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Notas del tema

Vicios, defectos, imperfecciones, pecados y malas inclinaciones

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Comodidad de lectura

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ECR 80.9

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

¡Oh, el oro! Gran cosa el pan y mayor aún la mujer, para quien anhela el alimento o el placer; grandísima cosa es para el hombre la aclamación de las multitudes... Por estas tres cosas, ¡cuántos delitos se cometen! ¡Ah!, pero el oro... el oro... llave que abre, círculo que suelda, es el alfa y el omega de noventa y nueve de cada cien de las acciones humanas. Por el pan y la mujer, el hombre se hace ladrón; por el poder, homicida incluso; pero por el oro se hace idólatra.

ECR 81.2

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¿Tenéis noticias del Bautista?».

Los hombres, que hasta este momento no habían podido hablar por lo azorados que estaban, toman de nuevo seguridad y encuentran palabras: «Está todavía en la cárcel. Nuestro corazón tiembla por él, porque está en manos de un hombre cruel dominado por un ser infernal y circundado de una corte corrompida.»

ECR 81.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

81.5 «Judas, dijiste que esas joyas eran muy bonitas».

«Bonitas y muy valiosas».

«¿Cuánto podrán valer? Me parece que tú entiendes de eso».

«Sí que entiendo. ¿Por qué quieres saber su valor, Maestro? ¿Las quieres vender? ¿Por qué?».

«Quizás... Di, ¿cuánto podrán valer?».

«Si se venden bien... al menos... al menos seis talentos».

«¿Estás seguro?».

«Sí, Maestro. Sólo el collar, con lo grueso que es y el peso que tiene, siendo de oro purísimo, vale al menos tres talentos; le he mirado bien. Y también las pulseras... No sé ni siquiera cómo las muñecas finas de Áglae podían soportarlas».

«Eran sus cepos, Judas».

«Es verdad, Maestro... ¡Pero muchos quisieran tener cepos como éstos!».

«¿Tú crees? ¿Quién?».

«En fin... ¡muchos!».

«Sí, muchos que de hombre sólo tienen el nombre... Y, ¿sabrías de un posible comprador?».

«En definitiva, ¿los quieres vender? ¿Para el Bautista? ¡Mira que es oro maldito!».

«¡La incoherencia humana!... Has dicho hace un momento, con claro deseo, que muchos querrían tener ese oro, ¡¿y ahora le llamas maldito?! ¡Judas, Judas!... Es maldito, sí, es maldito, pero ya lo ha dicho ella: “Se santificará sirviendo para quien es pobre y santo”, y lo ha dado para esto, para que el que reciba el beneficio ruegue por su pobre alma, que, cual embrión de futura mariposa, se dilata en la semilla del corazón.»

Palabras clave

ECR 82.1

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Jesús llega por una calle, mira a su alrededor, no ve todavía a nadie. Pacientemente se apoya en un tronco y espera, encontrando la manera de hablar a los gamberros, sobre la caridad que comienza en Dios y desciende del Creador a todas las criaturas.

«No seáis crueles. ¿Por qué queréis disturbar a los pájaros del aire? Tienen nidos ahí arriba, tienen a sus pequeñas crías, no hacen daño a nadie, nos proporcionan cantos y limpieza, comiéndose los desperdicios que el hombre deja y los insectos que perjudican las cosechas y la fruta. ¿Por qué herirlos y matarlos, privando a los pequeñuelos de sus padres y de sus madres, o a éstos de sus pequeñuelos? ¿Os agradaría que un malvado entrase en vuestra casa y os la destruyera, o que os matara a vuestros padres o que os llevara lejos de ellos? No, claro que no os agradaría. Entonces, ¿por qué hacer a estos inocentes lo que no querríais que os hicieran a vosotros? ¿Cómo podréis el día de mañana no hacer mal al hombre, si, de niños, os endurecéis el corazón con criaturitas inermes y delicadas como los pajaritos? Y ¿no sabéis que la Ley dice: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”? Quien no ama al prójimo tampoco puede amar a Dios. Y quien no ama a Dios, ¿cómo puede ir a su Casa a pedirle algo? Dios podría decirle, y lo dice en los Cielos: “Vete, no te conozco. ¿Hijo, tú? No. No amas a tus hermanos, no respetas en ellos al Padre que los creó; por tanto, no eres ni hermano ni hijo, sino un bastardo: hijastro para Dios, hermanastro para los hermanos”. ¿Veis cómo ama Él, el Señor eterno? En los meses más fríos hace que sus pajaritos puedan encontrar llenos los heniles, para que aniden en ellos. En los meses calurosos les da las sombras de las hojas para protegerlos del sol. Durante el invierno, en los campos, apenas está el trigo cubierto de tierra y es fácil sacar la semilla y comerla. En verano, alivian la sed con las frutas jugosas, y pueden hacer los nidos bien sólidos y calientes con las pajitas de heno y con la lana que las ovejas dejan en las zarzas. Y es el Señor. Vosotros, pequeños hombres, creados por Él como los pájaros, por tanto hermanos suyos de creación, ¿por qué queréis ser distintos de Él, creyendo que os es lícito comportaros cruelmente con estos pequeños animales? Sed misericordiosos con todos y no privéis de lo justo a ninguno; para con los hombres hermanos y para con los animales, vuestros siervos y amigos; y Dios…».

«¿Maestro?» dice Simón. «Judas está llegando».

«... y Dios será misericordioso con vosotros, dándoos todo cuanto os hace falta, como se lo da a estos inocentes. Marchaos y llevad con vosotros la paz de Dios».

ECR 82.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

No quiero ni una perra de ese dinero. Nosotros tenemos el óbolo de Dios y de los que honestamente buscan a Dios... y nunca nos faltará lo indispensable. Créelo.

Palabras clave

ECR 83.2

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«La bendición actúa y dura si los corazones permanecen fieles a la Ley de Dios y a mi doctrina; en caso contrario, la gracia cesa. Y es justo, porque, si es verdad que Dios da sol y aire tanto a los buenos como a los malos (para que vivan y, si son buenos, se hagan mejores, y, si son malos, se conviertan), también es justo que la protección del Padre se retire para castigo del malvado, para moverle con penas a acordarse de Dios».

ECR 83.2

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¿No es siempre un mal el dolor?».

«No, amigo. Es un mal desde el punto de vista humano, pero desde el punto de vista sobrehumano es un bien. Aumenta los méritos de los justos que lo sufren sin desesperación y rebelión y que lo ofrendan, ofreciéndose a sí mismos con su resignación, como sacrificio de expiación por las propias faltas y por las culpas del mundo; y es también redención para los no justos».

«¡Es tan difícil sufrir!…» dice el campesino, al cual se han unido los familiares (unos diez entre adultos y niños).

«Sé que el hombre lo encuentra difícil. Y el Padre, sabiendo esto, al principio no había dado el dolor a sus hijos. El dolor vino por la culpa. Pero, ¿cuánto dura el dolor en la Tierra, en la vida de un hombre? Poco tiempo, siempre poco aunque durase toda la vida. Ahora bien, Yo digo: ¿No es mejor sufrir durante poco tiempo que siempre?, ¿no es mejor sufrir aquí que en el Purgatorio? Pensad que el tiempo allí se multiplica por mil. ¡Oh!, en verdad os digo que no se debería maldecir sino bendecir el sufrimiento, y llamarlo “gracia”, y llamarlo “piedad”».