ECR 73.1-2
El Evangelio como me ha sido revelado
Cita
73.1 Un camino de llanura pedregosa, polvorienta, secada por el sol estivo. Discurre entre vigorosos olivos, del todo llenos de pequeñas aceitunas que acaban de formarse. El suelo, en los lugares que no han sido aún pisados, tiene todavía un estrato de diminutas florecitas del olivo, caídas después de la fecundación.
Jesús, con los tres, avanza en fila india a lo largo del margen del camino, donde la sombra de los olivos ha mantenido la hierba todavía verde, y por ello hay menos polvo.
El camino cambia de dirección en ángulo recto y sube levemente hacia una cuenca que tiene forma de amplia herradura, en la cual están esparcidas numerosas casas, más o menos grandes, hasta formar una pequeña ciudad. Exactamente en el punto donde el camino vuelve, hay una construcción cúbica cubierta por una pequeña cúpula baja; está completamente cerrada, como abandonada.
«He ahí el sepulcro de Raquel» dice Simón.
«Entonces casi hemos llegado. ¿Entramos inmediatamente en la ciudad?».
«No, Judas. Antes os enseñaré un lugar... Después entraremos en la ciudad y, dado que hay todavía claridad y por la noche habrá Luna, podremos hablarle a la población, si quiere escuchar».
«¿Cómo quieres que no te escuche?».
73.2 Llegan al sepulcro, antiguo pero bien conservado, bien blanqueado. Jesús se detiene a beber en un rústico pozo cercano.
Detalle
En Judea, cerca de Belén.