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Notas de la palabra clave

Maternidad Elisabeth

Tema: Personajes del Protevangile y del Evangelio de la Infancia

Comodidad de lectura

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ECR 22.1-2

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

22.1 Veo a María cosiendo sentada en la sala de la planta baja. Parece que es por la mañana. Isabel va y viene, ocupándose de la casa. Cada vez que entra, se acerca a depositar una caricia en la rubia cabeza de María, más rubia aún ahora por el contraste con las paredes, más bien oscuras, y bajo el rayo del luminoso sol que entra por la puerta abierta que da al jardín.

Isabel se inclina a mirar el trabajo de María — es el bordado que tenía en Nazaret — y alaba su belleza.

«Tengo también lino para hilar» dice María.

«¿Para tu Niño?».

«No. Lo tenía ya cuando todavía no pensaba que...». María no acaba la frase, pero yo entiendo: «... cuando todavía no pensaba que iba a ser Madre de Dios».

«Pero ahora tendrás que usarlo para Él. ¿Es bonito? ¿Es fino? Ya sabes que los niños necesitan una tela suavísima».

«Sí, lo sé».

«Yo había empezado... Tarde, porque quería estar segura de que no era un engaño del Maligno; a pesar de que... sentía en mí una alegría tal, que, no, no podía provenir de Satanás. Luego... he sufrido mucho. Soy vieja, María, para encontrarme en este estado.

22.2 He sufrido mucho. Tú no sufres...».

«Yo no. Nunca me he sentido tan bien».

«¡Ya! ¡Claro! En ti no hay mancha, si Dios te ha elegido para ser Madre suya. Por tanto, no estás sujeta a los sufrimientos de Eva. El Fruto concebido en ti es santo».

«Es como si tuviera un ala en el corazón y no un peso; es como llevar dentro todas las flores y todas las avecillas que cantan en primavera, y toda la miel y todo el sol... ¡Oh, me siento dichosa!».

«¡Bendita eres! Yo también, desde que te he visto, he dejado de sentir peso, cansancio y dolor. Me siento nueva, joven, liberada de las miserias de mi carne de mujer. Mi hijo saltó primero dichoso ante el sonido de tu voz, luego se tranquilizó gozoso. Y me parece como si le llevase dentro en una cuna viva, y como si le viera dormir completamente satisfecho y dichoso, y respirar como un pajarito feliz bajo el ala de su madre...

ECR 22.4

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Estoy alegre desde que llegaste; siento que mi prueba pronto quedará superada y que pronto mi dicha será completa.

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ECR 22.6

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

22.6 Veo a María hilando premurosamente bajo la pérgola en que la uva aumenta de volumen. Debe haber pasado ya un poco de tiempo, pues las manzanas comienzan a tomar color rojo en los árboles, y las abejas zumban cerca de las flores de la higuera ya formadas.

Isabel está verdaderamente gruesa y camina pesadamente. María la mira con atención y amor. También a María, que se ha levantado para recoger el huso, que se le ha caído lejos, se la ve más llena a la altura de los costados, y su expresión ha cambiado. Ahora es más madura. Antes era niña, ahora es mujer.

Está anocheciendo y las mujeres entran en casa; en la habitación se encienden las lámparas. En espera de la cena, María teje.

«¿No te cansa nunca?». pregunta Isabel señalando el telar.

«No, tenlo por seguro».

«A mí este calor me deja sin fuerzas. No he vuelto a tener dolores, pero ahora el peso es grande para mis riñones, que ya son viejos».

«¡Ánimo! Pronto serás liberada de ese peso. ¡Qué feliz te sentirás entonces!»

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