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Notas de la palabra clave

Profecías bíblicas

Tema: Consideraciones sobre la Palabra de Dios · Página 1 de 2

Comodidad de lectura

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ECR 10.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

10.5 La Ley... Ana, no me llames blasfema. Yo creo que la Ley pronto va a sufrir un cambio. Pensarás: “¿quién puede cambiarla, si es divina?”. Sólo quien la puede mutar: Dios. El tiempo está más próximo de lo que pensáis, yo os lo digo. Leyendo a Daniel, una gran luz que venía del centro del corazón se me ha iluminado, y la mente ha comprendido el sentido de las arcanas palabras. Serán abreviadas las setenta semanas por las oraciones de los justos. ¿Será cambiado el número de los años? No. La profecía no miente; mas, la medida del tiempo profético no es el curso del Sol, sino el de la Luna, y por ello os digo: “Cercana está la hora que oirá el vagido del Nacido de una Virgen”. ¡Oh, si esta Luz que me ama quisiera decirme — pues muchas cosas me dice — dónde está la mujer feliz que dará a luz el Hijo a Dios y el Mesías a su pueblo! Caminando descalza recorrería la tierra; ni frío y hielo, ni polvo y canícula, ni fieras y hambre me serían obstáculo para llegar a Ella y decirle: “Concédele a tu sierva y a la sierva de los siervos del Cristo vivir bajo tu techo. Haré girar la rueda del molino y la prensa; como esclava ponme en el molino; como pastora, a tu rebaño; o para lavar los pañalitos a tu Nacido; ponme en tus cocinas, en tus hornos... donde tú quieras, pero recíbeme. ¡Que yo le pueda ver, que pueda oír su voz, recibir su mirada!”. Y, si no me admitiese, yo viviría, mendiga, a su puerta, de limosnas y escarnios, al raso o bajo el sol intenso, con tal de oír la voz del Mesías niño y el eco de su risa, y luego verle pasar... y, quizás, un día recibiría de Él el óbolo de un pan... ¡Oh, aunque el hambre me desgarrara las entrañas y desfalleciera después de tanto ayuno, yo no me comería ese pan! Lo tendría como un saquito de perlas contra mi corazón y lo besaría para sentir el perfume de la mano del Cristo, y ya no tendría ni hambre ni frío, porque su contacto me proporcionaría éxtasis y calor, éxtasis y alimento...».

Detalle

María habló a Ana de Fanuel y le dijo:

Anotación

Mientras leía a Daniel, una gran luz se encendió en mí; brotó de lo más profundo de mi corazón, y mi entendimiento captó el significado de estas palabras secretas. Las setenta semanas se acortarán gracias a las oraciones de los justos. ¿Se modificará entonces el número de años? No, la profecía no miente. Pero la medida del tiempo profético no se basa en el curso del sol, sino en el de la luna. Por eso digo: "Se acerca la hora en que se oirá vagar al hijo de una virgen. " Ver Daniel 9, 23-27.

¡Ah, si esta Luz que me ama me dijera -ya que me dice tantas cosas- dónde está la virgen feliz que dará a luz un hijo para Dios y el Mesías para su pueblo! Estos sentimientos están atestiguados en las revelaciones hechas a Santa Isabel de Hungría (1207-1231). Dom Prosper Guéranger (1805-1875), abad de Solesmes, lo menciona en su Année liturgique, el 9 de diciembre: "Con sólo tres años, ella (la Virgen María) ya estaba iniciada en los secretos del amor divino. Siempre me levantaba en medio de la noche -decía ella misma en una revelación a Santa Isabel de Hungría- y me presentaba ante el altar del Templo, donde pedía a Dios observar todos los preceptos de su Ley, y le rogaba que me concediera las gracias que necesitaba para serle agradable. Sobre todo, le pedí que me mostrara el tiempo en que viviría esta Virgen santísima, que había de dar a luz al Hijo de Dios. Le rogué que conservara mis ojos para verla, mi lengua para alabarla, mis manos para servirla, mis pies para caminar a sus órdenes, mis rodillas para adorar al Hijo de Dios en sus brazos".

Santa Teresa del Niño Jesús alude a ello en sus cartas: "Una vez, en tu humildad, deseaste ser un día la pequeña sierva de la Virgen feliz que tendría el honor de ser la Madre de Dios" (Carta del 19 de octubre de 1892 a Céline, en el día de su fiesta(LT 137).

Libro de Daniel 9, 23-27

Daniel 9, 23-27 : Desde el principio de tu oración te ha llegado una palabra, y yo he venido a dártela a conocer, pues eres un hombre favorecido por Dios. Presta, pues, atención a la palabra y comprende la visión. Setenta semanas han sido señaladas para tu pueblo y para tu santa ciudad, para sellar la prevaricación, para sellar los pecados y expiar la iniquidad, y para traer la justicia eterna, para sellar la visión y el profeta y para ungir el Santo de los Santos. Sabed, pues, y entended: desde la salida de la palabra para edificar a Jerusalén hasta un ungido, un gobernante, hay siete semanas, y sesenta y dos semanas; y será edificada, en pie y embarazada, en la aflicción de los tiempos. Y después de sesenta y dos semanas, un ungido será cortado, y no habrá nadie para él. Y el pueblo de un príncipe que vendrá destruirá la ciudad y el santuario, y su fin será en la inundación, y hasta el final habrá guerra, que está decretado sobre la devastación. Hará un pacto firme con un gran número durante una semana; y a la mitad de la semana hará cesar el sacrificio y la oblación, y sobre el ala de las abominaciones vendrá un destructor, hasta que la destrucción y lo que ha sido decretado se derramen sobre los devastados.

ECR 31.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Dice el Profeta: “Y tú, Belén Efratá, serás la más grande, porque de ti saldrá el Salvador”.

Anotación

Libro de Miqueas

Mi 5, 1-4 : Y tú, Belén Efrata, la más pequeña de los clanes de Judá, de ti me saldrá el que ha de gobernar a Israel. Sus orígenes se remontan a la antigüedad, a los días de antaño. Pero Dios entregará a su pueblo hasta el día en que... ella, que ha de dar a luz, y los de sus hermanos que queden se unirán a los hijos de Israel.

Se levantará y será su pastor por el poder del Señor, por la majestad del nombre del Señor, su Dios. Habitarán seguros, porque a partir de ahora será grande hasta en los rincones más apartados de la tierra, y él mismo será la paz.

ECR 31.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Se dice también que el Mesías será llamado Nazareno...». objeta María.

«Cierto. Pero, al menos hasta que se haga adulto, haced que crezca en Judea. Dice el Profeta: “Y tú, Belén Efratá, serás la más grande, porque de ti saldrá el Salvador”. No habla de Nazaret. Quizás ese apelativo se le dará por un motivo que desconocemos. Pero su tierra es ésta».

«Tú lo dices, sacerdote, y nosotros... y nosotros con dolor te escuchamos... y seguimos tu consejo. ¡Y qué dolor!... ¿Cuándo veré aquella casa donde fui Madre?». María llora quedo. Y yo entiendo este llanto suyo... ¡Vaya que si lo entiendo!

La visión me termina con este llanto de María.

Detalle

Zacarías quería que Jesús se quedara en Belén y María se opuso.

En una nota a pie de página, el redactor dice: "Esto se recuerda también en Mt 2,23, aunque no se menciona realmente en los profetas. Por eso parece significativa la expresión "se dice" en lugar del habitual "se dice" o "está escrito". Por ser nazareno (véase 604,35 o 608,2), es decir, natural de Nazaret de Galilea, Jesús es llamado también galileo, como en 404,4 (que justifica, sin embargo, su nacimiento en Judea) y en otros pasajes. El propio Jesús se llama a sí mismo "el galileo" en 590.21".

Anotación

Mateo 2, 23: Y [José] vino a vivir a una ciudad llamada Nazaret, para que se cumplieran las palabras de los profetas: Será llamado Nazareno.

ECR 41.3-5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Gamaliel, rodeado de un nutrido grupo de discípulos, habla de la venida del Mesías, y, apoyándose en la profecía de Daniel, sostiene que el Mesías debe haber nacido ya, puesto que ya han pasado unos diez años desde que se cumplieron las setenta semanas profetizadas contando desde que fue publicado el decreto de reconstrucción del Templo. Siammai le plantea batalla afirmando que, si bien es cierto que el Templo fue reconstruido, no es menos cierto que la esclavitud de Israel ha aumentado, y que la paz que debía haber traído Aquel que los Profetas llamaban “Príncipe de la paz” está bien lejos de ser una realidad en el mundo, y especialmente en Jerusalén, oprimida bajo el peso de un enemigo que osa extender su dominio hasta incluso dentro del recinto del Templo, controlado por la Torre Antonia, que está llena de legionarios romanos dispuestos a aplacar con la espada cualquier tumulto de independencia patria.

La disputa, llena de cavilosidades, está destinada a durar. Cada uno de los maestros hace su alarde de erudición, no tanto para vencer a su rival, cuanto para atraerse la admiración de los que escuchan; este propósito es evidente.

41.4 Del interior del nutrido grupo de fieles se oye una tierna voz de niño: «Gamaliel tiene razón».

Movimiento en la gente y en el grupo de doctores: buscan al que acaba de interrumpir; de todas formas, no hace falta buscarle, Él no se esconde; antes bien, se abre paso entre la gente y se acerca al grupo de los “rabíes”. Reconozco en Él a mi Jesús adolescente. Se le ve seguro y franco, y sus ojos centellean llenos de inteligencia. (...)

«¿En qué basas tu seguridad?» pregunta Hil.lel.

(Encabezo las respuestas con los nombres para abreviar y para que sea más claro).

Jesús: «En la profecía, que no puede errar respecto a la época, y en los signos que la acompañaron cuando llegó el tiempo de su cumplimiento. Cierto es que César nos domina. Pero el mundo gozaba de gran paz y estaba muy tranquila Palestina cuando se cumplieron las setenta semanas. Tanto es así que le fue posible a César ordenar el censo en sus dominios; no habría podido hacerlo si hubiera habido guerra en el Imperio o revueltas en Palestina. De la misma forma que se cumplió ese tiempo, ahora se está cumpliendo ese otro de las sesenta y dos más una desde la terminación del Templo, para que el Mesías sea ungido y se cumpla lo que conlleva la profecía para el pueblo que no le quiso. ¿Podéis dudarlo? No recordáis que la estrella fue vista por los Sabios de Oriente y que fue a detenerse justo en el cielo de Belén de Judá, y que las profecías y las visiones, desde Jacob en adelante, indican ese lugar como el destinado a recibir el nacimiento del Mesías, hijo del hijo del hijo de Jacob, a través de David, que era de Belén? ¿No os acordáis de Balaam? “Una estrella nacerá de Jacob”. Los Sabios de Oriente, cuya pureza y fe abría sus propios ojos y sus propios oídos, vieron la Estrella y comprendieron su Nombre: “Mesías”, y vinieron a adorar a la Luz que había descendido al mundo».

41.5 Siammai, con mirada maligna: «¿Dices que el Mesías nació cuando la Estrella, en Belén Efratá?».

Jesús: «Yo lo digo».

Siammai: «Entonces ya no existe. ¿No sabes, niño, que Herodes mandó matar a todos los nacidos de mujer de un día a dos años de edad de Belén y de los alrededores? Tú, Tú que sabes tan bien la Escritura, debes saber también que “un grito se ha oído en lo alto... Es Raquel que está llorando por sus hijos”. Los valles y las alturas de Belén, que recogieron el llanto de la agonizante Raquel, se llenaron de llanto revivido por las madres ante sus hijos asesinados. Entre ellas estaba, sin duda, también la Madre del Mesías».

Jesús: «Te equivocas, anciano. El llanto de Raquel hízose himno, pues donde ella había dado a luz al “hijo de su dolor”, la nueva Raquel dio al mundo al Benjamín del Padre celestial, Hijo de su derecha, Aquel que ha sido destinado para congregar al pueblo de Dios bajo su cetro y liberarle de la más terrible de las esclavitudes».

Siammai: «¿Y cómo, si le mataron?».

Jesús: «¿No has leído de Elías que fue raptado por el carro de fuego? ¿Y no va a haber podido salvar el Señor Dios a su Emmanuel para que fuera Mesías de su pueblo? Él, que separó el mar ante Moisés para que Israel pasase sin mojarse hacia su tierra, ¿no va a haber podido mandar a sus ángeles a librar a su Hijo, a su Cristo, de la crueldad del hombre? En verdad os digo: el Cristo vive y está entre vosotros, y cuando llegue su hora se manifestará en su potencia». La voz de Jesús, al decir estas palabras que he subrayado, resuena en un modo que llena el espacio. Sus ojos centellean aún más, y, con un gesto de dominio y de promesa, tiende el brazo y la mano derecha, y luego los baja, como para jurar. Es todavía un niño, pero ya tiene la solemnidad de un hombre.

Anotación

Daniel 9, 21-27 : Todavía estaba hablando en oración cuando Gabriel -el ser que había visto al principio de la visión- vino rápidamente hacia mí a la hora de la ofrenda vespertina. Me instruyó diciendo: "Daniel, he salido ahora para abrir tu entendimiento. Desde el principio de tu súplica, ha surgido una palabra, y he venido a anunciártela, pues eres amado por Dios. Comprended la palabra y procurad comprender la aparición.

Setenta semanas se han reservado para tu pueblo y tu ciudad santa, para poner fin a la perversidad y acabar con el pecado, para expiar la iniquidad y realizar la justicia eterna, para cumplir la visión y la profecía, y para consagrar el Lugar Santísimo. ¡Conócelo y compréndelo! Desde el momento en que se dio la orden de reconstruir Jerusalén hasta la venida de un mesías, un líder, habrá siete semanas. Durante sesenta y dos semanas, reconstruirán las plazas y los muros, pero será en la angustia de los tiempos. Y despues de las sesenta y dos semanas, un mesias sera removido. El pueblo de un futuro líder destruirá la ciudad y el Lugar Santo. Entonces, en una inundación, su fin vendrá. Hasta el final de la guerra, las devastaciones decidido tendrá lugar.

Durante una semana, este gobernante reforzará el pacto con una multitud; durante la mitad de la semana, hará cesar el sacrificio y la ofrenda, y en un ala del Templo estará la Abominación de la Desolación, hasta que el exterminio decidido se derrita sobre el autor de esta desolación."

ECR 68.2

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Éste es, Maestro, el magistrado».

«La paz sea contigo. Solicito enseñar, entre los rabíes de Israel, a Israel».

«¿Eres rabí?».

«Lo soy».

«¿Quién fue tu maestro?».

«El Espíritu de Dios, que me habla con su sabiduría y me ilumina cada una de las palabras de los Textos Santos».

«¿Eres más que Hil.lel, Tú, que sin maestro afirmas que sabes toda doctrina? ¿Cómo puede uno formarse si no hay uno que le for­me?».

«Como se formó David, pastorcito ignorante que llegó a ser rey poderoso y sabio por voluntad del Señor».

«Tu nombre».

«Jesús de José de Jacob, de la estirpe de David, y de María de Joa­quín, de la estirpe de David, y de Ana de Aarón; María, la Virgen que casó en el Templo, porque era huérfana, el Sumo Sacerdote, según la ley de Israel».

«¿Quién lo prueba?».

«Todavía debe haber aquí levitas que se acuerden de ese hecho, coetáneos de Zacarías de la clase de Abías, pariente mío. Pregúntaselo a ellos, si dudas de mi sinceridad».

«Te creo. ¿Pero quién me prueba que sepas enseñar?».

«Escúchame y podrás juzgar por ti mismo».

«Si quieres puedes enseñar... Pero... ¿no eres nazareno?».

«Nací en Belén de Judá en tiempos del censo ordenado por el César. Proscritos a causa de disposiciones injustas, los hijos de David están por todas partes. Pero la estirpe es de Judá».

«Ya sabes... los fariseos... toda Judea... respecto a Galilea...».

«Lo sé. No temas. En Belén vi la luz por primera vez, en Belén Efratá de donde viene mi estirpe; si ahora vivo en Galilea es sólo para que se cumpla lo que está escrito...».

El magistrado se aleja unos metros acudiendo a una llamada.

ECR 68.3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¿Qué es lo que está escrito y debe cumplirse?».

«La reunión de todo Israel bajo la enseñanza de la palabra del Cristo. Yo soy el Pastor de que hablan los Profetas, y vengo a reunir a las ovejas de todas las regiones, a curar a las enfermas, a conducir al pasto bueno a las errantes. Para mí no hay Judea o Galilea, Decápolis o Idumea. Sólo hay una cosa: el Amor que mira con un único ojo y une en un único abrazo para salvar...».

Palabras clave

ECR 73.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

(...) «¿No podría ser que los pastores y los magos hubieran dicho la verdad, revelada a ellos por Dios? ¿Por qué querer creer que fueran embusteros?».

«Porque los años de la profecía no se habían cumplido. Después pensamos en ello... después de que la sangre, que volvió rojos pilones y arroyos, nos abriera los ojos del pensamiento».

«¿Y no habría podido el Altísimo, por exceso de amor hacia su pueblo, anticipar la venida del Salvador? ¿Sobre qué basaron los magos su aserción? Me has dicho que venían de Oriente...».

«En sus cálculos sobre una nueva estrella».

«¿Y no está escrito: “Una estrella nacerá de Jacob y un cetro surgirá de Israel”? Y ¿no es Jacob el gran patriarca, y no se detuvo en esta tierra de Belén estimada por él como pupila de su ojo, porque fue donde murió su amada Raquel? ¿Y no fue dicho también por boca profética: “Un retoño despuntará de la raíz de Jesé y una flor saldrá de esta raíz”? Iesaí, padre de David, nació aquí. ¿El retoño de la estirpe, serrada por la raíz por usurpación de unos tiranos, no es la “Virgen” que dará a luz a su Hijo, no de hombre, puesto que entonces ya no sería virgen, sino por querer divino, por lo cual Él será “el Emmanuel” porque: Hijo de Dios, será Dios; y traerá, por tanto, a Dios a habitar entre su pueblo, como su nombre dice? ¿Y no será anunciado, dice la profecía, a los pueblos de las tinieblas, o sea, a los paganos, “por una gran luz”? ¿La estrella que vieron los magos no podría ser la estrella de Jacob, la gran luz de las dos profecías de Balaam y de Isaías? Y la misma matanza llevada a cabo por Herodes, ¿no forma parte de las profecías? “Un grito se ha oído en lo alto... Es Raquel que llora por sus hijos”. Estaba signado que los huesos de Raquel vertieran lágrimas en el sepulcro de Efratá cuando, por el Salvador, llegara la recompensa al pueblo santo. Lágrimas para después mutarse en celeste sonrisa, como el arco iris que se forma con las últimas gotas del temporal, pero anuncia: “La serenidad ha sido concedida”».

«Eres muy docto. ¿Eres Rabí?».

«Lo soy».

«Y yo lo percibo. Hay luz y verdad en tus palabras. Pero... ¡oh!, demasiadas heridas sangran todavía en esta tierra de Belén por el verdadero o falso Mesías... Yo no le aconsejaría que viniera jamás aquí. La tierra le rechazaría como se rechaza a un hijastro por cuya causa murieron los verdaderos hijos. Pero... si era Él... murió degollado con los otros».

Anotación

Libro de Génesis 35, 15-20

Génesis 35, 15-20

Jacob llamó "Betel" al lugar donde Dios había hablado con él. Levantaron el campamento y salieron de Betel. Todavía les quedaba un trecho para llegar a Efrata, cuando Raquel dio a luz. El parto fue doloroso. Durante este difícil parto, la comadrona le dijo: "¡No tengas miedo! ¡Aún tienes un hijo! Con su último aliento, mientras agonizaba, Raquel lo llamó Ben-Oni (es decir, Hijo del Luto), pero su padre lo llamó Benjamín (es decir, Hijo de la Derecha). Raquel murió y fue enterrada en el camino de Efrata, Belén. Jacob erigió una estela sobre su tumba. Ésta sigue siendo la estela de la tumba de Raquel.

Libro de los Números 24, 15-17

Núm 24, 15-17: Balaam pronunció de nuevo estas enigmáticas palabras: "El oráculo de Balaam, hijo de Beor, el oráculo del hombre de ojos penetrantes, el oráculo del que oye las palabras de Dios, del que posee el conocimiento del Altísimo. Ve lo que el Poderoso le hace ver, cae en éxtasis y se le abren los ojos. Veo a este héroe - pero no ahora - lo veo - pero no de cerca: Una estrella surge de Jacob, un cetro surge de Israel. Romperá los flancos de Moab, diezmará a todos los hijos de Set.

Primer libro de Samuel 17, 12

1 Samuel 17, 12: David era hijo de aquel efrateo de Belén de Judá, que se llamaba Isaí y tenía ocho hijos. En los días de Saúl, este hombre era muy anciano.

Libro de Isaías

Is 7, 14 : Por tanto, el Señor mismo os dará una señal: He aquí que una virgen está encinta, dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel (es decir, Dios con nosotros).

Is 9, 1 : Una gran luz ha amanecido sobre el pueblo que caminaba en tinieblas, y una luz ha brillado sobre los habitantes del país de las tinieblas.

Is 11, 1 : Del tronco de Jesé, padre de David, brotará una rama, de sus raíces brotará un retoño.

Libro de Jeremías 31, 15 :

Jer 31, 15: Así dice el Señor: Hay un clamor en Ramá, un lamento y un llanto amargo. Raquel llora por sus hijos; se niega a ser consolada, porque sus hijos ya no existen.

ECR 74.7-9

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¡Hombres de Judá, hombres de Belén, escuchad! ¡Oíd vosotras, mujeres de esta tierra sagrada para Raquel! ¡Oíd a Uno que viene de David; que, habiendo sido perseguido, ha sufrido; que, constituido digno de hablar, habla para comunicaros luz y consuelo! ¡Oíd!».

La gente deja de vocear, reñir, comprar, y se arremolina.

«¡Es un rabí!».

«Seguro que viene de Jerusalén».

«¿Quién es?».

«¡Qué apuesto!».

«¡Qué voz!».

«¡Qué ademanes!».

«¡Claro, si es de la estirpe de David...!».

«¡Nuestro, entonces!».

«¡Oigamos, oigamos!».

Toda la plaza está ahora contra la pequeña escalera, que parece un púlpito.

«El Génesis dice: “Yo pondré enemistad entre ti y la mujer... ella te aplastará la cabeza y tú acecharás su calcañar”. Y también: “Yo multiplicaré tus afanes y tus embarazos... y la tierra producirá abrojos y espinas”. Ésta es la condena del hombre, de la mujer y de la serpiente.

Habiendo venido de lejos a venerar la tumba de Raquel, he oído en el viento de la tarde, en el rocío de la noche, en el llanto del ruiseñor por la mañana, el sollozo de la Raquel de antaño, repetido por bocas y bocas de madres de Belén en la clausura de las tumbas o de los corazones. He oído el dolor de Jacob clamando en el dolor de los viudos, ya sin esposa porque el dolor la mató... Yo lloro con vosotros. Oíd, hermanos de mi tierra. Belén, tierra bendita, la más pequeña de las ciudades de Judá, pero la más grande ante los ojos de Dios y de la humanidad por ser cuna del Salvador, como dice Miqueas, precisamente por ser tal, por estar destinada a ser el tabernáculo sobre el cual habría de posarse la Gloria de Dios, el Fuego de Dios, su Encarnado Amor, ha hecho que se desencadenara el odio de Satanás.

“Pondré enemistad entre ti y la mujer. Ella te tendrá bajo su pie y tú acecharás su calcañar”. ¿Qué mayor enemistad que la que mira a los hijos, corazón del corazón de la mujer? Y ¿qué pie más fuerte que el de la Madre del Salvador? He aquí por tanto que fue natural la venganza del Satanás vencido, el cual, no, no contra el calcañar, sino contra el corazón de las madres, por la Madre, lanzó su asechanza.

¡Oh, multiplicados afanes de la pérdida de los hijos después de haberlos dado a luz! ¡Oh, tremendos abrojos del haber sembrado y sudado por la prole, y seguir siendo padre pero ya sin prole! No obstante, ¡regocíjate, Belén! Tu sangre más pura, la sangre de los inocentes, ha abierto camino de llama y púrpura al Mesías...».

74.8

La multitud, que, desde que Jesús ha nombrado al Salvador y luego a la Madre del mismo, ha ido progresivamente inquietándose, ahora muestra un indicio más claro de agitación.

«Calla, Maestro» dice Judas «y vámonos».

Pero Jesús no le escucha. Continúa: «... al Mesías salvado de los tiranos por el Padre-Dios para conservárselo al pueblo para su salvación y...».

Una estridente voz de mujer grita: «¡Cinco, cinco había dado a luz y ahora no hay ninguno en mi casa! ¡Pobre de mí!» y grita histéricamente.

Es el comienzo del alboroto.

Otra mujer se revuelca en el polvo, se desgarra el vestido, muestra un pecho con el pezón mutilado, y grita: «¡Aquí, aquí, en esta mama me degollaron a mi primogénito! La espada le cortó la cara junto con mi pezón. ¡Oh, mi Eliseo!».

«¿Y yo? ¿Y yo? ¡Ahí está mi mansión!: tres tumbas en una, veladas por el padre. Marido e hijos juntos. ¡Ahí, ahí está!... Si está entre nosotros el Salvador, que me devuelva a mis hijos, que me devuelva a mi esposo, que me salve de la desesperación, de Belcebú».

Gritan todos: «¡Nuestros hijos, los maridos, los padres! ¡Que nos los devuelva, si está entre nosotros!».

Jesús mueve los brazos imponiendo silencio. «Hermanos de mi tierra, Yo querría devolver a vuestra carne, sí, incluso a vuestra carne, los hijos. Pero Yo os digo: sed buenos, resignados; perdonad, tened esperanza, alegraos en una esperanza, regocijaos en una certeza. Pronto volveréis a tener a vuestros hijos, como ángeles en el Cielo, porque el Mesías en seguida abrirá las puertas de los Cielos, y, si sois justos, la muerte será Vida que viene, y Amor que vuelve...».

«¡Ah!, ¿eres Tú el Mesías? En nombre de Dios, dilo».

Jesús baja los brazos con ese gesto suyo tan dulce, tan manso, que parece un abrazo, y dice: «Lo soy».

«¡Fuera! ¡Fuera! ¡Por tu culpa, entonces!».

Vuela una piedra entre silbidos y befas.

74.9

Judas reacciona con una hermosa acción — ¡ah, si siempre hubiera sido así! — ... Se mete delante del Maestro, erguido sobre la pequeña pared del balconcito, con el manto abierto, y recibe impertérrito las pedradas, sangrando incluso, y les dice a Juan y a Simón chillando: «Llevaos a Jesús. Detrás de esos árboles. Yo os alcanzo. ¡Vamos! ¡En nombre del Cielo!», y a la multitud: «¡Perros rabiosos! Soy del Templo. Os denunciaré ante el Templo y ante Roma».

La multitud, por un instante, tiene miedo. Pero luego sigue con la apedrea; por suerte, con poca puntería. Y Judas la recibe impertérrito, respondiendo con contumelias a las maldiciones de la multitud; es más, coge al vuelo una piedra y se la tira a la cabeza a un viejecito que chilla como una urraca desplumada viva. Y, dado que intentan asaltar su pedestal, rápido recoge una rama seca que hay en el suelo (ya no está encima del pequeño muro) y la hace rotar sobre las espaldas, cabezas, manos, sin piedad.

Acuden soldados haciéndose paso con las lanzas. «¿Quién eres? ¿Por qué esta trifulca?».

«Un judío agredido por estos plebeyos. Estaba conmigo un rabí conocido por los sacerdotes, que estaba hablándoles a estos perros. Se han exaltado y nos han agredido».

«¿Quién eres?».

«Judas de Keriot. He pertenecido al Templo, ahora soy discípulo del Rabí Jesús de Galilea. Soy amigo del fariseo Simón, del saduceo Jocanán, del consejero del Sanedrín José de Arimatea, y... — esto lo puedes comprobar — de Eleazar ben Anás, el gran amigo del Procónsul».

«Lo comprobaré. ¿A dónde vas?».

«Con mi amigo a Keriot, y luego a Jerusalén».

«Ve. Te guardaremos las espaldas».

Judas le ofrece algunas monedas al soldado. Debe ser una cosa ilícita... pero habitual, porque el soldado lo toma rápido y cauto, saluda y sonríe. Judas baja de su podio de un brinco. Va a saltos por el campo baldío, alcanza a sus compañeros.

«¿Estás muy herido?».

«No es nada, Maestro. ¡Además, por ti!... No obstante, yo también he dado. Debo estar todo sucio de sangre...».

«Sí, en la mejilla. Aquí hay un hilo de agua».

Juan moja un pequeño pedazo de tela y lava la mejilla de Judas.

«Lo siento, Judas... Pero mira... aun diciéndoles a ellos que éramos judíos, según tu sentido práctico...».

«Son unos animales. Creo que te habrás persuadido, Maestro, y que no insistirás».

«¡Oh, no! No por miedo, sino porque es inútil por ahora. Cuando no nos quieren no se maldice, sino que uno se retira rogando por los pobres locos que se mueren de hambre y no ven el Pan. Vamos por este camino solitario. Creo que se puede tomar el camino de Hebrón... Vamos donde los pastores, si los encontramos».

«¿A llevarnos otras pedradas?».

«No. A decirles: “Soy Yo”».

«¡Entonces... por supuesto nos pegan de palos! ¡Sufren por tu causa desde hace treinta años!...».

«Veremos».

Van por un tupido bosquecito, sombrío, fresco, y los pierdo de vista.

Detalle

Resumen Jesús llega a las ruinas de la casa de Ana. Decide hablar a los habitantes de Belén, que han perdido a sus hijos en la matanza de los Inocentes.

Anotación

Libro del Génesis 3, 14-19

Gn 3, 14-19 : Entonces el Señor Dios dijo a la serpiente: "Por haber hecho esto, serás maldita entre todos los animales y bestias del campo. Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo todos los días de tu vida. Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu descendencia y su descendencia: ella te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el talón."

Entonces el Señor Dios dijo a la mujer: "Multiplicaré el dolor de tus embarazos; con dolor darás a luz hijos. Tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti".

Luego dijo al hombre: "Por haber escuchado la voz de tu mujer y comido del fruto del árbol que te prohibí comer, ¡maldita sea la tierra por tu causa! Comerás de él con dolor todos los días de tu vida. Te dará espinas y cardos por su propia voluntad, pero tu alimento vendrá de labrar los campos. Con el sudor de tu rostro te ganarás el pan, hasta que vuelvas a la tierra de la que saliste, porque polvo eres y al polvo volverás.

Libro de Jeremías 31, 15

Jer 31,15: Así dice el Señor: Hay un clamor en Ramá, un lamento y un llanto amargo. Es Raquel que llora por sus hijos; no quiere ser consolada, porque sus hijos ya no existen.

Libro de Miqueas 5, 1

Mi 5, 1 : Y tú, Belén Efrata, la más pequeña de los clanes de Judá, de ti saldrá para mí el que ha de gobernar a Israel. Sus orígenes se remontan a la antigüedad, a los días de antaño.

ECR 176.3 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«La voluntad de Dios nos ha retenido en este lugar porque alargar el camino ya recorrido hubiera sido lesivo contra los preceptos, con el correspondiente escándalo; tal cosa no debe suceder jamás hasta que no se escriba el nuevo Pacto.

Justo es santificar las fiestas y alabar al Señor en los lugares de oración, mas toda la creación puede ser lugar de oración si la criatura sabe convertirla en eso con su elevación hacia el Padre. Lugar de oración fue el Arca de Noé, a la deriva sobre las olas; y el vientre de la ballena de Jonás; lugar de oración fue la casa del Faraón cuando José vivió en ella; y la tienda de Holofernes para la casta Judit. ¿Y no era, acaso, sagrado para el Señor el lugar corrompido en que, esclavo, vivía el profeta Daniel; sagrado por la santidad de su siervo, que santificaba el lugar, hasta el punto de merecer las altas profecías del Cristo y el Anticristo, clave de estos momentos y de los últimos tiempos? Pues con mayor razón será santo este lugar que, con los colores, los perfumes, la pureza del aire, la riqueza de los cereales, las perlas del rocío, habla de Dios Padre y Creador y dice: “Creo; quered creer vosotros, pues de Dios damos testimonio”. Sea, por tanto, la sinagoga de este sábado; leamos en ella las páginas eternas escritas sobre las corolas y las espigas, teniendo como sagrada lámpara el Sol.

He nombrado a Daniel. Os he dicho: “Sea este lugar nuestra sinagoga”. Esto trae a la memoria el gozoso “benedicite” de los tres santos jóvenes entre las llamas del horno: “Cielos y aguas, rocío y escarcha, hielos y nieves, fuegos y colores, luces y tinieblas, relámpagos y nubes, montes y colinas, todo vegetal nacido, pájaros, peces, animales todos, alabad y bendecid al Señor, junto con los hombres de humilde y santo corazón”. Éste es el resumen de este cántico santo que tanto enseña a los humildes y santos. Podemos orar y merecer el Cielo en cualquier lugar. Lo merecemos cuando hacemos la voluntad del Padre.

Detalle

Era el alba, la mañana del sábado (EMV 176,1). Jesús se dirige a los durmientes que se están despertando y a la multitud que le ha seguido, porque quiere santificar "este día santo con la palabra de Dios" (EMV 176.2).

Anotación

Habiendo llegado tan lejos, ir más lejos habría sido violar los preceptos y escandalizar. Por respeto al precepto que limita los viajes sabáticos, basado en Éxodo 16:29.

El arca de Noé a la deriva sobre las olas era un lugar de oración, al igual que el vientre de la ballena de Jonás. Cf Gén 7, 7 y Jonás 2, 2.

Gen 7, 7: "Noé entró en el arca con sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos para escapar de las aguas del diluvio".

Jon 2, 2 : Y desde las entrañas del pez, Jonás oró a Yahvé, su Dios.

Así era también la casa del faraón cuando José vivía en ella, como lo era la tienda de Holofernes para la casta Judit. Cf. Gén 39, 2 y 41, 40, así como Judit 12, 5 y Judit 13, 4-5.

Gn 39, 2 : Yahvé estaba con José, que hacía prosperar todas las cosas; vivía en casa de su amo, el egipcio.

Gn 41, 40 : Y el faraón dijo a José: "He aquí que te he constituido gobernador de todo el país de Egipto. "

Jdt 12, 5 : Al entrar, pidió que se le permitiera salir de noche y antes del amanecer para orar e invocar al Señor.

Jdt 13, 4-5 : Holoferne yacía en su lecho en estado de embriaguez. Judit había ordenado a su criado que se quedara fuera de la habitación y vigilara.

¿Acaso no era verdaderamente sagrado para el Señor el lugar corrupto donde vivió como esclavo el profeta Daniel, sagrado por la santidad de su siervo que santificó el lugar hasta el punto de merecer las elevadas profecías de Cristo y del Anticristo, las claves de los tiempos presentes y postreros? Daniel 1, 21 | Daniel 7, 2-14 | Daniel 9, 24-27 | Daniel 12, 5-12.

Dan 1, 21: Daniel permaneció allí hasta el primer año del rey Ciro.

Daniel7,2-14: Habló Daniel y dijo: "Vi en mi visión de noche, y he aquí que los cuatro vientos del cielo se derretían sobre el gran mar, y cuatro grandes bestias subían del mar, diferentes entre sí. La primera era semejante a un león y tenía alas de águila. Y miré, hasta que le fueron arrancadas las alas, y fue levantada de la tierra, y se irguió sobre sus pies como un hombre, y le fue dado corazón de hombre. Y he aquí otra segunda bestia, semejante a un oso, con uno de sus costados erguido, y tres costillas en su boca entre los dientes; y le dijeron: "¡Levántate, come mucha carne! Después de esto miré, y he aquí otra bestia semejante a un leopardo; tenía sobre su lomo cuatro alas como de ave, y la bestia tenía cuatro cabezas; y le fue dado dominio. Después de esto miré en las visiones nocturnas, y he aquí una cuarta bestia, terrible y temible y sumamente fuerte; tenía grandes dientes de hierro; devoraba y desmenuzaba, y a los demás pisoteaba; era diferente de todas las bestias que la habían precedido, y tenía diez cuernos. Miré los cuernos, y he aquí que otro cuerno pequeño se levantó entre ellos, y tres de los primeros cuernos fueron arrancados por él; y he aquí que este cuerno tenía ojos como ojos de hombre, y una boca que hablaba grandes cosas.

Observé hasta que se colocaron tronos y se sentó un anciano. Su manto era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza era como lana pura. Su trono era llamas de fuego; las ruedas eran fuego ardiente. Un río de fuego manaba de delante de él; mil millares le servían, y una miríada de miríadas estaban delante de él. El Juez se sentó, y se abrieron los libros. Observé hasta que la bestia fue muerta y su cuerpo destruido y entregado a las llamas del fuego. También al resto de las bestias les fue quitado su dominio, y la duración de su vida había sido fijada en un tiempo y un momento.

Y miré en las visiones nocturnas, y he aquí que venía como en las nubes un Hijo de hombre, y vino al anciano, y lo acercaron delante de él. Y le fue dado dominio, gloria y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas le servían. Su dominio es un dominio eterno que no pasará, y su reino nunca será destruido.

Dn 9, 24-27 : Setenta semanas han sido señaladas para tu pueblo y para tu santa ciudad, para sellar la prevaricación, para sellar los pecados y expiar la iniquidad, y para traer la justicia eterna, para sellar la visión y el profeta y para ungir el Santo de los Santos. Sabed, pues, y entended: desde la salida de la palabra para edificar a Jerusalén hasta un ungido, un gobernante, hay siete semanas, y sesenta y dos semanas; y será edificada, en pie y embarazada, en la aflicción de los tiempos. Y después de sesenta y dos semanas, un ungido será cortado, y no habrá nadie para él. Y el pueblo de un príncipe que vendrá destruirá la ciudad y el santuario, y su fin será en la inundación, y hasta el final habrá guerra, que está decretado sobre la devastación. Hará un pacto firme con un gran número por una semana, y a la mitad de la semana detendrá el sacrificio y la ofrenda, y vendrá un destructor sobre el ala de las abominaciones, hasta que la destrucción y lo decretado vengan sobre los devastados.

Dan 12:5-12: Yo, Daniel, miré, y he aquí que otros dos hombres estaban de pie, uno en una orilla del río y el otro en la otra orilla del río. 6Uno de ellos habló al hombre vestido de lino, que estaba de pie sobre las aguas del río: "¿Hasta cuándo será el fin de estas maravillas? "Y oí al hombre vestido de lino que estaba sobre las aguas levantar su mano derecha y su mano izquierda al cielo, y jurar por el que vive para siempre que será por un tiempo y tiempos y medio, y que cuando la fuerza del pueblo santo haya sido quebrantada, entonces sucederán todas estas cosas. Y oí, pero no entendí, y dije: "Señor mío, ¿cuál será el fin de estas cosas? " Y él dijo: "Ve, Daniel, porque las palabras están selladas hasta el tiempo del fin. Habrá muchos que serán purificados, limpiados y probados; y los impíos harán el mal, y ningún impío entenderá; pero los inteligentes entenderán. Desde el momento en que se interrumpa el sacrificio continuo, y se establezca la abominación del destructor, habrá mil doscientos noventa días. Bienaventurado el que espera y llega a mil trescientos treinta y cinco días".

Te nombré Daniel. Te dije: "Que este lugar sea nuestra sinagoga. " Nos recuerda el alegre "¡Benditos seáis!" de los tres santos niños en medio de las llamas del horno: cf. Dn 3, 52-90.

Dn 3, 52-90 : Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres, digno de ser alabado, glorificado y exaltado por los siglos. Bendito tu nombre santo y glorioso, digno de suprema alabanza y exaltación por los siglos. Bendito seas en el templo de tu santa gloria, digno de suprema alabanza y gloria por los siglos. Bendito eres en el trono de tu reino, digno de suprema alabanza y exaltación por siempre. Bendito eres tú, cuya mirada penetra las profundidades y que te sientas sobre los Querubines, digno de suprema alabanza y exaltación por los siglos. Benditos seáis en el firmamento del cielo, dignos de alabanza y gloria por los siglos.

Bendecid al Señor, todas las obras del Señor; alabadlo y ensalzadlo eternamente. Ángeles del Señor, bendecid al Señor; alabadlo y ensalzadlo eternamente. Cielos, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Aguas y todo lo que está sobre los cielos, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Poderes del Señor, bendecid al Señor; alabadlo y ensalzadlo eternamente.

Sol y luna, bendecid al Señor; alabadlo y ensalzadlo eternamente. Estrellas del cielo, bendecid al Señor; alabadlo y ensalzadlo eternamente. Lluvia y rocío, bendecid al Señor; alabadlo y ensalzadlo eternamente. Vientos de Dios, bendecid todos al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos.

Fuego y calor, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Frío y calor, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Rocío y escarcha, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Hielo y escarcha, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Hielo y nieve, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos.

Noche y día, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Luz y tinieblas, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Rayos y nubes, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Bendiga la tierra al Señor; alábele y exáltale por los siglos.

Montañas y colinas, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Plantas que crecen en la tierra, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Fuentes, bendecid al Señor; alabadlo y ensalzadlo eternamente. Mares y ríos, bendecid al Señor; alabadlo y ensalzadlo eternamente.

Monstruos y todo lo que se mueve en las aguas, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Aves del cielo, bendecid al Señor; alabadlo y ensalzadlo eternamente. Bestias salvajes y rebaños, bendecid al Señor; alabadlo y ensalzadlo eternamente. Hijos de los hombres, bendecid al Señor; alabadlo y ensalzadlo eternamente. Israel, bendecid al Señor; alabadlo y ensalzadlo eternamente.

Sacerdotes del Señor, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente. Siervos del Señor, bendecid al Señor, alabadlo y ensalzadlo eternamente. Espíritus y almas de los justos, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Santos y humildes de corazón, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos. Ananías, Azarías y Misael, bendecid al Señor; alabadle y exaltadle por los siglos.

Porque él nos ha sacado del infierno y nos ha librado del poder de la muerte; nos ha rescatado de en medio del horno de llamas ardientes y nos ha sacado de en medio del fuego. Alabad al Señor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Todos vosotros, hombres piadosos, bendecid al Señor, Dios de dioses; alabadlo y celebradlo, porque es eterna su misericordia.