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Notas de la palabra clave

Biblia - Segundo libro de las Crónicas

Tema: Antiguo Testamento

Comodidad de lectura

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ECR 40.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«Lee y explica, si es que te parece que haya algún sím­bolo».

«En la Palabra santa raramente faltan. Somos nosotros quienes no sabemos ver ni aplicar. Leo: cuarto libro de los Reyes, capítulo veintidós, versículo diez: “Safán, escriba, siguiendo informando al rey, dijo: ‘El Sumo Sacerdote Jilquías me ha dado un libro’. Habiéndolo leído Safán en presencia del rey, éste, oídas las palabras de la Ley del Señor, se rasgó las vestiduras y dio...”».

«Sigue hasta después de los nombres».

«“...esta orden: ‘Id a consultarle al Señor por mí, por el pueblo, por todo Judá, respecto a las palabras de este libro que ha sido encontrado; pues la gran ira de Dios se ha encendido contra nosotros porque nuestros padres no escucharon, siguiendo sus prescripciones, las palabras de este libro’...”».

«Basta. Este hecho sucedió hace muchos siglos. ¿Qué símbolo encuentras en un hecho de crónica antigua?».

«Lo que encuentro es que no hay tiempo para lo eterno. Y Dios es eterno, y nuestra alma, como eternas son también las relaciones entre Dios y el alma. Por tanto, lo que había provocado entonces el castigo es lo mismo que provoca los castigos ahora, e iguales son los efectos de la culpa».

«¿Cuáles?».

«Israel ya no conoce la Sabiduría, que viene de Dios; y es a Él, y no a los pobres seres humanos, a quien hay que pedirle luz; pero la luz no se recibe sin justicia y fidelidad a Dios. Por eso se peca, y Dios, en su ira, castiga».

«¿Nosotros ya no sabemos? ¿Qué dices, niño! ¿Y los seiscientos trece preceptos?».

«Los preceptos existen, pero son palabras. Los sabemos, pero no los ponemos en práctica. Por tanto, no sabemos. El símbolo es éste: todo hombre, en todo tiempo, tiene necesidad de consultar al Señor para conocer su voluntad, y debe atenerse a ella para no atraer su ira».

Anotación

2 Ch 34, 18-21 : Shafan el secretario le dijo al rey: "El sacerdote Helcias me ha dado un libro. Y Shafan leyó el libro al rey. Después de oír las palabras de la Ley, el rey rasgó sus vestiduras.

Luego ordenó a Helcías, a Ahiqam hijo de Safán, a Abdone hijo de Miqueas, a Safán el secretario y a Asaías el siervo del rey: "Vayan y consulten al Señor por mí y por el resto de Israel y de Judá acerca de las palabras del libro que se acaba de encontrar. La furia del Señor es grande: se ha derramado sobre nosotros, porque nuestros padres no observaron la palabra del Señor y no hicieron todo lo que está escrito en este libro."