El grupo apostólico se encuentra en Jericó. Zaqueo, que sigue siendo recaudador de impuestos, recibe una ofrenda de Aglaia (anónima en este capítulo) y Judas, que no está lejos, la investiga. Pero Zaqueo no quiere decirle nada y el Iscariote se marcha enfadado. Es entonces cuando se encuentra con el resto de sus compañeros, que pensaban que estaba en Keroth para ayudar a su madre. Pedro se muestra bastante... irónico y se produce una riña entre los dos apóstoles. Jesús interrumpe la conversación y, sin duda, al ver que Judas está a punto de mentir para disculparse, le pide que se calle y le pregunta si volverá a despedirlos. Judas acepta. Jesús divide el grupo en tres. Pedro, Judas Tadeo, Santiago de Alfeo y Mateo irán a Belén y se encontrarán en el camino con Isaac y los pastores. Judas, Tomás, Andrés y Santiago de Zebedeo van a Getsemaní para preparar la fiesta de los Tabernáculos. Juan, Simón el Zelote, Felipe y Bartolomé se quedaron con Cristo en Betania, en casa de Lázaro. Cuando llegaron cerca de la casa del hijo de Teófilo, Judas se disculpó, pero echó un vistazo a la casa de Lázaro. Sin duda esperaba cambiar de grupo, pero Jesús mantuvo su decisión. Va a ver a Lázaro, que le presenta a Marta por primera vez. Luego hablan de Jonás (Jesús anuncia su muerte) y él revela que sabe que ha visto a María Magdalena. Lázaro queda desolado, aunque Jesús le asegura que siente pena por ella. Respetuoso con su dolor, Jesús le deja solo un momento y habla con Marta. Ella le cuenta que Doras y Judas habían insinuado cosas a su hermano y que éste no tenía paz. La conversación se dirige entonces a María Magdalena, y Jesús les anima a perdonar, porque su perdón podría ayudar a su conversión. La importancia del perdón en la familia y entre hermanos.