ECR 80.9
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
No soy sólo el Hijo de Dios, soy Jesús, el obrero de Nazaret.
Notas del tema
Comodidad de lectura
ECR 80.9
No soy sólo el Hijo de Dios, soy Jesús, el obrero de Nazaret.
ECR 80.10
El Hombre había vencido la triple batalla. El hombre sabía qué quería decir ser hombre, y había vencido; estaba exhausto, la lucha había sido más agotadora que el largo ayuno... Mas el espíritu descollaba en gran medida... Yo creo que ante este completarme como criatura dotada de cognición se estremecieron los Cielos. Yo creo que desde ese momento vino a mí el poder de milagros. Había sido Dios. Yo me había hecho el Hombre. Ahora, venciendo al animal que estaba unido a la naturaleza del hombre, he aquí que Yo era el Hombre-Dios, lo soy. Como Dios todo lo puedo, como Hombre todo lo conozco. Haced también vosotros como Yo si queréis hacer lo que Yo hago, y hacedlo en memoria mía.
Tras la tentación de Cristo por parte de Satanás en el Evangelio:
ECR 80.10
No dudéis nunca viéndome fuerte en todas las tentaciones de la vida, victorioso en las batallas de los cinco sentidos, del sentido y del sentimiento, sobre mi naturaleza de verdadero Hombre (la que tengo además de mi naturaleza de Dios). Recordad todo esto.
ECR 81.2
«José [uno de los pastores] nos ha dicho que fuiste donde el Bautista. Nosotros no estábamos allí ese día; quizás habíamos ido, por él, a alguna parte. Le servíamos con mucho amor en los servicios de alma que él nos pedía, como con amor le escuchábamos, aunque fuera muy severo, porque no eras Tú-Verbo; pero decía siempre palabras de Dios».
Matías, Simeón y Juan, pastores de Belén, le dicen a Jesús:
ECR 81.3
«(...) Cuando le veáis al Bautista — le veréis aún y todavía le serviréis hasta la hora signada — decidle que no es él el último en el corazón del Cristo. No tanto por la sangre cuanto por la santidad, a él le quiero como a éste. Y vosotros acordaos de esto. Si la humildad del santo se proclama “última”, la Palabra de Dios le proclama compañero del discípulo que amo. Decidle que amo a éste porque tiene su nombre y porque en él encuentro los signos del Bautista, preparador de corazones para Cristo».
«Se lo diremos... Pero, ¿le volveremos a ver?».
«Le veréis».
La omnisciencia de Jesús. Jesús habla con los discípulos de Juan el Bautista, que en ese momento se encuentra encarcelado en casa de Herodes Antipas.
ECR 83.5
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ECR 83.7
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ECR 84.5
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ECR 84.6
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