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Notas de la palabra clave

Alimentación

Tema: El misterio del sufrimiento. El ayuno, el sacrificio y la penitencia

Comodidad de lectura

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ECR 69.1

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

¿Tienes presente a Salomón, Judas? Era sabio, el más sabio de aquellos tiempos. ¿Recuerdas lo que dijo, después de haber conocido todo el saber?: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad. Temer a Dios y observar sus mandamientos: esto es todo el hombre”. Ahora Yo te digo que hay que saber tomar de los alimentos sustento, pero no veneno. Y si se ve que un alimento nos es nocivo (porque se producen reacciones en nosotros por las cuales ese alimento es nefasto, siendo más fuerte que nuestros humores buenos, los cuales lo podrían neutralizar) es necesario dejar de tomar ese alimento, aunque sea apetitoso al gusto. Mejor pan, sin más, y agua de la fuente, que no los platos rebuscados de la mesa del rey que tienen especias que alteran y envenenan.

ECR 166.3

El Evangelio como me ha sido revelado

Traducción en curso

Palabras clave

ECR 173.7 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Por tanto, os digo: no os afanéis demasiado por temor a la escasez. Siempre tendréis lo necesario. No os apuréis demasiado por el futuro. Nadie sabe cuánto futuro tiene por delante. No os preocupéis de qué comeréis para mantener la vida, ni de qué vestiréis para mantener caliente vuestro cuerpo. La vida de vuestro espíritu es mucho más valiosa que el vientre y los miembros, vale mucho más que la comida y el vestido, así como la vida material es más que la comida y el cuerpo más que el vestido. El Padre lo sabe, sabedlo también vosotros. Mirad los pájaros del aire: no siembran ni cosechan, no recogen en los graneros, y, sin embargo, no mueren de hambre, porque el Padre celeste los nutre. Vosotros, hombres, criaturas predilectas del Padre, valéis mucho más que ellos.

¿Quién de vosotros, con todo su ingenio, podrá añadir a su estatura un solo codo? Si no lográis elevar vuestra estatura ni siquiera un palmo, ¿cómo pensáis que vais a poder cambiar vuestra condición futura, aumentando vuestras riquezas para garantizaros una larga y próspera vejez? ¿Podéis, acaso, decirle a la muerte: “Vendrás por mí cuando yo quiera”? No, no podéis. ¿Para qué, pues, preocuparos por el mañana?, ¿por qué ese gran dolor del temor a quedaros sin nada con que vestiros? Mirad cómo crecen los lirios del campo: no trabajan, no hilan, ni van a los vendedores de vestidos a comprar. Y, sin embargo, os aseguro que ni Salomón con toda su gloria se vistió jamás como uno de ellos. Pues bien, si Dios viste así la hierba del campo, que hoy existe y mañana sirve para calentar el horno o como pasto de los rebaños — al final, ceniza o estiércol —, ¡cuánto más os proveerá a vosotros, hijos suyos, de lo necesario!

No seáis hombres de poca fe. No os angustiéis por un futuro incierto, diciendo: “¿Cuando sea viejo, qué comeré?, ¿qué beberé?, ¿con qué me vestiré?”. Dejad estas preocupaciones para los gentiles, que no tienen la sublime certeza de la paternidad divina. Vosotros la tenéis, y sabéis que el Padre conoce vuestras necesidades y que os ama. Confiad, pues, en Él. Buscad primero las cosas verdaderamente necesarias: fe, bondad, caridad, humildad, misericordia, pureza, justicia, mansedumbre, las tres y las cuatro virtudes principales, y todas las demás; de forma que seáis amigos de Dios y tengáis derecho a su Reino. Os aseguro que todo lo demás se os dará por añadidura sin necesidad siquiera de pedirlo. No hay mayor rico que el santo, ni hombre más seguro que él. Dios está con el santo y el santo está con Dios. Por su cuerpo no pide, y Dios le provee de lo necesario; trabaja, antes bien, para su espíritu, y Dios mismo se da a él ya aquí, y después de esta vida le dará el Paraíso.

No os acongojéis, pues, por lo que no merece vuestra aflicción. Doleos de ser imperfectos, no de tener pocos bienes terrenos. No os atormentéis por el mañana: el mañana tendrá su propia preocupación, y vosotros tendréis que preocuparos por el mañana cuando lo viváis. ¿Por qué pensar en el mañana hoy? ¿Es que, acaso, la vida no está ya suficientemente llena de recuerdos penosos del ayer y de pesadumbres del hoy como para sentir la necesidad de cargarla además con las angustias de los “¿qué sucederá?” mañana? Dejadle a cada día su afán. Habrá siempre más penas en la vida de las que querríamos tener. No añadáis penas presentes a penas futuras. Decid siempre la gran palabra de Dios: “Hoy”. Sois sus hijos, creados a su semejanza; decid, pues, con Él: “Hoy”.

Anotación

Mañana pensará en sí mismo. Este pensamiento, que se ha convertido en proverbial, se recoge en Mateo 6:34. Jesús lo menciona de nuevo en EMV 584.15.

ECR 186.4 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Habéis vuelto la cabeza cuando habéis tenido que pasar al lado de unos animales».

«Son impuros».

«Mucho más lo es el pecador. Éstos son animales hechos así y no se los debe culpar por ello. Sin embargo, el hombre es responsable de ser impuro por el pecado».

«¿Y entonces por qué nos han sido clasificados como impuros?» pregunta Felipe.

«Ya he aludido a ello en una ocasión. Hay razón sobrenatural y razón natural de este orden. La primera consiste en enseñar al pueblo elegido a saber vivir teniendo presente su elección y la dignidad del hombre incluso en una acción tan común como es comer. El salvaje se alimenta de todo, le basta con llenarse el vientre. El pagano, aunque no sea un salvaje, come también todo, sin pensar que comer exageradamente fomenta vicios y tendencias que rebajan al ser humano. Es más, los paganos persiguen este frenesí de placer que para ellos es casi una religión. Los más instruidos de entre vosotros tienen noticia de fiestas obscenas, en honor de sus dioses, que degeneran en una orgía de libídine. El hijo del pueblo de Dios debe saber contenerse, y, en obediencia y prudencia, perfeccionarse a sí mismo, teniendo presentes su origen y su fin: Dios y el Cielo. La razón natural es el no estimular la sangre con alimentos que conducen a ardores indignos del hombre, al cual no se le niega el amor carnal, pero debe templarlo siempre con el frescor del alma orientada al Cielo; hacer, por tanto, amor — no sensualidad — de ese sentimiento que une al hombre a su compañera, en quien debe ver la congénere y no la hembra. Los pobres brutos, sin embargo, no son culpables de ser puercos, ni de los efectos que su carne pueden a la larga producir en la sangre; y menos culpa todavía tienen los hombres que cuidan de los cerdos. Si son honestos, ¿qué diferencia habrá, en la otra vida, entre ellos y el escriba que está concentrado en sus libros y que, por desgracia, no aprende en ellos la bondad? En verdad os digo que veremos a porquerizos entre los justos y a escribas entre los injustos.

Detalle

¿Por qué se declaró impuros a los cerdos? Jesús respondió a esta pregunta después de que los apóstoles mostraran su repugnancia ante estos animales.

Anotación

Los cerdos se describen como inmundos en Levítico 11:7 y Deuteronomio 14:8. De forma más general, la clasificación de animales limpios e inmundos, así como las prescripciones relacionadas, pueden encontrarse en Génesis 7:2-3; Levítico 11 y Deuteronomio 14:3-21. Véase el altercado entre Pedro y un posadero en EMV 292.1.

Libro del Levítico 11, 7

Levítico 11, 7 : Comoel cerdo, que tiene el cuerno partido y la pezuña hendida, pero no rumia: será inmundo para vosotros.

Deuteronomio 14, 8

Dt 14, 8 : También está el cerdo, que tiene el cuerno dividido, pero no rumia: será inmundo para vosotros. No comeréis su carne ni tocaréis sus cadáveres.

Libro del Génesis 7, 2-3

Gn 7, 2-3 : De todos los animales limpios, tomarás contigo siete parejas, machos y sus hembras, y de todos los animales que no son limpios, tomarás dos, un macho y su hembra; siete parejas también de las aves del cielo, machos y sus hembras, para mantener viva su raza sobre la faz de toda la tierra.

Libro del Levítico 11

Lev 11: Habló Yahvé a Moisés y a Aarón, diciéndoles: "Hablad a los hijos de Israel y decidles:

Estos son los animales que comeréis de todos los animales que hay sobre la tierra: Comeréis todo animal que tenga el cuerno dividido y la pezuña hendida, y que rumie. Pero no comeréis ninguno que sólo rumie o que sólo tenga el cuerno partido. Como el camello, que rumia, pero cuyo cuerno no está dividido: será inmundo para vosotros. Como el jerbo, que rumia pero no tiene el cuerno dividido: será inmundo para vosotros. Como la liebre, que rumia, pero no tiene el cuerno dividido: inmunda será para vosotros. Como el cerdo, que tiene el cuerno dividido y la pata hendida, pero no rumia: será inmundo para vosotros. 8No comeréis su carne ni tocaréis sus cadáveres: serán inmundos para vosotros.

Estos son los animales que comeréis de todos los que están en las aguas: todo lo que tiene aletas y escamas en las aguas, ya sea en el mar o en los ríos, lo comeréis. Pero todo lo que no tiene aletas y escamas, ya sea en el mar o en los ríos, de todos los animales que se mueven en las aguas y de todas las criaturas vivientes que están en ellos, usted encontrará una abominación. Os serán abominables; no comeréis su carne, y sus cadáveres os serán abominables. Todo lo que en las aguas no tenga aletas ni escamas os será abominable.

Y estas son las aves que aborreceréis; no se comerán, porque son abominables: el águila, el águila pescadora y el buitre: el milano y toda clase de halcones; toda clase de cuervos; el avestruz, el milano, la gaviota y toda clase de halcones; la lechuza, el cormorán y el mochuelo; el cisne, el pelícano y el quebrantahuesos; la cigüeña, toda clase de garzas; la abubilla y el murciélago.

Todo insecto alado que camina sobre cuatro patas es una abominación para ti. Pero de todos los insectos alados que andan sobre cuatro patas, comerás los que tienen patas por encima de las patas, para que puedan saltar sobre la tierra. Estos son los que comerás: toda clase de langostas, toda clase de solam, toda clase de hargol, toda clase de hagab. Toda otra bestia alada de cuatro patas es abominable para ti.

Estos también os harán inmundos: el que toque su cuerpo muerto quedará inmundo hasta la noche, y el que se lleve cualquier parte de su cuerpo muerto lavará sus vestidos y quedará inmundo hasta la noche.

Todo animal que tenga el cuerno hendido, pero que no tenga las patas hendidas ni rumie, será inmundo para vosotros; el que lo toque se hará inmundo. Y de los cuadrúpedos, todo lo que ande sobre las plantas de sus patas será inmundo para vosotros: el que toque su cadáver quedará inmundo hasta la tarde; y el que lleve su cadáver lavará sus vestidos y quedará inmundo hasta la tarde. Estos animales serán inmundos para ustedes.

Entre los animales pequeños que se arrastran sobre la tierra, éstos son los que serán inmundos para vosotros: la comadreja, el ratón y toda clase de lagartos; la musaraña, el camaleón, la salamandra, el lagarto verde y el topo. Estas son las cosas inmundas para vosotros entre los reptiles: cualquiera que las toque estando muertas quedará impuro hasta la noche. Todo aquello sobre lo que caigan muertos será impuro: un utensilio de madera, un vestido, una piel, un cilicio, cualquier cosa que utilices; lo pondrás en agua y quedará impuro hasta la noche, después de lo cual quedará limpio. Si algo de ello cae en medio de cualquier vasija de barro, todo lo que haya en medio de la vasija quedará impuro, y romperás la vasija. Toda comida preparada con agua quedará impura; toda bebida utilizada, cualquiera que sea el recipiente que la contenga, quedará impura. Todo objeto sobre el que caiga algo de su cuerpo muerto será impuro; el horno y la vasija con su tapa serán destruidos; serán impuros y los consideraréis impuros. Pero los manantiales y las cisternas, donde se forman los estanques de agua, permanecerán puros; pero quien toque el cadáver quedará impuro. Si algo de su cuerpo muerto cae sobre la semilla que se va a sembrar, la semilla permanecerá pura; pero si se ha echado agua sobre la semilla y algo de su cuerpo muerto cae sobre ella, la consideraréis impura.

Si muere uno de los animales que coméis, quien toque su cadáver quedará impuro hasta la noche. El que coma de su cadáver lavará sus vestidos y quedará impuro hasta la noche; el que lleve su cadáver lavará sus vestidos y quedará impuro hasta la noche.

Todo reptil que se arrastra sobre la tierra os es abominable; no se comerá. No comeréis ningún animal que se arrastre sobre la tierra, ni el que se arrastra sobre el vientre, ni el que anda sobre cuatro patas, ni el que anda sobre muchas patas; porque os son abominables.

No os hagáis abominables por todos estos reptiles; no os hagáis impuros por ellos; seréis contaminados por ellos. Porque yo soy Yahvé, vuestro Dios; os santificaréis y seréis santos, porque yo soy santo; y no os contaminaréis con todos los reptiles que se arrastran sobre la tierra. Porque yo soy Yahvé, que os saqué de la tierra de Egipto para ser vuestro Dios. Seréis santos, porque yo soy santo. "Esta es la ley sobre los cuadrúpedos, las aves, todo ser viviente que se mueve en el agua y todo lo que se arrastra sobre la tierra, para que distingas entre lo que es inmundo y lo que es limpio, entre los animales que se pueden comer y los que no se pueden comer.

Deuteronomio 14, 3-21

No comerás ningún animal abominable. Estos son los animales que puedes comer: el buey, la oveja y la cabra; el ciervo, la gacela y el gamo; el íbice, el antílope, el buey salvaje y la cabra salvaje. Podrás comer cualquier animal que tenga un cuerno hendido y una pata hendida y que rumie. Pero no comerás ninguno que sólo rumie, o que sólo tenga un cuerno hendido y una pata hendida; como el camello, la liebre y el conejo, que rumian pero no tienen cuerno hendido: serán inmundos para ti; y como el cerdo, que tiene un cuerno hendido pero no rumia: será inmundo para ti. No comeréis su carne ni tocaréis sus cadáveres.

Estos son los animales que comeréis de todos los que están en las aguas: todo lo que tiene aletas y escamas lo comeréis; pero todo lo que no tiene aletas ni escamas no lo comeréis: es inmundo para vosotros. Podrás comer cualquier ave limpia. Estas son las que no puedes comer el águila, el águila pescadora y el buitre; el halcón, el milano y toda clase de azor; toda clase de cuervo; el avestruz, la lechuza, la gaviota y toda clase de gavilán; la lechuza, el ibis y el mochuelo; el pelícano, el cormorán y el colimbo; 18la cigüeña y toda clase de garza; la abubilla y el murciélago. 19Todo insecto alado es inmundo para ti; no se puede comer. Debes comer toda ave limpia. No comerás ningún animal muerto. Se lo darás a comer al forastero que esté dentro de tus puertas, o se lo venderás a un extranjero, porque tú eres un pueblo consagrado al Señor, tu Dios. No hervirás un cabrito en la leche de su madre.

ECR 203.10 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

“Danos nuestro pan de cada día”.

En el Cielo os nutriréis sólo de Dios. La beatitud será vuestro alimento. Mas aquí todavía tenéis necesidad de pan. Sois los párvulos de Dios; justo es entonces decir: “Padre, danos el pan”.

¿Teméis no ser escuchados? ¡Oh, no! Considerad esto: si uno de vosotros tiene un amigo y ve que no tiene pan y debe dar de comer a otro amigo o pariente que ha llegado a su casa al final de la segunda vigilia, irá al primero y le dirá: “Amigo, préstame tres panes, porque tengo un huésped que ha venido ahora y no tengo qué darle de comer”, ¿podrá, acaso, oír como respuesta desde el otro lado de la puerta: “No me molestes, que ya he cerrado la puerta, la he trancado, y mis hijos duermen a mi lado; no puedo levantarme a darte lo que me pides”? No. Si es un verdadero amigo al que se ha dirigido, y si insiste, recibirá lo que pide. Lo recibiría incluso aunque el amigo fuera poco bueno, por su insistencia, porque aquel a quien se lo pidieran, con tal de que no le molestasen, se apresuraría a darle cuantos panes quisiera.

Mas vosotros, cuando dirigís vuestra oración al Padre, no os dirigís a un amigo de este mundo, sino al Amigo perfecto que es el Padre del Cielo. Por tanto, os digo: “Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá”, pues a quien pide se le da, quien busca halla, y a quien llama se le abre la puerta.

¿Qué padre, a su propio hijo que le pide un pan, le pondrá en la mano una piedra?, ¿qué padre dará a su hijo una serpiente en vez de un pez asado? Un padre que se comportase así con su prole sería un sinvergüenza. Ya lo he dicho, pero lo repito para moveros a sentimientos de bondad y confianza. Así pues, si uno que estuviera en su sano juicio no daría un escorpión en vez de un huevo, ¡cómo no os va a dar Dios con mucha mayor bondad lo que pidiereis!: en efecto, Él es bueno, mientras que vosotros, por el contrario, en más o en menos, sois malos. Pedid, pues, con amor humilde y filial vuestro pan al Padre.

Anotación

Ya lo he dicho: en EMV 172.7.

Evangelio de Mateo 7, 7-11

Mt 7, 7-11 : "Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; al que llama, se le abrirá. O también: ¿Quién de vosotros dará a su hijo una piedra cuando pida pan? ¿O le dará una serpiente cuando pida un pez? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!

Evangelio de Lucas 11, 1-13

Lc 11, 1-13 : Sucedió que Jesús estaba orando en cierto lugar. Cuando terminó, uno de sus discípulos le preguntó: "Señor, enséñanos a orar, como Juan el Bautista enseñó a sus discípulos".

Él le respondió: "Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu Reino. Danos el pan necesario para cada día. Perdona nuestros pecados, porque nosotros perdonamos a todos los que nos ofenden. Y no nos dejes caer en la tentación.

Jesús les dijo de nuevo: "Imaginaos que uno de vosotros tiene un amigo y va a pedirle en plena noche: "Amigo, préstame tres panes, porque un amigo mío ha llegado a mi casa de viaje y no tengo nada que ofrecerle"". Y si, desde dentro, el otro responde: "¡No vengas a molestarme! La puerta ya está cerrada; mis hijos y yo estamos en la cama. No puedo levantarme para darle nada". Pues yo te digo que, aunque no se levante a dar por amistad, se levantará por la desvergüenza de este amigo, y le dará todo lo que necesite.

Yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; al que llama, se le abrirá. ¿Qué padre de entre vosotros, cuando su hijo le pide un pescado, le da una serpiente en vez de un pescado? ¿O le da un escorpión cuando le pide un huevo? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre que está en los cielos dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!