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Notas del tema

Virtudes, cualidades cristianas y cualidades humanas

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Comodidad de lectura

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ECR 34.12

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

“¡Oh, qué dulce el sentir que en nosotros no hay nada que sea contrario a Dios; sentir que Él mira con complacencia al corazón del hijo fiel y lo bendice! Este sentir produce aumento de fe y confianza, y esperanza y fortaleza y paciencia. Es momento de tempestad, mas ésta pasará, porque Dios me ama y sabe que le amo, y me seguirá ayudando”: esto dicen quienes poseen esa paz que procede de una conciencia recta, reina de todas sus acciones.

ECR 34.13

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

34.13 He dicho que [los Magos] eran “humildes porque eran realmente grandes”. ¿En vuestras vidas, sin embargo, qué sucede? Que uno, no porque sea grande, sino por su mayor despotismo — y se hace poderoso por su despotismo y por vuestra necia idolatría —, no es jamás humilde. Existen pobres desgraciados que, por el solo hecho de ser mayordomos de un déspota, conserjes en algún organismo, funcionarios de un arrabal — a fin de cuentas al servicio de quien los ha hecho lo que son — se dan aires de semidioses. ¡Bueno, pues dan pena!...

Ellos, los tres Sabios, eran realmente grandes, en primer lugar por virtudes sobrenaturales, en segundo lugar, por ciencia, y, por último, por riqueza. Y no obstante se sienten nada: polvo sobre el polvo de la tierra, respecto al Dios altísimo, que crea los mundos con una sonrisa suya, y los esparce como granos de trigo para saciar los ojos de los ángeles con collares hechos de estrellas.

Se sienten nada respecto al Dios altísimo que ha creado el planeta en que viven, y que le ha hecho vario, colocando, cual Escultor infinito de obras inmensas, aquí, con un toque de su pulgar, una corona de suaves colinas, allá una cadena de cumbres y de picos semejante a vértebras de la tierra; de este cuerpo desmesurado cuyas venas son los ríos; pelvis, los lagos; corazones, los océanos; vestiduras, los bosques; velos, las nubes; ornatos, los glaciares de cristal; gemas, las turquesas y las esmeraldas, los ópalos y los berilos de todas las aguas que cantan, con las selvas y los vientos, el gran coro de alabanza a su Señor.

Se sienten nada en su sabiduría respecto al Dios altísimo de quien les viene y que les ha dado ojos más potentes que esas dos pupilas por las que ven las cosas: ojos del alma que saben leer en las cosas esa palabra no escrita por mano humana, sino grabada por el pensamiento de Dios.

Se sienten nada en su riqueza: átomo respecto a la riqueza del Posesor del universo, que disemina metales y gemas en los astros y planetas, y riquezas sobrenaturales, inagotables riquezas, en el corazón de aquel que le ama.

Detalle

Comparando a los hombres poderosos con los Reyes Magos.

ECR 34.13

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Los ojos del alma "saben leer en las cosas esa palabra no escrita por mano humana, sino grabada por el pensamiento de Dios".

ECR 34.13

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

[Los Magos] Se sienten nada respecto al Dios altísimo que ha creado el planeta en que viven, y que le ha hecho vario, colocando, cual Escultor infinito de obras inmensas, aquí, con un toque de su pulgar, una corona de suaves colinas, allá una cadena de cumbres y de picos semejante a vértebras de la tierra; de este cuerpo desmesurado cuyas venas son los ríos; pelvis, los lagos; corazones, los océanos; vestiduras, los bosques; velos, las nubes; ornatos, los glaciares de cristal; gemas, las turquesas y las esmeraldas, los ópalos y los berilos de todas las aguas que cantan, con las selvas y los vientos, el gran coro de alabanza a su Señor.

Palabras clave

ECR 34.15

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Humildes, generosos, obedientes, respetuosos unos con otros. Las virtudes engendran siempre otras virtudes. De las virtudes orientadas a Dios proceden las virtudes orientadas al prójimo. Respeto, que a fin de cuentas es caridad. Defieren al más anciano hablar por los tres, y ser el primero en recibir el beso del Salvador y en llevarle de la mano. Los otros podrán volverle a ver, pero él no. Es viejo. Cercano está ya su día de regreso a Dios. A este Cristo le verá, tras su espantosa muerte, y le seguirà por la estela de los salvados en el regreso al Cielo, mas no le volverá a ver en esta Tierra. Quédele, pues, como viático, el calorcito de esta diminuta mano que se abandona en la suya ya rugosa.

Y los demás no tuvieron ninguna envidia del sabio anciano; antes bien, aumentó su veneración por él: en efecto, había merecido más que ellos y durante más tiempo. El Dios-Infante esto lo sabía. La Palabra del Padre todavía no hablaba, pero su acto era ya palabra. ¡Bendita sea esta palabra suya, inocente, que designa a éste como su predilecto!

Detalle

Jesús habló de los Magos, que se respetaban.

ECR 34.15

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Las virtudes engendran siempre otras virtudes. De las virtudes orientadas a Dios proceden las virtudes orientadas al prójimo.

ECR 34.17-18

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Última, delicada, indicativa enseñanza.

Es María quien toma la mano de Jesús, que todavía no sabe bendecir, y la guía en el gesto santo.

Es siempre María la que toma la mano de Jesús y la guía. Y ahora sucede lo mismo. Ahora Jesús sabe bendecir, pero a veces su mano traspasada cae cansada y desesperanzada porque sabe que es inútil bendecir. Vosotros destruís mi bendición. Cae también indignada, porque vosotros me maldecís. Y entonces es María la que retira el desdén de esta mano besándola. ¡Oh, el beso de mi Madre! ¿Quién podría resistir a ese beso? Luego toma con sus finos dedos — finos, pero ¡cuán amorosamente imperiosos! — mi muñeca, y me fuerza a bendecir.

No puedo decir que no a mi Madre. Pero tenéis que ir a Ella para hacerla Abogada vuestra. Ella es mi Reina antes de ser vuestra Reina, y su amor por vosotros guarda indulgencias que ni siquiera el mío conoce. Y Ella, incluso sin palabras, sólo con las perlas de su llanto y con el recuerdo de mi Cruz — cuyo signo me hace trazar en el aire — toma la defensa de vuestra causa recordándome: “Eres el Salvador. Salva”.

34.18 He aquí, hijos, el “evangelio de la fe” en la aparición de la escena de los Magos. Meditad e imitad, para bien vuestro».

Detalle

Jesús habla de la visión de los Magos. Jesús era aún muy pequeño y María tuvo que guiarle para que hiciera un gesto de bendición.