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Notas de la palabra clave

Arco iris

Tema: Temas de la A a la Z

Comodidad de lectura

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ECR 5.1

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«El agua que hace tanto que esperamos, y que hace tres días que parece realmente cercana, no ha llegado todavía. Las tierras arden. Menos mal que nosotros tenemos el manantial cercano, y muy rico en agua. He abierto los canales. Poco alivio para estas plantas cuyas hojas ya languidecen cubiertas de polvo. No obstante, supone ese mínimo que las mantiene en vida. ¡Si lloviera!...». Joaquín, con el ansia de todos los agricultores, escudriña el cielo, mientras Ana, cansada, se da aire con un abanico (parece hecho con una hoja seca de palma traspasada por hilos multicolores que la mantienen rígida).

La pariente dice: «Allí, al otro lado del Gran Hermón, están formándose nubes que avanzan velozmente. Viento del norte. Bajará la temperatura y dará agua».

«Hace tres días que se levanta y luego cesa cuando sale la Luna. Sucederá lo mismo esta vez». Joaquín está desalentado.

(...) [Están de camino a casa cuando una tormenta azota la región, luego se calma].

­Se produce un último rayo; tan violento, que lanza contra las paredes a los tres hombres. En la parte delantera de la casa, en el suelo del huerto, queda como recuerdo un agujero negro y humeante. Luego, de repente, cesa la tormenta. De detrás de la puerta de Ana viene un vagido (parece el lamento de una tortolita en su primer arrullo). Mientras, un enorme arco iris extiende su faja semicircular por toda la amplitud del cielo. Surge, o por lo menos lo parece, de la cima del Hermón (la cual, besada por un filo de sol, parece de alabastro de un blanco-rosa delicadísimo), se eleva hasta el más terso cielo septembrino y, salvando espacios limpios de toda impureza, deja debajo las colinas de Galilea y un terreno llano que aparece entre dos higueras, que está al Sur, y luego otro monte, y parece posar su punta extrema en el extremo horizonte, donde una abrupta cadena de montañas detiene la vista.

Anotación

El Gran Hermón o Monte Hermón (2.814 metros sobre el nivel del mar), visible desde Nazaret, se encuentra a 95 km en dirección noreste.

Al mismo tiempo, un inmenso arco iris se extiende en semicírculo por todo el cielo. Emerge, o al menos parece emerger, de la cima del monte Hermón, que, bajo la caricia del sol, aparece de un color alabastro del más delicado blanco rosáceo. Desde Nazaret (alt +400/450m), si damos la espalda al sol poniente (azimut 278° esa tarde) para poder observar un arco iris, tenemos el monte Hermón (+2800m) a la izquierda, el lago de Tiberíades (-200m), la llanura y las colinas de Galilea (0 a +100m) enfrente, y los montes Ebal (+938m) y Garizim (+868m) a la derecha.

En circunstancias favorables, el arco iris puede ser doble, e incluso excepcionalmente triple.

La física nos dice que un arco iris sólo puede verse por la mañana o al atardecer. Cubre un campo de 80° a 84,8° si es simple, y de 102° a 107,4° si es doble.

Un simple transportador colocado sobre un mapa de Palestina, punto cero en Nazaret y perpendicular al acimut 278°, puede verificar la extraordinaria verosimilitud de esta descripción: sería falsa en cualquier otra época del año, dada la orientación del sol al atardecer.

ECR 5.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Es la estrella» dice. «Su signo está en el cielo. ¡María, arco de paz! ¡María, estrella mía! ¡María, Luna pura! ¡María, perla nuestra!».

«¿María la llamas?».

«Sí. María, estrella y perla y luz y paz...».

«Pero también quiere decir amargura... ¿No temes acarrearle alguna desventura?».

«Dios está con Ella. Es suya desde antes de que existiera. Él la conducirá por sus vías y toda amargura se transformará en paradisíaca miel. Ahora sé de tu mamá... todavía un poco, antes de ser toda de Dios...».

Detalle

La elección del nombre de Marie. Habla Anne, su madre.