Ir al contenido

Notas de la palabra clave

Arrepentimiento y contrición

Tema: La fecundidad y el fruto del sufrimiento · Página 2 de 10

Comodidad de lectura

Aa

ECR 69.2

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

El humilde siente compasión y perdona aunque sufra por la ofensa recibida. El soberbio no perdona. Es además soberbio porque no sabe bajar la cabeza y decir: “Padre, he pecado, perdona a tu pobre hijo culpable”. ¿O es que no sabes, Judas, que el Padre está dispuesto a disculpar todo, si se pide perdón con corazón sincero y contrito, con corazón humilde y deseoso de resucitar al bien?

ECR 77.7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¡Señor!».

«Mujer».

«Tu nombre, Señor».

«Jesús».

«No lo he oído nunca. Soy romana: mimo y bailarina. No soy experta más que en lascivias. ¿Qué quiere decir ese Nombre? El mío es Áglae y... y quiere decir: vicio».

«El mío quiere decir: Salvador».

«¿Cómo salvas? ¿A quién?».

«A quien tiene buena voluntad de salvación. Salvo enseñando a ser puros, a preferir el dolor a la pérdida del honor, a querer el bien a toda costa». Jesús habla sin acritud, pero sin siquiera volverse hacia la mujer.

«Yo estoy perdida...».

«Yo soy Aquel que busca a los perdidos».

«Yo estoy muerta».

«Yo soy Aquel que da Vida».

«Yo soy suciedad y embuste».

«Yo soy Pureza y Verdad».

«También eres Bondad, Tú, que no me miras, no me tocas, no me pisoteas. Piedad de mí...».

«Ten piedad de ti, tú, primero; de tu alma».

«¿Qué es el alma?».

«Es aquello que hace del hombre un dios y no un animal. El vicio y el pecado la matan y, una vez muerta, el hombre se vuelve animal repelente».

«¿Podré volver a verte?».

«Quien me busca me encuentra».

«¿Dónde estás?».

«Donde los corazones necesitan médico y medicinas para volver a ser honestos».

«Entonces... no te volveré a ver... Yo estoy donde no se quiere ni médico ni medicinas ni honestidad».

«Nada te impide venir a donde Yo esté. Mi Nombre será gritado por los caminos y llegará hasta ti. Adiós».

«Adiós, Señor. Déjame que te llame “Jesús”. ¡No por familiaridad!... Para que entre en mí un poco de salvación. Soy Áglae, acuérdate de mí».

«Sí. Adiós».

Detalle

Diálogo entre Aglaia, una prostituta, y Jesús.

ECR 79.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

79.6 «Pero quizás esa mujer quiere redimirse y tiene necesidad de ser instruida…» objeta una vez más Judas.

«Hay en ella ya muchas chispas capaces de suscitar el incendio en que puede quemarse su vicio para quedar el alma virginizada de nuevo por el arrepentimiento. Hace poco os he hablado de levadura que esparciéndose entre la harina convierte a ésta en santo pan. Escuchad una breve parábola. Esa mujer es harina, una harina en la cual el Maligno ha mezclado sus polvos de infierno; Yo soy la levadura, o sea, mi palabra es la levadura. Pero, ¿puede hacerse el pan, aún en el caso de que la levadura sea buena, si en la harina hay mucho cascabillo, o si mezclado hay piedras y arena y ceniza? No puede hacerse. Hace falta quitar de la harina, con paciencia, las cascarillas, la ceniza, las piedras y la arena. La Misericordia pasa y ofrece la criba... La primera: hecha con breves verdades fundamentales, necesarias para ser comprendidas por uno que está en la red de la completa ignorancia, del vicio, del paganismo. Si el alma lo acoge, comienza la primera purificación. La segunda es la criba del alma en sí, que confronta su ser con el Ser que se ha revelado, y se horroriza. Y comienza su obra. Por medio de una operación cada vez más minuciosa, después de las piedras, de la arena y de la ceniza, llega incluso a quitar lo que ya es harina pero con granitos todavía grandes, demasiado grandes para producir un óptimo pan. Cuando ya está completamente dispuesta, vuelve a pasar la Misericordia y se introduce en esa harina preparada — también ésta es una preparación, Judas — y la hace fermentar y la hace pan. Pero es una operación larga y de “voluntad” del alma. Esa mujer... esa mujer tiene ya en sí esa mínima cosa que era justo darle y que le puede servir para llevar a cabo su trabajo. Dejemos que lo lleve a cabo, si quiere hacerlo, sin disturbarla. Todo disturba a un alma que se está labrando: la curiosidad, el celo imprudente, las intransigencias y la excesiva compasión».

Detalle

Jesús cuenta una parábola sobre Aglaia.

ECR 80.8

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Estaba limpio, pero no se está nunca suficientemente limpio respecto al Altísimo, y la humildad de decir “soy hombre y pecador” es ya bautismo que hace limpio al corazón.

Detalle

Tras el bautismo de Juan, Jesús afirma lo siguiente.