ECR 24.7
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
Arrojad de vuestro espíritu todo lo que le traba y le hace perezoso. Disponedle para que acoja la Luz, que es, cual faro en las tinieblas, guía y santo conforto.
Notas del tema
Comodidad de lectura
ECR 24.7
Arrojad de vuestro espíritu todo lo que le traba y le hace perezoso. Disponedle para que acoja la Luz, que es, cual faro en las tinieblas, guía y santo conforto.
ECR 24.9
“Padre, Padre, ¿por qué me has abandonado? Yo soy pecador, pero, si me abandonas, moriré. Vuelve, Padre santo, que yo me salve”.
ECR 24.9
Si humilde y amorosamente cedéis vuestro espíritu a Dios, Él ciertamente le guiará como hace un padre con su pequeñuelo; no permitirá que nada dañe vuestro espíritu.
ECR 25.9
La duda... tan peligrosa, letal para el espíritu. Letal, porque es el primer elemento agente de la enfermedad mortal que tiene por nombre “desesperación”; contra él se debe reaccionar con todas las fuerzas, para no perecer en el alma y perder a Dios.
ECR 26.2
Ver a María (...) es poseer la Alegría.
ECR 26.3
El solo hecho de sospechar ya es ofensa (...). El que sospecha no conoce.
ECR 26.4
Soy la Esclava de Dios, y los siervos no discuten las órdenes que reciben; las ejecutan, (...), aunque provoquen lágrimas de sangre.
ECR 26.5
Jesús viene por nosotros, pobres, para hacernos ricos en Dios.
ECR 26.8
Menos Dios, todos cometen errores. ¿Quién podrá decir: “Yo nunca cometo errores”?
ECR 26.8
(...) Esa humildad aún más difícil de saber callar las maravillas de Dios en nosotros — cuando el darle gloria no requiera proclamarlas — para que el prójimo, que no tiene esos dones especiales de Dios, no se sienta menos. ¡Oh, si quiere Dios, si quiere, se manifestará en su siervo!