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ECR 167.12

El Evangelio como me ha sido revelado

Traducción en curso

Palabras clave

ECR 180.6 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Los campos espinosos son aquellos en que la indolencia ha dejado penetrar espinosas marañas de intereses personales que ahogan la buena semilla. Es necesaria siempre una vigilancia sobre uno mismo; siempre, siempre... Nunca decir: “¡Ya estoy formado, he recibido ya la semilla, puedo estar tranquilo porque daré semilla de vida eterna!”. Es necesaria siempre una vigilancia: la lucha entre el Bien y el Mal es continua. ¿Alguna vez os habéis parado a observar una colonia de hormigas que se establece en una casa? Ya se las ve junto al hogar. La mujer ya no vuelve a dejar alimentos allí sino que los pone encima de la mesa; mas el olfato de las hormigas examina el aire y asaltan la mesa. La mujer pone los alimentos en el abaz, pero ellas pasan adentro a través de la cerradura. Entonces la mujer cuelga del techo esos alimentos, pero las hormigas recorren un largo camino por paredes y viguetas, bajan por la cuerda y comen. Entonces la mujer las quema, las envenena... y se queda tranquila creyendo que las ha destruido. ¡Ah, si no vigila, qué sorpresa! Ya salen las otras nuevas que han nacido... y vuelta a empezar. Esto durante el tiempo que dura la vida. Es necesario vigilarse para extirpar las plantas malas desde el primer momento en que aparecen; si no, harán un techo de zarzas y ahogarán el trigo. Los cuidados mundanos, el engaño de las riquezas, crean la maraña, ahogan la planta de la semilla de Dios y no dejan que llegue a hacerse espiga.

ECR 181.1 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Una aurora clara aljofara el lago y envuelve las colinas en niebla, ligera como velo de muselina, tras la cual se ven más graciosos los olivos y nogales y las casas y las cimas de los pueblos ribereños. Las barcas se deslizan serenas, silenciosas, en dirección a Cafarnaúm. Pero, en un momento dado, Pedro gira la caña del timón; tan bruscamente, que la barca se ladea.

«¿Qué haces!» dice Andrés.

«Allí hay una barca de uno de esos avestruces. Está saliendo de Cafarnaúm. Tengo buenos ojos, y, desde ayer noche, olfato de perro rastrero. No quiero que nos vean. Vuelvo al río. Iremos a pie».

La otra barca ha hecho la misma maniobra, pero Santiago, que va al timón, pregunta a Pedro: «¿Por qué haces esto?».

«Ya te lo diré. Ven detrás de mí».

Jesús, que está sentado en la popa, vuelve de su ensimismamiento ya casi a la altura del Jordán. «Pero ¿qué haces, Simón?» pregunta.

«Bajamos aquí. Hay un chacal merodeando. No podemos ir a Cafarnaúm hoy.»

Detalle

Es el día después de la detención de Juan el Bautista y los apóstoles sospechan de todo el mundo.

Anotación

- ¡Veo el barco de un búho! Este apodo en boca de Pedro se inspira en el búho de Palestina, también conocido como búho cornudo o búho del desierto (Bubo ascalaphus). Vive en gran número en ruinas y lugares desolados, que se prestan a su lúgubre grito(fuente).

Hay un chacal a la vista. El chacal (schoual) se llama a veces zorro en el Antiguo Testamento. De hecho, físicamente se parecen.

ECR 181.7 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Pero si admites que siempre son Satanás y sus adeptos... me parece que disminuye la responsabilidad del discípulo» dice Mateo.

«No lo creas. Si el Mal existe, también existe el Bien, y en el hombre existe el discernimiento y con éste la libertad».

«Dices que Dios no permite más de cuanto es útil al triunfo de su voluntad de amor. Por tanto, este error incluso es útil, si lo permite, y sirve para que triunfe la voluntad divina» dice Judas Iscariote.

«Con lo cual arguyes, como Mateo, que ello justifica el delito del discípulo. Dios había creado al león exento de saña y a la serpiente sin veneno; ahora el primero es feroz y la segunda venenosa. Pero Dios, por este motivo, los ha separado del hombre. Medita en esto y aplica apropiadamente. »

Detalle

Jesús acaba de hablar del discípulo que se convierte en enemigo del Maestro siguiendo a Satanás y a los demonios.

Anotación

"Dios no nos permite oponernos al triunfo de su amorosa voluntad más de lo que es útil". En una hoja insertada en la copia mecanografiada, Maria Valtorta escribió:

"Dios ha dado al hombre el intelecto para comprender, la razón para guiarse como criatura razonable, la conciencia para aconsejar, la ley para saber regularse, la libertad para merecer lo que quiera merecer: Dios y la gloria, o el infierno y la condenación.

Además, le ha dado la gracia o predestinación a la gracia para que sea un estímulo o un medio, para elevar las cosas enumeradas a continuación a un nivel capaz de darle un gusto santo por lo sobrenatural y por Dios.

Ahora bien, en el hombre inteligente, razonable, consciente, libre y, sobre todo, instruido en la Fe, conocedor de su último fin y de la Ley divina, sólo deben existir las acciones que la Ley prescribe y el conocimiento del fin incita a practicar, así como la razón y la conciencia las indican como buenas para todos, incluso para los que no conocen la religión revelada, con el fin dela recompensa eterna que el intelecto humano, tanto más cuando está iluminado por la Gracia, es infinitamente superior a todas las concepciones que un creyente pueda imaginar.

Pero sucede a veces que el hombre, actuando contra la razón, convierte su libertad en yugo de la más cruel de las esclavitudes: la del demonio y la del pecado, prefiriendo el Mal al Bien.

Aunque Dios permita al hombre hacer lo que quiera por su propia voluntad, para juzgarlo y confirmarlo en gracia o para juzgar que merece castigo, nada disminuye la culpa del hombre. Porque si bien es cierto que el hombre, a instancias de Dios o por instigación de Satanás, puede hacer el bien o el mal, no es menos cierto que el hombre debe seguir sólo a Dios y sus amorosas invitaciones, pues es de Él de quien ha recibido todos aquellos dones naturales, morales y sobrenaturales capaces de hacer de él un hijo de Dios, un heredero del Reino."