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Notas de la palabra clave

Localizaciones - Minas de Anatolia

Tema: Lugares en El Evangelio como me fue revelado

Comodidad de lectura

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ECR 188.8 · Volume 3

El Evangelio como me ha sido revelado

Cita

Llegan a la casa. En el umbral de la entrada, con un indumento oscuro y limpio, manto igual, un par de sandalias nuevas y un talego grande a las espaldas, está el hombre. Cierra la puerta y... — extraño en un hombre que uno podría considerar insensible — toma una gallina blanca, quizás la predilecta, que se acuecla íntima en sus manos, y la besa y llora; luego la posa en el suelo.

«Vamos... y perdona, pero es que mis pollos me han querido. Yo hablaba con ellos, y... me comprendían...».

«Yo también te comprendo... y te quiero... mucho; te daré todo el amor que en treinta y cinco años el mundo te ha negado».

«¡Lo sé! ¡Lo siento en mí! Por eso me voy contigo. Y... sé indulgente con un hombre que... que ama a un animal que... que... que le ha sido más fiel que el hombre...».

«Sí...sí. No pienses más en el pasado. En el futuro tendrás muchas cosas que hacer. Con tu experiencia harás mucho bien. Simón, ven aquí, y también tú, Mateo. Mira, éste fue peor que un preso, fue un leproso; éste, pecador. Pues bien, Yo los quiero entrañablemente porque saben comprender a los corazones desvalidos. ¿No es verdad?».

«Por bondad tuya, Señor. Pero... sí, créelo, amigo, sirviéndole se cancela todo. Queda sólo paz» dice Simón el Zelote.

«Sí, paz, y, donde había una vejez de vicio u odio, nace una juventud nueva. Yo era un publicano y ahora soy un apóstol. Tenemos ante nosotros el mundo, y nosotros sabemos acerca del mundo; no somos como esos muchachitos distraídos que pasan al lado del fruto nocivo y del árbol torcido y no ven la realidad. Nosotros lo conocemos. Podemos evitar el mal y enseñar a otros a evitarlo, como también sabemos enderezar a quien se tuerce, porque sabemos el consuelo que supone el ser sujetados. Y sabemos quién sujeta: Él» dice Mateo.

«¡Es verdad ¡Es verdad! Me ayudaréis. Gracias. Es como pasar de un lugar oscuro y fétido a un dilatado prado florido... Una cosa parecida experimenté el día en que salí, libre, al fin libre, tras veinte años de prisión y de trabajo brutal en las minas de Anatolia, y me vi — había huido durante una noche borrascosa — en lo alto de un monte, escabroso pero abierto, lleno del sol de la aurora y cubierto de olorosos bosques... ¡Oh, la libertad! ¡Pero ahora es más! ¡Todo en mí se dilata! Ya hacía doce años que no llevaba cadenas, y, sin embargo, el odio, el miedo, la soledad, para mí eran como cadenas... ¡Ahora han caído éstas también!...

Detalle

Juan de En-Dor acababa de convertirse. Jesús lo consoló y luego llamó a Simón el Zelote y a Mateo, que pudieron entender al hombre.

Anotación

Extracto del Dictionnaire des lieux de l'Evangile tel qu'il m'est révélé, p. 19. Jean d'Endor, convicto fugado, recuerda sus "veinte años de prisión y de trabajo agotador en las minas de Anatolia" (...) "en las minas de plomo y en las canteras de mármoles preciosos". Se trata de una referencia notable, ya que las minas de Anatolia son famosas desde la antigüedad por la extracción de cobre, plomo y mármol. Están en el origen de la leyenda del rey Midas y dieron fama a Creso. Aún hoy, Turquía está considerada el país por excelencia del mármol blanco, y sus minas de plomo son renombradas (las de Gümüşhane y Karasu). En un comentario, Jesús justifica el uso de la palabra Anatolia en lugar de Bitinia y Misia.

Anatolia, también conocida como Asia Menor en latín, es la península situada en el extremo occidental de Asia, correspondiente a la actual Turquía.