ECR 155.8
El Evangelio como me ha sido revelado
Traducción en curso
Notas de la palabra clave
Comodidad de lectura
ECR 155.8
Traducción en curso
ECR 159.5
ECR 183.1 · Volumen 3
Cristo no ha venido para salvar a los salvados, sino para salvar a los perdidos...
ECR 211.3 · Volumen 3
Juan, en su amor total a Dios, tiene mano férrea y palabra de fuego; quiere doblegar a todos como un gigante comba un tallito de hierba; muchos se desaniman porque el hombre es más pecador que santo. ¡Es difícil ser santo!... Se dice que Tú no sometes, sino que elevas; que no cauterizas, sino que aplicas bálsamos; que no trituras, sino que acaricias. Se sabe que eres paternal con los pecadores, que dominas las enfermedades, cualesquiera que sean, sobre todo las del corazón.
Comparación entre Juan el Bautista y Jesucristo.
ECR 215.4 · Volumen 3
Él, nuestro Maestro, es el Santo entre los santos. Durante el día dedica su esfuerzo a adoctrinar; incansable, va de un lugar a otro buscando los corazones. Durante la noche ora por nosotros. No desprecia ni la mesa ni la amistad, pero no busca en ello ventaja propia; antes al contrario, lo hace para poderse acercar a aquellos a quienes de otra forma no sería posible acercarse. No rechaza ni a publicanos ni a meretrices, pero sólo para redimirlos. Signa su camino con curaciones y conversiones milagrosas, le obedecen el viento y el mar, pero no tiene necesidad de nadie para obrar prodigios, ni de invocar espíritus para conocer los corazones.
ECR 217.2 · Volumen 3
«¿Y cómo es que estás por aquí?».
«Porque también aquí hay almas que salvar».
Le hacen una pregunta a Jesús.
ECR 217.2 · Volume 3
Yo no pido nada. Cumplo mi misión. Enseño a amar a Dios y repito el Decálogo porque está muy olvidado, y se aplica peor. Lo que quiero ofrecer es la Vida, la eterna; no le deseo a nadie la muerte corporal, y menos todavía la espiritual. La vida sobre la que te preguntaba si no te preocupaba perderla era la de tu alma, porque amo tu alma a pesar de que ella no me ame, y me apena el ver que la estás matando al ofender al Señor con el desprecio de su Mesías.
Jesús habla con un fariseo que se le opone.