ECR 68.2-3
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
«Éste es, Maestro, el magistrado».
«La paz sea contigo. Solicito enseñar, entre los rabíes de Israel, a Israel».
«¿Eres rabí?».
«Lo soy».
«¿Quién fue tu maestro?».
«El Espíritu de Dios, que me habla con su sabiduría y me ilumina cada una de las palabras de los Textos Santos».
«¿Eres más que Hil.lel, Tú, que sin maestro afirmas que sabes toda doctrina? ¿Cómo puede uno formarse si no hay uno que le forme?».
«Como se formó David, pastorcito ignorante que llegó a ser rey poderoso y sabio por voluntad del Señor».
«Tu nombre».
«Jesús de José de Jacob, de la estirpe de David, y de María de Joaquín, de la estirpe de David, y de Ana de Aarón; María, la Virgen que casó en el Templo, porque era huérfana, el Sumo Sacerdote, según la ley de Israel».
«¿Quién lo prueba?».
«Todavía debe haber aquí levitas que se acuerden de ese hecho, coetáneos de Zacarías de la clase de Abías, pariente mío. Pregúntaselo a ellos, si dudas de mi sinceridad».
«Te creo. ¿Pero quién me prueba que sepas enseñar?».
«Escúchame y podrás juzgar por ti mismo».
«Si quieres puedes enseñar... Pero... ¿no eres nazareno?».
«Nací en Belén de Judá en tiempos del censo ordenado por el César. Proscritos a causa de disposiciones injustas, los hijos de David están por todas partes. Pero la estirpe es de Judá».
«Ya sabes... los fariseos... toda Judea... respecto a Galilea...».
«Lo sé. No temas. En Belén vi la luz por primera vez, en Belén Efratá de donde viene mi estirpe; si ahora vivo en Galilea es sólo para que se cumpla lo que está escrito...».
El magistrado se aleja unos metros acudiendo a una llamada.
68.3
Judas pregunta: «¿Por qué no has dicho que eres el Mesías?».
«Mis palabras lo dirán».
«¿Qué es lo que está escrito y debe cumplirse?».
«La reunión de todo Israel bajo la enseñanza de la palabra del Cristo. Yo soy el Pastor de que hablan los Profetas, y vengo a reunir a las ovejas de todas las regiones, a curar a las enfermas, a conducir al pasto bueno a las errantes. Para mí no hay Judea o Galilea, Decápolis o Idumea. Sólo hay una cosa: el Amor que mira con un único ojo y une en un único abrazo para salvar...».
Detalle
Un magistrado del Templo viene a ver quién es Jesús.