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Notas de la palabra clave

Localizaciones - Campo Galileo

Tema: Jerusalén

Comodidad de lectura

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ECR 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Detalle

Título del capítulo: À la fête des Tentes. Ana y Joaquín poseían la Sabiduría.

Fecha de la visión y del dictado: miércoles 23 de agosto de 1944

Calendario: lunes 1 de octubre del año 22 a.C.

Antiguo calendario juliano: lunes 3 de octubre del año 22 a.C.

Calendario judío: 24 Tishri 3740.

Localización (mapa): Jerusalén

Ciclo: Nacimiento e infancia de la Virgen María

Resumen: María ve las afueras de Jerusalén durante la Fiesta de las Tiendas. Describe el ambiente que la rodea, luego ve a Ana consolando a un niño pequeño que se ha caído. Su madre viene a recogerlo y le dice que ya tiene seis hijos. La madre de María vuelve entonces a Joaquín y le cuenta su encuentro con la madre feliz. Le cuenta que ha soñado que el año que viene volverá con su propio hijo. Joaquín le insta a volver a tener esperanza.

Después de esto, Jesús da un dictado sobre sus abuelos, que poseían sabiduría. Habla de su amor respectivo, de su amor casto y digno, de sus virtudes interiores y les aplica palabras del Libro de la Sabiduría.

Contenido del capítulo: 3.1 : La casa de Ana difiere de la que heredará María. 3.2 : El campamento de las tiendas de ramas acampadas fuera de las murallas de Jerusalén. 3.3: Ana, la estéril, habla con una madre de familia numerosa. 3.4: Joaquín reafirma su esperanza de una maternidad milagrosa y Ana le confía su sueño profético. 3.5 : Los justos son siempre sabios. 3.6 : Ana sólo necesitaba una corona de hijos. 3.7 : Estaban tan enamorados como el primer día. 3.8 : Querían un hijo y consiguieron a la madre de Dios. 3.9 : La castidad de los esposos. 3.10 : Hoy se profana el amor y la cámara nupcial.

Edición anterior: Volumen 1, capítulos 3 y 4

ECR 3.2.4

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

­Empiezo a ver y escribo.

Fuera de los muros de Jerusalén, en las colinas, entre los olivos, hay gran multitud de gente. Parece un enorme mercado, pero no hay ni casetas ni puestos de venta ni voces de charlatanes y vendedores ni juegos. Hay muchas tiendas hechas de lana basta, sin duda impermeables, extendidas sobre estacas hincadas en el suelo. Atados a las estacas hay ramos verdes, como decoración y como medio para dar frescor. Otras, sin embargo, están hechas sólo de ramos hincados en el suelo y atados, éstas crean como pequeñas galerías verdes. Bajo todas ellas, gente de las más distintas edades y condiciones y un rumor de conversación tranquilo e íntimo en que sólo desentona algún chillido de niño.

Cae la tarde y ya las luces de las lamparitas de aceite resplandecen acá y allá por el extraño campamento. En torno a estas luces, algunas familias, sentadas en el suelo, están cenando; las madres tienen en su regazo a los más pequeños, muchos de los cuales, cansados, se han quedado dormidos teniendo todavía el trozo de pan en sus deditos rosados, cayendo su cabecita sobre el pecho materno, como los polluelos bajo las alas de la gallina. Las madres terminan de comer como pueden, con una sola mano libre, sujetando con la otra a su hijito contra su corazón. Otras familias, por el contrario, no están todavía cenando. Conversan en la semioscuridad del crepúsculo esperando a que la comida esté hecha. Se ven lumbres encendidas, desperdigadas; en torno a ellas trajinan las mujeres. Alguna nana muy lenta, yo diría casi quejumbrosa, mece a algún niño que halla dificultad para dormirse.

Encima, un hermoso cielo sereno, azul cada vez más oscuro hasta semejar a un enorme toldo de terciopelo suave de un color negro-azul; un cielo en el que, muy lentamente, invisibles artífices y decoradores estuvieran fijando gemas y lamparitas, ya aisladas, ya formando caprichosas líneas geométricas, entre las que destacan la Osa Mayor y Menor, que tienen forma de carro con la lanza apoyada en el suelo una vez liberados del yugo los bueyes. La estrella Polar ríe con todos sus resplandores.

Me doy cuenta de que es el mes de octubre porque una gruesa voz de hombre lo dice: «¡Este octubre es extraordinario como ha habido pocos!». (...)

­La noche está cada vez más poblada de estrellas y las luces son cada vez más numerosas en el campamento. Luego muchas luces se van poco a poco apagando: son los primeros que han cenado, que ahora se echan a dormir. Va disminuyendo también lentamente el rumor de la gente. No se oyen ya voces de niños. Sólo resuena la vocecita de algún lactante buscando la leche de su mamá. La noche exhala su brisa sobre las cosas y las personas, y borra penas y recuerdos, esperanzas y rencores. Bueno, quizás estos dos sobrevivan, aun cuando hayan quedado atenuados, durante el sueño, en los sueños.

Detalle

Al parecer, el Festival de las Carpas se celebra en octubre. María describe el ambiente del festival.

Anotación

Fuera de las murallas de Jerusalén, una gran multitud se encuentra en las colinas y entre los olivos. El "Campo de los Galileos" en el Monte de los Olivos. Aquí se reúnen los galileos para las fiestas (véase el tomo 4, capítulo 143 /vo 279.1).

Hay muchas tiendas de lana áspera, ciertamente impermeables, extendidas sobre estacas fijadas al suelo. En la fiesta de Sucot, también llamada Fiesta de las Tiendas o Fiesta de los Tabernáculos, cada familia construye una cabaña (o sukkha) hecha con cuatro tipos de ramas atadas entre sí. Su nombre evoca las chozas bajo las cuales acampaba la gente durante la cosecha.

Me doy cuenta de que es octubre, porque una voz de hombretón dice: "¡Un mes de octubre precioso, como pocas veces se ve! Octubre: La Fiesta de las Tiendas (Sukkot) se celebra al comienzo del otoño, del 15 al 21 de Tishri (24/9 al 2/10 en 22 AC). A veces", escribe Maria Valtorta en una copia mecanografiada, "los nombres se expresan en italiano para que el lector entienda mejor".

Nuestro mes de octubre coincide con los meses hebreos de Tisri (o Etanim) y Marchesvan (o Bul). De hecho, el calendario judío se basaba en el año lunar, que comienza en primavera (como puede verse en 68.4), y el nuestro en el año solar, por lo que las correspondencias son aproximadas.