ECR 120.5
El Evangelio como me ha sido revelado
Traducción en curso
Notas de la palabra clave
Comodidad de lectura
ECR 120.5
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ECR 121.4
ECR 121.4
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ECR 121.4
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ECR 128.1
ECR 138.3
ECR 156.3
ECR 168.9
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ECR 205.5 · Volumen 3
¡Iré donde mi padre! Es una necedad este orgullo que me tiene apresado. ¿Orgullo por qué? ¿Por qué ha de seguir sufriendo mi cuerpo, y más aún mi corazón, pudiendo obtener perdón y consuelo? Iré donde mi padre. Ya está decidido.
ECR 206.5 · Volume 3
Es necesario tener, con la humildad, siempre limpio el vestido. Es muy fácil empañar la pureza del corazón. Quien no tiene corazón limpio no puede ver a Dios. La humildad es como agua que lava. Quien es humilde se da cuenta en seguida — su ojo no está empañado por el humo del orgullo — de que ha manchado su vestido y corre hacia su Señor y dice: “He privado de pureza a mi corazón. Lloro para purificarme. A tus pies lloro. ¡Sol mío, da blancura con tu benigno perdón, con tu amor paterno, a este vestido mío!”.
Jesús cuenta la parábola de las diez vírgenes y señala que tienen ropa limpia.