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Notas de la palabra clave

Localización - Casa de Joachim y Sarah de Yutta

Tema: Región de Judea

Comodidad de lectura

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ECR 76.8

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Siguen el torrente; lo dejan más al Sur para tomar un sendero en subida más bien pronunciada a lo largo de un espolón del monte en forma de quilla de nave. Ahora el torrente va en dirección contraria a quien sube; discurre en el fondo, entre dos cadenas montañosas que se entrecruzan formando un valle accidentado y hermoso.

Reconozco el lugar. Es inconfundible. Es el de la visión de Jesús y los niños que tuve la pasada primavera. La consabida tapia sin argamasa delimita la propiedad que desciende bruscamente hacia el valle. Ahí están los prados con los manzanos, las higueras y los nogales. Ahí está la casa, blanca sobre verde, con su ala saliente que protege la escalera formando un pórtico y mirador. Ahí está la pequeña cúpula en la parte más alta, y el huerto-jardín, con el pozo, la pérgola, los cuadros...

Un gran murmullo sale de la casa. Isaac se adelanta, entra, llama con fuerte voz: «¡María, José, Emmanuel! ¿dónde estáis? Venid aquí con Jesús».

Acuden tres críos: una niña de casi cinco años y dos niños de los cuatro a los dos, el último todavía con el paso un poco inseguro. Se quedan con la boca abierta ante el... resucitado. Luego la niña grita: «¡Isaac! ¡Mamá! ¡Isaac está aquí! ¡Es verdad lo que ha visto Judit!».

De una habitación donde hay gran murmullo de voces, sale una mujer. Es la madre de lozano aspecto, morena, alta, exuberante, de la ya lejana visión; hermosa toda con sus vestidos de fiesta: un vestido de cándido lino, como una rica túnica, que desciende hasta los tobillos formando pliegues, ceñida a las opulentas caderas por un chal de rayas multicolores que modela sus muslos estupendos, que pende con flecos hasta la rodilla, por detrás, y que queda entreabierto por delante después de cruzarse a la altura de la cintura bajo una fíbula de filigrana. Un velo ligero con ramas de rosas pintadas sobre un fondo marfileño está fijado a sus trenzas negras, como un pequeño turbante, y luego desciende desde la nuca, formando ondas y pliegues, por los hombros y sobre el pecho; está ceñido a la cabeza por una pequeña corona de medallitas unidas entre sí por una cadena. Pendientes de pesados anillos cuelgan de sus orejas. La túnica está abrochada al cuello por un collar de plata pasado entre unos ojales del vestido. En los brazos lleva también pesadas pulseras de plata.

«¡Isaac! ¿Pero cómo es posible? Judit... Creía que el sol le había hecho perder la cabeza... ¡Andas!... ¿Qué sucedió?».

«¡El Salvador! ¡Oh! ¡Sara! ¡Él es ya una realidad y ha venido!».

«¿Quién? ¿Jesús de Nazaret? ¿Dónde está?».

«¡Allí, detrás del nogal! ¡Y dice que si le puedes recibir!».

«¡Joaquín! ¡Madre! ¡Todos! ¡Venid! ¡Está aquí el Mesías!».

Detalle

María vio la casa en EMV 396.