ECR 205.3 · Volumen 3
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
La inteligencia es un gran don de Dios, pero debe ser usado con sabiduría; si no, es como ciertas medicinas, que, si se usan mal, en vez de curar matan.
Notas de la palabra clave
Comodidad de lectura
ECR 205.3 · Volumen 3
La inteligencia es un gran don de Dios, pero debe ser usado con sabiduría; si no, es como ciertas medicinas, que, si se usan mal, en vez de curar matan.
ECR 206.5 · Volumen 3
Es muy fácil empañar la pureza del corazón. Quien no tiene corazón limpio no puede ver a Dios
ECR 206.5 · Volumen 3
La humildad es como agua que lava.
ECR 206.5 · Volumen 3
Ah, la lozanía del corazón!: los niños la tienen por don de Dios; los justos, por don de Dios y por su propia voluntad; los santos, por don de Dios y por la voluntad llevada al heroísmo...
ECR 206.5 · Volumen 3
El alma debe trenzarse diariamente su propia guirnalda de actos virtuosos, porque en presencia del Altísimo no debe haber nada ajado, ni se puede tener aspecto desaliñado. Diariamente, he dicho. El alma, efectivamente, no sabe cuándo Dios-Esposo puede aparecer para decir: “Ven”. Así que no puede uno cansarse jamás de renovar la corona. No tengáis miedo. Las flores marchitan, pero las de las coronas de virtudes no marchitan. El ángel de Dios que todo hombre tiene a su lado recoge a diario estas guirnaldas y las lleva al Cielo: allí harán de trono al nuevo beato cuando, como esposa en la casa nupcial, entre.
ECR 206.6 · Volume 3
Quien cree se apoya en las palabras y los mandamientos de Dios, que es su fin, para alcanzarle, siendo así que se mantiene lejos de todo tipo de corrupción, y no sufre turbaciones, miedos, remordimientos, ni se ve obligado a recordar sus mentiras o a esconder sus malas acciones, y se conserva en la lozanía y juventud de la hermosa incorrupción del santo.
ECR 206.6 · Volumen 3
La vida de cada día, con sus desilusiones, constataciones, contactos, tentaciones, roces, tiende a reducir la fe. ¡Esto no debe suceder! Id cada día a la fuente del óleo suave, sapiencial, de Dios. Mas la lámpara escasamente alimentada puede apagarse con el más ligero viento o por el relente denso de la noche. La noche... la hora de las tinieblas, del pecado, de la tentación, les llega a todos: es la noche, para el alma. Pero, si ésta está henchida de fe, la llama no podrá ser apagada por el viento del mundo o por la calina de las sensualidades.
ECR 206.7 · Volumen 3
No quiero induciros a temblar ante Dios; antes bien, quiero promover en vosotros la fe en su bondad.
ECR 206.10 · Volumen 3
En verdad, en verdad os digo que es mucho más fácil que esté en Dios un pobre que un rico, y os digo que en el Cielo del Padre mío y vuestro muchos asientos serán ocupados por aquellos que en la tierra sufrieron, cual polvo que se pisa, el desprecio, por ser los más pequeños.
ECR 206.10 · Volumen 3
Los pobres guardan en su corazón las perlas de las palabras de Dios; son su único tesoro. Quien no tiene más que un bien lo custodia; el que tiene muchos se aburre, se distrae, es soberbio y sensual. Así, este último no admira con ojos humildes y enamorados el tesoro ofrecido por Dios; lo confunde con otros tesoros — las riquezas de la tierra—, valiosos sólo en apariencia,