ECR 149.6
Notas de la palabra clave
Juan y Judas
Comodidad de lectura
ECR 180.7-8 · Volumen 3
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
«Llegamos a la hora sexta. Él había sido capturado en la hora del galicinio...».
«¿Dónde? ¿Cómo? ¿Quién? ¿En su cueva?». Todos preguntan, todos quieren saber.
«Le han traicionado... ¡El que lo ha hecho ha usado tu Nombre para traicionarle!».
«¡Qué horror! ¿Quién habrá sido?» gritan todos.
Juan, estremeciéndose, manifestando levemente este horror que ni siquiera el aire debería oír, declara: «Un discípulo suyo...».
El alboroto se hace máximo: quién maldice, quién llora, quién está estupefacto, como estatuario.
180.8
Juan se echa al cuello de Jesús y grita: «¡Tengo miedo por ti!, ¡por ti!, ¡por ti! Los traidores acompañan a los santos y por oro se venden, por oro y por miedo a los poderosos, por sed de premio, por... por obediencia a Satanás. ¡Por mil cosas!, ¡por mil! ¡Oh! ¡Jesús! ¡Jesús! ¡Jesús! ¡Qué dolor! ¡Mi primer maestro! ¡Mi Juan! ¡Tú me has sido dado por él!».
«¡Tranquilo! ¡Tranquilo! No me sucederá nada por ahora».
«¿Y después? ¿Y después? Me miro... miro a éstos... tengo miedo de todos, incluso de mí mismo. Estará entre nosotros tu traidor...».
«¿Pero estás loco? ¡Le haríamos trizas!» grita Pedro.
Y Judas Iscariote: «¡Loco de verdad! No seré yo jamás ése. Pero, si me sintiera debilitado hasta el punto de poderlo ser, me quitaría la vida: sería mejor que ser deicida».
Jesús se libera del abrazo de Juan y zarandea rudamente a Judas Iscariote, diciendo: «¡No blasfemes! Nada te podrá debilitar, si tú no quieres. Y si así sucediera, llora, y no cometas otro delito además del deicidio. Se hace débil quien, motu proprio, se vacía de Dios».
Detalle
Juan relata el arresto de Juan el Bautista.