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Notas del tema

Sacramentos y vida sacramental

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Comodidad de lectura

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ECR 36.8

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

El verdadero amor es siempre casto, aunque no sea perfecto en la castidad como el de los dos esposos vírgenes. La castidad unida a la caridad conlleva todo un bagaje de otras virtudes y, por tanto, hace, de dos que se aman castamente, dos cónyuges perfectos.

ECR 37.9

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

37.9 La familia existe, debe existir. No hay teoría o progreso alguno que pueda válidamente demoler esta verdad sin provocar un desastre. Una institución familiar desmoronada sólo puede dar futuros hombres y mujeres cada vez más depravados, causa a su vez de calamidades crecientes. En verdad os digo que sería preferible que no os casarais más, que no engendrarais más sobre esta tierra, en lugar de tener estas familias menos unidas que un clan de monos, estas familias que no son escuela de virtud, de trabajo, de amor, de religión, sino un caos en que todos viven autónomamente, como engranajes desengranados que al final terminan por romperse.

Seguid, seguid destruyendo. Ya estáis viendo y sufriendo los frutos de vuestra acción quebrantadora de la forma más santa de la vida social. Seguid, seguid, si queréis. Pero luego no os quejéis de que este mundo sea cada vez más infernal, morada de monstruos devoradores de familias y naciones. ¿Así lo queréis? Pues sea así.

ECR 49.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

He aquí la Palabra del Padre que se hace alimento en vosotros. Venid, gustad, cambiad la sangre del espíritu con este alimento. Todo veneno desaparezca, toda concupiscencia muera. Se os ofrece una gloria nueva, la eterna; la alcanzarán los que hagan de la Ley de Dios estudio verdadero de su corazón. Empezad por el amor. No hay nada más grande. Cuando sepáis amar, sabréis ya todo, y Dios os amará; y amor de Dios quiere decir ayuda contra toda tentación.

ECR 59.4

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Alejad de vosotros la maldición de la culpa. Cada uno tiene la suya. Cada uno tiene eso que es contrario a los diez mandamientos de salvación eterna. Esaminaos cada uno con sinceridad y encontraréis el punto en que habéis errado. Humildemente arrepentíos de ello con sinceridad. Desead arrepentiros. No de palabra (de Dios nadie se burla, no se le engaña), sino con la voluntad firme que os lleve a cambiar de vida, a volver a la Ley del Señor. El Reino de los Cielos os espera. Mañana.

¿Mañana?, os preguntáis. La hora de Dios, aunque venga al final de una vida longeva como la de los Patriarcas, es siempre un mañana solícito. La eternidad no tiene como medida de tiempo el lento discurrir de la clepsidra. Esas medidas de tiempo que vosotros llamáis días, meses, años, siglos, son latidos del Espíritu Eterno que os mantiene en vida. Mas vosotros sois eternos en vuestro espíritu, y debéis tener para el espíritu el mismo método de medida del tiempo que tiene vuestro Creador. Debéis decir, por tanto: “Mañana será el día de mi muerte”; que no es tal muerte para el fiel, sino reposo de espera, en espera del Mesías que abra las puertas del Cielo.

ECR 68.4

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Mira, Israel. Ha terminado el invierno, tiempo de espera. Ahora toca la alegría de la promesa que se cumple. El Pan y el Vino pronto se ofrecerán para saciar tu hambre. El Sol está entre vosotros. Todo, ante este Sol, adquiere un respiro más dulce y amplio, incluso el precepto de nuestra Ley, el primero, el más santo entre los preceptos santos: “Ama a tu Dios y ama a tu prójimo”.

Palabras clave

ECR 75.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Gloria a Dios en los Cielos altísimos y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad que han merecido ver la Luz y servirla. El Salvador se encuentra entre ellos. El Pastor de la estirpe real está en medio de su rebaño. La Estrella de la mañana ha nacido. ¡Regocijaos, justos, recocijaos en el Señor! Él, que ha hecho la bóveda de los cielos y los ha sembrado de estrellas, Él, que puso como límite de las tierras los mares, Él, que ha creado los vientos y los rocíos, y regulado el curso de las estaciones para dar pan y vino a sus hijos, ved cómo ahora os manda un Alimento más elevado: el Pan vivo que baja del Cielo, el Vino de la eterna Vid. Venid, vosotros, primicias de mis adoradores, venid a conocer al Padre en verdad para seguirle en santidad y obtener así eterno premio».

Detalle

Oración recitada por Cristo a los pastores de la Natividad a los que encontró.