ECR 54.2
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
«(...) Me han dicho que anteayer tarde te has manifestado como Voz de Dios y Portador de la Gracia. Me han dicho que has asegurado que alzando tu signo sanas todo mal. Álzalo sobre mí. Vengo de los sepulcros... Allí... Me he arrastrado como una serpiente entre los arbustos del torrente para llegar hasta aquí sin ser visto. He esperado a que anocheciera para hacerlo, porque en la penumbra se me identificaba menos. He osado... he encontrado a éste, de la casa, que es rico en bondad. No me ha matado. Sólo me ha dicho: “Espera apoyado en el muro”. Ten Tú también piedad». Y dado que Jesús se acerca — Él solo, porque los seis discípulos y el propietario del lugar, con los dos desconocidos, se han quedado lejos y muestran claramente repulsa — insiste: «¡No más adelante! ¡No más! ¡Estoy infectado!». Pero Jesús prosigue. Le mira con tanta piedad, que el hombre se echa a llorar y se arrodilla hasta casi tocar con el rostro en el suelo y gime: «¡Tu signo! ¡Tu signo!».
«Será alzado en su hora. Pero a ti te digo: “Levántate. Queda curado. Lo quiero. Y tú séme signo en esta ciudad que debe conocerme. ¡Levántate, digo! ¡Y no peques, en reconocimiento hacia Dios!”».
Detalle
Simón el Zelote, enfermo de lepra, se acerca a Jesús y le habla del signo de la Cruz. Allí mostró toda su fe y Jesús le prometió que su signo resucitaría a su debido tiempo.