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Notas de la palabra clave

Malicia

Tema: Vicios, defectos, imperfecciones, pecados y malas inclinaciones

Comodidad de lectura

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ECR 69.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Lo digno y lo indigno están en todas las clases sociales. Y, no por carecer de caridad, sino para no faltar a la justicia, te digo que lo indigno (y maliciosamente indigno) se halla frecuentemente entre los grandes. No hace falta ser poderoso para ser bueno, como tampoco sirve el ser poderoso para ocultar la acción pecaminosa a los ojos de Dios. Todo debe invertirse bajo mi Signo: no será grande el poderoso, sino el humilde y santo.

ECR 188.6 · Volumen 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Evita aquello que no es Dios y que no se puede explicar con las fuerzas de la razón ni crear con las fuerzas del hombre; evítalo, para que no se te abran las fuentes de la malicia y comprendas que estás “desnudo”. Desnudo: repelente de humanidad mezclada con el satanismo.

Anotación

Referencia a Génesis 3:6, que Jesús menciona justo antes: "Cuando Eva vio que el fruto del árbol era bueno para comer y hermoso de ver, lo cogió, comió un poco y dio otro poco a su marido... Entonces se les abrieron los ojos y vieron que estaban desnudos, y se hicieron vestidos... Y Dios dijo: '¿Y quién os ha dicho que estabais desnudos? Entonces comisteis del árbol que os había prohibido. Y los expulsó del paraíso de las delicias. "

ECR 196.5

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

puesto que en la creación, antes de la culpa, todo estaba regulado y basado sobre el amor, este multiplicarse de los hijos habría sido amor, santo, puro, poderoso, perfecto. Fue el primer mandamiento de Dios al hombre: “Creced, multiplicaos”. “Amad, por tanto, después de mí, a vuestros hijos”. El amor como es ahora, el actual generador de los hijos, entonces no existía. La malicia no existía y, por tanto — porque va con ella —, tampoco la execrable hambre carnal. El hombre amaba a la mujer, y la mujer al hombre, naturalmente, pero no naturalmente según la naturaleza como nosotros la entendemos — o, mejor, como vosotros, hombres, la entendéis —, sino según la naturaleza de hijos de Dios, o sea, sobrenaturalmente.

Anotación

"Sobrenaturalmente": María Valtorta anota en una copia mecanografiada: sin que el desorden de la malicia se uniera o incluso "sustituyera" a las leyes ordenadas de Dios, inherentes a la multiplicación y población de la tierra. Y añade al margen: Mientras el hombre permaneció en este orden, no nació en él el veneno de la triple concupiscencia que lo hizo delirante, luego rebelde, finalmente caído.