seréis compasivos. Amad y no seréis crueles exigiendo más de lo lícito de quien está a vosotros subordinado. Amor y sinceridad para obtener la paz y la gloria del Cielo. Si no (...) todas vuestras acciones realizadas mintiendo al amor y a la verdad se os transformarán en paja para vuestro lecho infernal.

ECR 184.8 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Tened presente el gran precepto del amor y sed fieles a Dios Verdad y a la verdad en cada una de vuestras palabras, acciones y sentimientos, porque la verdad es hija de Dios.

ECR 184.8 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Tened por seguro que Dios ve vuestras luchas y os premia más por venceros en un egoísmo, por retener una palabra mezquina, por no imponer una exigencia, que no si, armados, en la batalla, matarais a vuestro enemigo. Ese Reino de los Cielos que alcanzaréis si vivís como justos está construido con las pequeñas cosas de cada día; con la bondad, la morigeración, la paciencia; contentándose con lo que uno tiene; con la mutua conmiseración; con el amor, sobre todo con el amor.

ECR 184.9 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Tras estas palabras, Jesús se vuelve a la mujer y dice: «Que Dios te bendiga especialmente a ti, porque eres una santa esposa y madre. Persevera en la virtud. Adiós, Benjamín; ama cada vez más la verdad y obedece a tu madre. Descienda sobre ti y tus hermanitos la bendición. Y sobre ti, madre».

Un hombre da unos pasos hacia adelante. Se le ve confuso, balbucea; dice: «Yo... yo... estoy impresionado por lo que dices de mi mujer... No sabía...».

«¿Es que no tienes ojos e inteligencia?».

«Sí».

«¿Y por qué no los usas? ¿Quieres que te los esclarezca?».

«Ya lo has hecho, Señor. De todas formas, yo la amo; lo que pasa es que uno se acostumbra... y... y...».

«Y cree lícito pretender demasiado porque el otro es mejor que nosotros... No lo hagas más. Tu trabajo te pone en continuo peligro. No temas las borrascas, si Dios está contigo; mas teme mucho si lo que está contigo es la Injusticia. ¿Comprendes?».

«Más de lo que has dicho. Trataré de obedecerte... Yo no sabía... no sabía…». Y mira a su mujer como si la estuviera viendo por primera vez.

Jesús da su bendición y sale a la callejuela, y reanuda su camino hacia los campos.

Detalle

Jesús bendice a la madre de cinco hijos y su marido se asombra de los elogios que derrama sobre su esposa. El caso de la costumbre y la indiferencia progresiva en una pareja.