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Notas de la palabra clave

Biblia - Libro de Nehemías

Tema: Biblia, tradición y textos sagrados - Antiguo y Nuevo Testamento

Comodidad de lectura

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ECR 50.8

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

«¿Te vas mañana, Maestro?».

«Mañana al amanecer, si no te desagrada».

«Desagradarme el que te vayas, sí, pero la hora no; es incluso propicia».

«¿Vas a ir a pescar?».

«Esta noche, cuando salga la Luna».

«Has hecho bien, Simón Pedro, en no pescar durante la pasada noche. Todavía no había terminado el sábado. Nehemías, en sus reformas, quiso que en Judá se respetara el sábado. Ahora también demasiada gente en sábado prensa en los lagares, transporta haces, carga vino y fruta, y vende y compra pescado y corderos. Tenéis seis días para esto. El sábado es del Señor. Sólo una cosa podéis hacer en sábado: el bien a vuestro prójimo, pero sin ningún tipo de afán de lucro. Quien viola por lucro el sábado sólo puede obtener de Dios el castigo. ¿Gana algo?: lo perderá con creces en los otros seis días. ¿No lo gana?: se ha esforzado en vano el cuerpo, no concediéndole ese reposo que la Inteligencia ha establecido para él, airándose el espíritu por haber trabajado inútilmente, llegando incluso a proferir imprecaciones. Sin embargo, el día de Dios debe transcurrirse con el corazón unido a Dios en dulce oración de amor. Hay que ser fieles en todo».

Anotación

Libro de Nehemías

Ne 13,15-22: En aquel tiempo vi en Judá gente que pisaba uvas en sábado. Otros traían gavillas de grano, cargándolas en asnos, junto con vino, uvas, higos y toda clase de cargas, para llevarlas a Jerusalén en sábado. Aquel día, mientras vendían sus mercancías, les hice una advertencia.

Los tirios que vivían allí llevaban a Jerusalén pescado y toda clase de mercancías para venderlas a los judíos en sábado. Entonces reprendí a los jefes de Judá y les dije: "Están haciendo mal al profanar el sábado. ¿No es así como actuaron sus padres? Entonces nuestro Dios trajo todo este mal sobre nosotros y sobre esta ciudad. Y vosotros, profanando el sábado, habéis aumentado su ira contra Israel.

Por eso, en cuanto la sombra se extendió sobre las puertas de Jerusalén, justo antes del sábado, ordené que se cerraran las puertas y dije que no se volvieran a abrir hasta después del sábado. Aposté a algunos de mis siervos en las puertas, para que ninguna carga entrara en sábado.

Una o dos veces pasaron la noche fuera de Jerusalén comerciantes y mercaderes de toda clase. Pero yo les advertí y les dije: "¿Por qué pasáis la noche fuera de la muralla? Si volvéis a hacerlo, os echaré mano. Desde entonces no vienen en sábado.

Ordené a los levitas que se purificaran y vinieran a custodiar las puertas, para que el día de reposo fuera santificado. Por eso también, acuérdate de mí, Dios mío, y ten piedad de mí en tu gran fidelidad.