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Notas del tema

Personajes de los Libros de los Reyes

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Comodidad de lectura

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ECR 3.5-10

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

3.5 ­Dice Jesús:

«Los justos son siempre sabios, porque, siendo como son amigos de Dios, viven en su compañía y reciben instrucción de Él, de Él que es Infinita Sabiduría.

Mis abuelos eran justos; poseían, por tanto, la sabiduría. Podían decir con verdad cuanto dice la Escritura cantando las alabanzas de la Sabiduría en el libro que lleva su nombre: “Yo la he amado y buscado desde mi juventud y procuré tomarla por esposa”.

Ana de Aarón era la mujer fuerte de que habla el Antepasado nuestro. Y Joaquín, de la estirpe del rey David, no había buscado tanto belleza y riqueza cuanto virtud. Ana poseía una gran virtud. Toda las virtudes unidas como ramo fragante de flores para ser una única, bellísima cosa, que era la Virtud, una virtud real, digna de estar delante del trono de Dios.

Joaquín, por tanto, había tomado por esposa dos veces a la sabiduría “amándola más que a cualquier otra mujer”: la sabiduría de Dios contenida dentro del corazón de la mujer justa. Ana de Aarón no había tratado sino de unir su vida a la de un hombre recto, con la seguridad de que en la rectitud se halla la alegría de las familias.

3.6 ­Y, para ser el emblema de la “mujer fuerte”, no le faltaba sino la corona de los hijos, gloria de la mujer casada, justificación del vínculo matrimonial, de que habla Salomón; como también a su felicidad sólo le faltaban estos hijos, flores del árbol que se ha hecho uno con el árbol cercano obteniendo copiosidad de nuevos frutos en los que las dos bondades se funden en una, pues de su esposo nunca había recibido ningún motivo de infelicidad.

3.7 ­Ella, ya tendente a la vejez, mujer de Joaquín desde hacía varios lustros, seguía siendo para éste “la esposa de su juventud, su alegría, la cierva amadísima, la gacela donosa”, cuyas caricias tenían siempre el fresco encanto de la primera noche nupcial y cautivaban dulcemente su amor, manteniéndolo fresco como flor que el rocío asperja y ardiente como fuego que siempre una mano alimenta. Por tanto, dentro de su aflicción, propia de quien no tiene hijos, recíprocamente se decían “palabras de consuelo en las preocupaciones y fatigas”.

3.8 ­Y la Sabiduría eterna, llegada la hora, después de haberlos instruido en la vida, los iluminó con los sueños de la noche, lucero de la mañana del poema de gloria que había de llegar a ellos, María

Stma., la Madre mía. Si su humildad no pensó en esto, su corazón sí se estremeció esperanzado ante el primer tañido de la promesa de Dios. Ya de hecho hay certeza en las palabras de Joaquín: “Espéralo, espéralo... Persuadiremos a Dios con nuestro fiel amor”. Soñaban un hijo, tuvieron a la Madre de Dios.

3.9 ­Las palabras del libro de la Sabiduría parecen escritas para ellos: “Por ella adquiriré gloria ante el pueblo... por ella obtendré la inmortalidad y dejaré eterna memoria de mí a aquellos que vendrán después de mí”. Pero, para obtener todo esto, tuvieron que hacerse reyes de una virtud veraz y duradera no lesionada por suceso alguno. Virtud de fe. Virtud de caridad. Virtud de esperanza. Virtud de castidad. ¡Oh, la castidad de los esposos! Ellos la vivieron — pues no hace falta ser vírgenes para ser castos —. Los tálamos castos tienen por custodios a los ángeles, y de tales tálamos provienen hijos buenos que de la virtud de sus padres hacen norma para su vida.

3.10 ­Mas ahora ¿dónde están? Ahora no se desean hijos, pero no se desea tampoco la castidad. Por lo cual Yo digo que se profana el amor y se profana el tálamo».

Anotación

En verdad, podrían repetir lo que dice el Libro cuando canta las alabanzas de la Sabiduría en el libro del mismo nombre: Véase Sab 8:2 más adelante.

Ana, la hija de Aarón, era la mujer fuerte mencionada por nuestro antepasado Salomón, de quien descendía Jesús. Autor de los "Proverbios de Salomón, hijo de David, rey de Israel" (Proverbios 1,1). Para la cita, véase Proverbios 31,10-27.

Joaquín se había casado así dos veces con la sabiduría "amándola más que a ninguna otra mujer": la sabiduría de Dios contenida en el corazón de la mujer justa. Véase más adelante Sab 8,9.

Para ser el emblema de la "mujer fuerte", le bastaba con ser coronada de hijos, pues ésta es la gloria de una esposa, la justificación del matrimonio, de la que habla Salomón. Véase Pr 31:28.

Ya anciana, esposa de Joaquín durante decenios, seguía siendo para él "la esposa de su juventud, su alegría, su cierva amada, su grácil gacela". Véase Pr 5:18-19. La tradición es casi unánime al afirmar que Ana estuvo casada más de 20 años (4 lustros) (cf. P.V. Charland, Les trois légendes de Madame Saincte Anne, volumen 1 1898, página 11), y que tuvo a María en su vejez. Esta tradición también está confirmada por Marie d'Agreda(La Cité mystique de Dieu - Livre 1, Chapitre 15, § 209, page 518), y por Anne-Catherine Emmerich (La Vie de la Vierge Marie, Presses de la Renaissance, 2006, page 45).

En su tristeza por no tener hijos, se dirigían entre ellas "palabras de consuelo en sus preocupaciones y aflicciones": véanse más adelante Sab 8, 9.

Las palabras del libro de la Sabiduría parecen haber sido escritas para ellas: "Por ella tendré gloria entre las multitudes... Por ella tendré la inmortalidad, y dejaré un recuerdo eterno a los que vengan después de mí. " Ver Sab 8, 9-10.

Libro de la Sabiduría 8, 2 y 8, 9-10

Sab 8, 2 : La amé y la busqué desde mi juventud; la busqué como esposa y me enamoré de su belleza.

Sab 8, 9-10 : Decidí, pues, tomarla por compañera de mi vida, sabiendo que sería para mí consejera en todo lo bueno y consuelo en mis angustias y penas. Por ella -me dije- tendré gloria en las asambleas y, siendo aún joven, honra con los ancianos.

Libro de los Proverbios 5, 18-19

Pr 5, 18-19 : Bendice tu fuente, y regocíjate en la esposa de tu juventud. Cierva encantadora, grácil gacela, que sus encantos te embriaguen en todo momento; ¡enamórate siempre de su amor!

Libro de los Proverbios 31, 10-31

Pr 31, 10-31 :

LA MUJER FUERTE.

ALEPH. ¿Quién puede encontrar una mujer fuerte? Su precio supera al de las perlas.

BETH. El corazón de su marido confía en ella, y los beneficios no le fallarán.

GHIMEL. Ella le hace bien, no mal, todos los días de su vida.

DALETH. Busca lana y lino, y trabaja con mano alegre.

HÉ. Ella es como la nave del mercader, que trae su pan de lejos.

VAV. Se levanta cuando aún es de noche, da de comer a su casa y trabajo a sus criadas.

ZAIN. Piensa en un campo y lo compra; planta una viña con el fruto de sus manos.

HETH. Ella ciñe sus lomos con fuerza, y fortalece sus brazos.

TETH. Siente que su ganancia es buena; su lámpara no se apaga en la noche. YOD. Pone la mano en la rueca y sus dedos agarran el huso.

CAPH. Ella tiende su mano al desdichado, abre su mano al necesitado.

LAMED. Ella no teme la nieve por su casa, pues toda su casa está vestida de carmesí.

MEM. Ella se hace mantas, byssus y púrpura son sus vestiduras.

MONJA. Su marido es bien conocido a las puertas de la ciudad, cuando se sienta con los ancianos de la tierra.

SAMECH. Ella hace camisas y las vende, y entrega cinturones al mercader.

AÏN. La fuerza y la gracia son su adorno, y se ríe del futuro.

PHÉ. Ella abre su boca con sabiduría, y las buenas palabras están en su lengua.

TSADÉ. Ella vigila los caminos de su casa, y no come el pan de la ociosidad.

QOPH. Sus hijos se levantan y la proclaman feliz; su marido se levanta y la alaba:

RESCH. "Muchas hijas se han mostrado virtuosas; pero tú las superas a todas".

SCHIN. Engañosa es la gracia, y vana la belleza; la mujer que teme a Yahvé es la que será alabada.

THAV. Dale el fruto de sus manos, y que sus obras proclamen su alabanza a las puertas de la ciudad.

ECR 5.7

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

­Ven y lee sus glorias en el Libro del Antepasado:

“Dios me poseyó al inicio de sus obras, desde el principio, antes de la creación. Ab aeterno fui erigida, al principio, antes de que la tierra fuera hecha; aún no existían los abismos, y yo ya había sido concebida. Aún no manaba agua de los manantiales, aún no se elevaban con su pesada mole los montes, aún las colinas no eran para el Sol collares... y yo ya había nacido. Dios no había hecho todavía la tierra ni los ríos ni las columnas del mundo, y yo ya existía. Cuando preparaba los cielos, yo estaba presente, cuando con ley inmutable clausuró el abismo bajo la bóveda, cuando fijó arriba la bóveda celeste y colgó de ella las fuentes de las aguas, cuando al mar le establecía sus confines y daba leyes a las aguas, cuando daba leyes a las aguas de no sobrepasar su límite, cuando echaba los fundamentos de la tierra, yo estaba con Él ordenando todas las cosas. Siempre alegre jugueteaba ante Él continuamente, jugueteaba en el universo...”. Las habéis aplicado a la Sabiduría, pero hablan de Ella: la hermosa Madre, la santa Madre, la Virgen Madre de la Sabiduría, que soy Yo, el que te habla.

Anotación

Lee las glorias de María en el libro de los Proverbios. En la Septuaginta, la Biblia de la época de Jesús, el libro de los Proverbios se llama "Proverbios de Salomón". Era hijo de David y antepasado de Jesús (cf. Mateo 1,6: "David, de su unión con la mujer de Urías, engendró a Salomón").

ECR 6.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

6.6 Dice Jesús:

«Salomón pone en boca de la Sabiduría estas palabras: “Quien sea niño venga a mí”. Y verdaderamente, desde la roca, desde los muros de su ciudad, la eterna Sabiduría le decía a la eterna Niña: “Ven a mí”. Se consumía por tenerla. Pasado un tiempo, el Hijo de la Doncella purísima dirá: “Dejad que los niños vengan a mí, porque el Reino de los Cielos es de ellos, y quien no se haga como ellos no tendrá parte en mi Reino”. Las voces se buscan recíprocamente y, mientras la voz proveniente del Cielo grita a la pequeñuela María: “Ven a mí”, la voz del Hombre dice: “Venid a mí si sabéis ser niños”, y al decirlo piensa en su Madre.

Os doy el modelo en mi Madre.

Ella es la perfecta Niña con corazón de paloma sencillo y puro, Aquélla a quien ni los años ni el contacto con el mundo enrudecen bárbaramente, corrompiendo su espíritu o haciéndole tortuoso o mentiroso. Porque Ella no lo quiere. Venid a mí mirando a María.

Anotación

Salomón dijo: Proverbios 9:4.

Más tarde, el Hijo del Niño Puro dirá: "Dejad que los niños vengan a mí, porque de ellos es el reino de los cielos; el que no es como ellos no tiene parte en mi reino. " Jesús dirá esto en EMV 378.8 y en Mateo 19, 14-15; Marcos 10, 13-14, y Lucas 18, 15-17.

Evangelio de Mateo 19, 14-15

Mt 19, 14-15 : Jesús les dijo: "Dejad en paz a estos niños y no les impidáis que vengan a mí, porque el reino de los cielos es para los que son como ellos. "Y, imponiéndoles las manos, siguió su camino.

Evangelio de Lucas 18, 15-17

Lc 18, 15-17 : Algunas personas le trajeron a sus niños pequeños para que los tocara; al ver esto, sus discípulos les reprendieron. 16Pero Jesús, llamando a los niños, les dijo: "Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, porque el Reino de Dios es de los que son como ellos. 17En verdad os digo que el que no reciba el Reino de Dios como un niño no entrará en él. "

Evangelio de Marcos 10, 13-14

Mc 10, 13-14 : Le traían niños pequeños para que los tocara. Pero los discípulos reprendieron a los que los traían. Al ver esto, Jesús se indignó y les dijo: "Dejad que los niños vengan a mí y no se lo impidáis, porque el Reino de los Cielos es de los que son como ellos."

ECR 7.1-2

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Hasta este punto, ayer por la tarde; hoy por la mañana se ha vuelto a presentar y continúa así:

«¡Mamá! ¡Mamá!». La tortolita blanca está toda en el nido de las rodillas maternas, apoyando sus piececitos sobre la hierba corta, y la carita en el regazo materno. Sólo se ve el oro pálido de su pelito sobre la sutil nuca que Ana se inclina a besar con amor.

7.2 ­Luego la tortolita levanta su pequeña cabeza y entrega sus florecillas: todas para su mamá. Y de cada flor cuenta una historia creada por Ella.

Ésta, tan azul y tan grande, es una estrella que ha caído del cielo para traerle a su mamá el beso del Señor... ¡Que bese en el corazón, en el corazón, a esta florecilla celeste, y percibirá que tiene sabor a Dios!...

Y esta otra, de color azul más pálido, como los ojos de su papá, lleva escrito en las hojas que el Señor quiere mucho a su papá porque es bueno.

Y esta tan pequeñita, la única encontrada de ese tipo (una miosota), es la que el Señor ha hecho para decirle a María que la quiere.

Y estas rojas, ¿sabe su mamá qué son? Son trozos de la vestidura del rey David, empapados de sangre de los enemigos de Israel, y esparcidos por los campos de batalla y de victoria. Proceden de esos limbos de regia vestidura hecha jirones en la lucha por el Señor.

En cambio ésta, blanca y delicada, que parece hecha con siete copas de seda que miran al cielo, llenas de perfumes, y que ha nacido allí, junto al fontanar — se la ha cogido su papá de entre las espinas —, está hecha con la vestidura que llevaba el rey Salomón cuando, el mismo mes en que nació esta Niña descendiente suya, muchos años — ¡oh, cuántos, cuántos antes¡ — muchos años antes, él, con la pompa cándida de sus vestiduras, caminó entre la multitud de Israel ante el Arca y ante el Tabernáculo, y se regocijó por la nube que volvía a circundar su gloria, y cantó el cántico y la oración de su gozo.

«Yo quiero ser siempre como esta flor, y, como el rey sabio, quiero cantar toda la vida cánticos y oraciones ante el Tabernáculo» termina así la boquita de María.

«¡Tesoro mío! ¿Cómo sabes estas cosas santas? ¿Quién te las dice? ¿Tu padre?».

«No. No sé quién es. Es como si las hubiera sabido siempre. Pero quizás me las dice alguien, alguien a quien no veo. Quizás uno de los ángeles que Dios envía a hablarles a los hombres buenos. »

Anotación

Primer libro de los Reyes 8, 1-5

1 Reyes 8, 1-5: Salomón reunió en Jerusalén a los ancianos de Israel y a todos los jefes de las tribus, a los jefes de las familias de los hijos de Israel, para ir a buscar el Arca de la Alianza del Señor a la ciudad de David, es decir, a Sión. Todos los hombres de Israel se reunieron bajo el rey Salomón en el mes séptimo, durante la fiesta de los Tabernáculos. Cuando llegaron todos los ancianos de Israel, los sacerdotes se hicieron cargo del Arca. Tomaron el Arca del Señor y la Tienda del Encuentro con todos los objetos sagrados que había en ella; los sacerdotes y los levitas los llevaron. El rey Salomón y, con él, todo el pueblo de Israel al que había convocado para estar con él ante el Arca ofrecieron ovejas y bueyes como sacrificios: eran tantos que no se podían contar ni medir.

ECR 11.3 · Volumen 1

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

La estirpe de David está demasiado castigada y demasiado dispersa como para que las distintas ramas puedan reunirse y formar con sus frondas la copa de la palma regia.

ECR 64.4

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

(...) El Amado del Padre tiene todavía un jardín en esta tierra en que impera Satanás: el jardín al que va a saciarse de su alimento celeste: amor y pureza; el pensil del que coge las flores que aprecia, en las cuales no hay mancha de sentido, de avaricia, de soberbia: éstos — Jesús acaricia a todos los niños que puede, pasando su mano sobre la corona de cabecitas atentas (una única caricia que apenas los toca y les hace sonreír de alegría) —; éstos son mis lirios.

No tuvo Salomón, en su riqueza, vestidura más hermosa que el lirio que perfuma la hoya, ni diadema de más aérea y espléndida gracia que la que tiene el lirio en su cáliz de perla. Y, no obstante, para mi corazón no hay lirio que valga lo que uno de éstos; no hay jardín, no hay jardín de ricos, todo cultivado de lirios, que me valga cuanto uno sólo de estos puros, inocentes, sinceros, sencillos párvulos.

ECR 69.1

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

¿Tienes presente a Salomón, Judas? Era sabio, el más sabio de aquellos tiempos. ¿Recuerdas lo que dijo, después de haber conocido todo el saber?: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad. Temer a Dios y observar sus mandamientos: esto es todo el hombre”. Ahora Yo te digo que hay que saber tomar de los alimentos sustento, pero no veneno. Y si se ve que un alimento nos es nocivo (porque se producen reacciones en nosotros por las cuales ese alimento es nefasto, siendo más fuerte que nuestros humores buenos, los cuales lo podrían neutralizar) es necesario dejar de tomar ese alimento, aunque sea apetitoso al gusto. Mejor pan, sin más, y agua de la fuente, que no los platos rebuscados de la mesa del rey que tienen especias que alteran y envenenan.

ECR 81.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

¿Quién más santo y pobre que el Bautista? Él es como Elías por la misión, pero más grande que Elías por la santidad.

Detalle

Elías comparado con Juan el Bautista.