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Notas del tema

El destino del ser humano

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Comodidad de lectura

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ECR 45.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Si el hombre hubiera permanecido en gracia, en inocencia, en fidelidad para con su Creador, habría visto a Dios a través de las apariencias externas. En el Génesis se lee que el Señor Dios hablaba familiarmente con el hombre inocente y que éste no desfallecía ante aquella voz y no se equivocaba al discernirla. Era destino del hombre ver y entender a Dios, justamente como un hijo con su padre. Después vino la culpa, y el hombre ya no se ha atrevido a mirar a Dios, ya no ha sabido ni ver ni comprender a Dios. Y cada vez lo sabe menos.

ECR 46.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Eres joven y atractivo. Empieza por la mujer. Siempre se debe comenzar por ella. Yo me equivoqué induciendo a la mujer a la desobediencia. Debería haberla aconsejado de otra forma. Habría hecho de ella un instrumento mejor y habría vencido a Dios. Actué precipitadamente. ¡Pero Tú...! Yo te enseño porque un día deposité en ti mi mirada con júbilo angélico y aún me queda un resto de aquel amor; escúchame y usa mi experiencia: búscate una compañera. Adonde Tú no llegues, ella llegará. Eres el nuevo Adán, debes tener tu Eva.

Además, ¿cómo podrás comprender y curar las enfermedades de la sensualidad si no sabes lo que son? ¿No sabes que es ahí donde está el núcleo del que nace la planta de la codicia y del afán de poder? ¿Por qué el hombre quiere reinar? ¿Por qué quiere ser rico, potente? Para poseer a la mujer. Ésta es como la alondra. Tiene necesidad de algo que brille para sentirse atraída. El oro y el poder son las dos caras del espejo que atraen a las mujeres y las causas del mal en el mundo. Mira: detrás de mil delitos de distinta naturaleza, hay al menos novencientos que tienen raíz en el hambre de posesión de la mujer o en la voluntad de una mujer consumida por un deseo que el hombre aún no satisface, o ya no satisface. Ve a la mujer, si quieres saber qué es la vida. Sólo después sabrás atender y curar los males de la humanidad.

¡Es bonita la mujer! No hay nada más hermoso en el mundo. El hombre tiene el pensamiento y la fuerza. ¡Pero la mujer!... Su pensamiento es un perfume, su contacto es caricia de flores, su gracia es como vino que entra, su debilidad es como madeja de seda o rizo de niño en las manos del hombre, su caricia es fuerza que se vierte en la nuestra y la enciende. El dolor, la fatiga, la aflicción, quedan anulados cuando se está junto a una mujer y ella entre nuestros brazos como un ramo de flores.

Detalle

En el desierto, Satanás tienta a Cristo y le habla de la mujer. La utiliza como medio de seducción para tentar a Jesús, pero no funciona.

ECR 46.13

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

46.13 Las dos vías más comunes que Satanás toma para llegar a las almas son la sensualidad y la gula. Empieza siempre por la materia; una vez que la ha desmantelado y subyugado, pasa a atacar a la parte superior: primero, lo moral (el pensamiento con sus soberbias y deseos desenfrenados); después, el espíritu, quitándole no sólo el amor — que ya no existe cuando el hombre ha substituido el amor divino por otros amores humanos — sino también el temor de Dios. Es entonces cuando el hombre se abandona en cuerpo y alma a Satanás, con tal de llegar a gozar de lo que desea, de gozar cada vez más.

ECR 47.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

47.6 El valor de la pureza es tal que — lo has visto — Satanás se preocupaba ante todo de inducirme a la impureza. Él sabe bien que la culpa sensual desmantela el alma y la hace fácil presa para las otras culpas. La atención de Satanás se dirigió a este punto capital para vencerme.

El pan, el hambre, son las formas materiales para la alegoría del apetito, de los apetitos que Satanás explota para sus fines. ¡Bien distinto es el alimento que él me ofrecía para hacerme caer como ebrio a sus pies! Después vendría la gula, el dinero, el poder, la idolatría, la blasfemia, la abjuración de la Ley divina. Mas el primer paso para poseerme era éste: el mismo que usó para herir a Adán.

Detalle

Contextualización: Jesús habla de la pureza, de la virginidad del espíritu, y vuelve a su tentación en el desierto.

Desafío: Adán y Eva cometieron un pecado de lujuria (véase la nota de Maria Valtorta más abajo).

Nota de Maria Valtorta
Cuando Jesús habla de la sensualidad que Satanás utilizó para llegar a Adán, Maria Valtorta anota en una copia mecanografiada: "El hombre como hijo de Dios había sido herido por el orgullo y la desobediencia. Quedaba el hombre animal. Estaba herido por la lujuria porque, una vez perdida la gracia, pecó como hombre natural. Jesús era Dios y hombre. Intocable como Dios. Así que sólo como "hombre" podía ser tentado por Satanás.

ECR 48.4

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

¿Que somos pobres e ignorantes?: Él bien dice que ha venido para anunciar la Buena Nueva del Reino de Dios, del Reino de Paz, a los pobres, a los humildes, a los pequeños, antes que a los grandes. Ha dicho: “Los grandes tienen ya sus delicias, no envidiables respecto a las que Yo vengo a traer. Los grandes ya tienen la forma de llegar a comprender por la sola eficacia de la cultura. Mas Yo vengo a los ‘pequeños’ de Israel y del mundo, a los que lloran y esperan, a los que buscan la Luz y tienen hambre del verdadero Maná, y no reciben de los doctos luz y alimento, sino solamente peso, obscuridad, cadenas y desprecio. Y llamo a los ‘pequeños’. Yo he venido a invertir el orden del mundo. Porque quitaré valor a lo que ahora se considera grande y se lo daré a lo que ahora se desprecia. Quien quiera verdad y paz, quien quiera vida eterna, venga a mí. Quien ama la Luz, venga. Yo soy la Luz del mundo”.

Detalle

Lucas 14, 11: "Porque todo el que se enaltece será humillado, y todo el que se humilla será enaltecido".

Mateo 23, 12: "El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido "2.

Salmo 75, 7: "Pero Dios es el juez; humilla a los unos y enaltece a los otros. "3

ECR 48.4

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Ved. Ninguno de esos peces quería caer en la red. Asimismo, los hombres, intencionalmente, no querrían caer en manos de Satanás, ni siquiera los más malvados, porque éstos, por la soberbia que los ciega, no creen no tener derecho a hacer lo que hacen; su verdadero pecado es la soberbia, sobre él nacen todos los demás. Menos aún, entonces, quienes no son completamente malvados quisieran ser de Satanás, pero van a parar a él por ligereza y por un peso (la culpa de Adán) que los arrastra al fondo. Yo he venido a quitar esa culpa y a dar, en espera de la hora de la Redención, una fuerza tal a quienes crean en mí, que será capaz de liberarlos del lazo que los tiene sujetos y de hacerlos libres para seguirme a mí, Luz del mundo”.

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Jesús habló a Juan y a Santiago de Zebedeo y les dijo:

ECR 49.2

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

49.2 Entonces, me amas, ¿no, Maestro?».

«Y tú, ¿me amas, Juan, hijo de Zebedeo?».

«Mucho, Maestro. Tengo la impresión de haberte amado siempre. Antes de conocerte, mi alma te buscaba, y, cuando te he visto, ella me ha dicho: “He ahí a quien buscas”. Yo creo que te he encontrado porque mi alma te ha sentido».

«Tú lo dices, Juan, y es así. Yo también he venido hacia ti porque mi alma te ha sentido.»

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Juan pregunta a Cristo:

Palabras clave

ECR 49.4

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¿Te gusta la miel? ¿Sí? Bueno, pues si eres bueno comerás una miel más dulce que la de tus abejas».

«¿Dónde? ¿Cuándo?».

«Cuando, después de una vida de fidelidad para con Dios, vayas a Él».

«Sé que no iré a Él si no viene el Mesías. Mamá me dice que por ahora cada uno de nosotros, israelitas, somos como Moisés y morimos teniendo ante nuestros ojos la Tierra Prometida. Dice que nos quedamos a la espera de entrar en ella y que sólo el Mesías hará que entremos».

«¡Pero qué israelita tan genial! Pues bien, Yo te digo que cuando mueras entrarás en seguida en el Paraíso, porque el Mesías, para entonces, habrá abierto ya las puertas del Cielo. Pero tienes que ser bueno».

«¡Mamá! ¡Mamá!». El niño se desata de los brazos de Jesús y corre hacia una joven esposa que regresa con un ánfora de cobre. «¡Mamá! El nuevo Rabí me ha dicho que iré inmediatamente al Paraíso cuando muera, y que comeré mucha miel... pero si soy bueno. ¡Seré bueno!».

«¡Dios lo quiera! Perdona, Maestro, si te ha molestado. ¡Está lleno de vitalidad!».

«La inocencia no molesta, mujer. Dios te bendiga, porque eres una madre que cría a los hijos en el conocimiento de la Ley».

La mujer se sonroja ante esta alabanza y responde: «Que Dios te bendiga también a ti», y desaparece con su pequeño.

Detalle

Jesús habló a un niño y le dijo:

Palabras clave