ECR 26.3
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
El solo hecho de sospechar ya es ofensa (...). El que sospecha no conoce.
Notas de la palabra clave
Comodidad de lectura
ECR 26.3
El solo hecho de sospechar ya es ofensa (...). El que sospecha no conoce.
ECR 26.4
Soy la Esclava de Dios, y los siervos no discuten las órdenes que reciben; las ejecutan, (...), aunque provoquen lágrimas de sangre.
ECR 26.5
Jesús viene por nosotros, pobres, para hacernos ricos en Dios.
ECR 26.8
Menos Dios, todos cometen errores. ¿Quién podrá decir: “Yo nunca cometo errores”?
ECR 26.8
(...) Esa humildad aún más difícil de saber callar las maravillas de Dios en nosotros — cuando el darle gloria no requiera proclamarlas — para que el prójimo, que no tiene esos dones especiales de Dios, no se sienta menos. ¡Oh, si quiere Dios, si quiere, se manifestará en su siervo!
ECR 26.8
Caridad absoluta. Caridad que sabe perdonar, que quiere perdonar: perdonar de antemano, disculpando dentro del propio corazón las faltas del prójimo; perdonar en el momento, concediendo todos los atenuantes al culpable.
María establece las condiciones esenciales para agradar a Dios y acoger su venida continua a nuestros corazones.
ECR 27.3
Nosotros confiamos en Él, ¿no es verdad? Siempre confiamos en Él. Cuanto más fuerte es la prueba, más confiamos. Como dos niños, ponemos nuestra mano en su mano de Padre. Él nos guía. Estamos completamente abandonados en Él. Mira cómo nos ha conducido hasta aquí con amor. Ni el mejor de los padres podría haberlo hecho con más esmero. Somos sus hijos y sus siervos. Cumplimos su voluntad. Nada malo nos puede suceder.
ECR 27.3
Nada malo nos sucederá, no puede sucedernos: Dios está con nosotros».
ECR 27.5
Amar no significa satisfacer los propios sentidos o la propia conveniencia. Amar es satisfacer a la persona amada, por encima de los sentidos y conveniencias, ofreciéndole a su espíritu esa ayuda que necesita para poder tener siempre abiertas las alas en el cielo de la esperanza y de la paz.
ECR 27.6
La confianza compendia las virtudes teologales. Si uno tiene confianza, es señal de que tiene fe; si tiene confianza, es señal de que espera y de que ama. Cuando uno ama, espera y cree en una persona, tiene confianza. Si no, no. Dios merece esta confianza nuestra. Si se la damos a veces a pobres hombres capaces de cometer faltas, ¿por qué negársela a Dios, que no comete falta alguna?
María explica qué es la confianza en tres puntos: confianza es amor, confianza es humildad, confianza es obediencia.