ECR 187
El Evangelio como me ha sido revelado
Detalle
Título del capítulo: De Tariquea a Jerusalén para la Pascua. Juan atrapado en el amor del mar.
Fecha de la visión: Martes 12 de junio de 1945
Calendario: jueves 16 marzo 28 (3 Nissan 3788).
Lugar (mapa): Cerca de Tarichaea. Hacia el monte Tabor
Ciclo: Apostolado en Galilea
Resumen: El grupo apostólico se detiene en la orilla opuesta a Gamala. Se encuentran en un ambiente más salvaje. Jesús está encantado de estar en el desierto, donde los apóstoles están mucho más inquietos. Sólo Santiago de Alfeo, Juan y Simón el Zelote se interesan por lo que agrada a Jesús. Entonces se hace un comentario que hace refunfuñar a Pedro, y Cristo les hace saber que está angustiado por tanto odio. Necesita consuelo y los discípulos se conmueven ante su tristeza. El Señor les promete, sin embargo, que encontrarán un terreno mejor, y les dice que van a llevar la Pascua al pueblo que sufre. Irán al monte Tabor, a En-Dor, a Naim y a la llanura de Esdrelón, sin pasar por Nazaret. Por una parte, obedecía a su madre y, por otra, no quería herir los sentimientos del fariseo Simón, que le había hecho algunas recomendaciones.
Juan reveló que quería ver el gran mar, que se divisaba desde el monte Tabor. Jesús le preguntó al respecto, y el apóstol reveló su afecto por aquella vasta extensión de agua, porque le recordaba a Dios. Quería ir a evangelizar a Roma y Grecia, "a los lugares oscuros para llevarles la luz". Los apóstoles escuchan respetuosamente sus palabras, y Jesús les promete que irán a ver el mar para hacerle soñar de nuevo con el futuro de su Reino en el mundo. Judas pide entonces ir también a En-dor, porque sigue amargado por el juicio del pequeño Benjamín, en EMV 184. Desde entonces, el Iscariote se siente disminuido a los ojos del Maestro. El Señor le tranquiliza, diciéndole que lo único que debe temer es su conducta y el juicio de Dios, pero acepta ir a esa ciudad para persuadirle de que le sigue siendo tan querido como antes. Sólo le advierte que no sufra después por esta visita, pues su apóstol tiene un deseo en el corazón que no es necesariamente sano.
Contenido del capítulo: x
Edición anterior: Volumen 3, capítulo 47